[youtube http://www.youtube.com/watch?v=KnJdq5FpnKE?fs=1&w=425&h=344]
Ella caminaba firme, con la seguridad de que su cartera era una imitación -muy buena- de Prada. Tenía la seguridad de que se veía muy bien en sus nuevos tacos y que estaba espléndida y flaquísima. Desde el taxi hasta el destino contó un total de 7 piropos que está muy bien para el turno noche. Tenía en ella la seguridad que le faltaba con el otro. Iba a una cita a ciegas. No estaba segura si ese chico era lindo, feo, alto, bajo. Pero caminó ella, su seguridad y su ego hasta el bar en donde planearon verse. Se sentó en la barra y esperó. El barman le preparó un mojito, especialidad de la casa. Ella lo recibió, por supuesto, pero aclaró que esperaba a alguien. Pasaban los minutos, las parejas, los hombres de traje que no eran su cita. Pasó un tiempo considerable para que sospeche que su cita a ciegas no iba a venir. El lugar estaba repleto de hombre solos, de traje. Ella intentó sacar hombrito, cruzarse de piernas para llamar su atención pero no, estaban refugiados en su vaso de whisky contra la barra. Se hizo la imagen de que a lo largo de esa barra eran todos hombres, de negro, y ella en el medio, de rosa y zapatos altos. Se imaginó cantando como Marilyn Monroe rodeada de chongos y subiéndose arriba de la barra al estilo Coyote Ugly. Los mojitos seguían saliendo. Su autoestima bajaba. Sospechaba que su cita había entrado, la había visto, no la había gustado y se había ido con la primer mina tetona que encontrara. La seguridad que tenía al entrar se disolvió en el ron de los mojitos, en su rimmel corrido. El barman la miraba, tenía una boina blanca, le preguntó si estaba bien, si quería charlar. Ella le dijo que no, y los ojos se le llenaron de lágrimas. El barman le dió otro mojito y se presentó: "me llamo Martín", le dijo. Ella sonrió y le dijo un nombre falso. Era obvio que Martín se sentía atraído por ella, entonces la seguridad empezó a aparecer nuevamente. Lo llamaba "barman", no por su nombre, aunque el le decía "decime Martín" a ella la cachondeaba más el jueguito de oficios. Y así, un poco mareada, un poco segura, un poco fácil, le escribió en un papelito con delineador "a qué hora terminás?". Martín se acercó a su oreja y le dijo bajito "ahora".
Salió ella primero, se prendió un cigarrillo y se acomodó el push up. A los 5 minutos salió su barman. Era distinto en la calle, en el contexto cotidiano. Ella deseaba que la barra venga incluida a su alrededor. Intentó tomar un taxi, pero él la besó. Fueron a un hotel cercano. Se sentía sexy, libre, independiente. Cuando Martín la tiró a la cama ella quedó acostada boca arriba, y cuando el intentó sacarle la bombacha, se la rompió. Sí, le rompió la bombacha, preciosa bombacha, segura bombacha. Dos cosas podían pasar: que le gustara lo salvaje o que sea un pelotudo. Ella consideró la segunda opción, y después de una pausa de apróximadamente 3 segundos, se puso a llorar con los pedazos de vedetina en la mano.
Y a él, no se le paró más, claro.
martes, 17 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
Los pañuelos de tela son mejores que los carilina
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=YucZqJkGVrk?fs=1&w=425&h=344]
No se sabe si hace frío o hace calor. Una señora se saca los anteojos y se seca las lágrimas con un pañuelo de tela -muy parecido al que yo uso a veces, que era de mi abuela, muy parecida a esa señora- en el asiento contiguo a la puerta del medio del colectivo 127, que me lleva a Almagro. La señora tiene puesto un saco de lana marrón, con dos tigres abrazándose en la espalda. Se baja en Chacarita. Puedo intuír que va al Cementerio, o tal vez no, yo que sé. Estoy malhumorada, llego tarde, comí poco, me llaman por teléfono y me preguntan cosas que no sé, ni quiero contestar. Tengo ganas de comer sushi. Es muy tarde, pienso, maldigo vivir lejos, tengo poca, poquísima batería en el celular y con el último llamado, tengo menos. Paso por lugares que me traen recuerdos. De pronto, siento olor a sushi, no a pescado, a sushi. Me odio por quedarme dormida, por no hacer todo lo que tendría que hacer, por no tener planes para esta noche y la noche siguiente, por no podes arreglarme las uñas, depilarme, peinarme un poco. No tengo anteojos, tengo unos con una sola pata que uso de entrecasa y una receta de nuevos que no tengo tiempo de llevar. Pero los ojos se me llenan de lágrimas en el 127 con destino a Almagro, busco, revuelvo en mi cartera, y me las seco, con el pañuelo que era de mi abuela.
No se sabe si hace frío o hace calor. Una señora se saca los anteojos y se seca las lágrimas con un pañuelo de tela -muy parecido al que yo uso a veces, que era de mi abuela, muy parecida a esa señora- en el asiento contiguo a la puerta del medio del colectivo 127, que me lleva a Almagro. La señora tiene puesto un saco de lana marrón, con dos tigres abrazándose en la espalda. Se baja en Chacarita. Puedo intuír que va al Cementerio, o tal vez no, yo que sé. Estoy malhumorada, llego tarde, comí poco, me llaman por teléfono y me preguntan cosas que no sé, ni quiero contestar. Tengo ganas de comer sushi. Es muy tarde, pienso, maldigo vivir lejos, tengo poca, poquísima batería en el celular y con el último llamado, tengo menos. Paso por lugares que me traen recuerdos. De pronto, siento olor a sushi, no a pescado, a sushi. Me odio por quedarme dormida, por no hacer todo lo que tendría que hacer, por no tener planes para esta noche y la noche siguiente, por no podes arreglarme las uñas, depilarme, peinarme un poco. No tengo anteojos, tengo unos con una sola pata que uso de entrecasa y una receta de nuevos que no tengo tiempo de llevar. Pero los ojos se me llenan de lágrimas en el 127 con destino a Almagro, busco, revuelvo en mi cartera, y me las seco, con el pañuelo que era de mi abuela.
sábado, 7 de mayo de 2011
Las mañas
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=DBOwgkMmlUc?fs=1&w=425&h=344]
Todos tenemos mañas, y más a la hora del sexo. El tema es cuando te cruzás con alguien más mañoso que vos, claro. Una vez, estuve con un tipo que le daban impresión los pezones. No sólo los míos, que no tienen nada de raro y nunca se han quejado de ellos, sino de todos, los míos, los de ellas, los de él. No soportaba el roce de pezones en su cuerpo ni que los suyos rocen el de otro. Se bloqueaba, realmente se bloqueaba. Y esto lo sé, lo digo, ya que lo confesó luego de que me saqué el corpiño. Fue muy sincero, sentí que se abría ante mí al contarme esta historia y ustedes, mis queridos pensarán: "a quién no le gustan los pezones?", bueno, he aquí la respuesta, existe la pezonofobia, y puede ser una de las causas y consecuencias de la Impotencia.
Por otra parte, hablemos de gustos, hablemos de sexo (como si no hubiesemos hablado de eso). El sexo es sucio, el sexo es fuerte, el sexo no es amor en sus comienzos, el sexo hace que transpiremos, que terminemos despeinados, despintadas, manchadas, entre otras cosas. El sexo es eso, el sexo es salvaje. Ahora, en cuanto a los hombres, se sabe que piden dos cosas fundamentales: la cola, y acabarte en la boca. Si no tienen suerte con ninguna de las dos, van por el lado de eyacular en cualquier parte de tu cuerpo, como si fuese lindo, como si fuese una crema humectante para rostro, como si una realmente desearía ser un tiro al blanco. Pero una a veces cede, por amor, por calentura, porque gastó en la cena, por un regalito o simplemente por gauchita, y se topa con un hombre, ese hombre, que no le gusta expulsar sus líquidos en otro lugar que no sea el preservativo. Ese muchacho, que no le gusta ensuciar las sábanas, ni su ropa, que no se vuelve loco porque ofrezcas una parte de tu cuerpo para ser bañada. Ni bien termina, corre a lavarse al baño, verifica que todo esté limpio y regresa con una, que claro, está pulcra, intacta, y con una cara de culo terrible, porque por supuesto el gataflorismo femenino indica que cuando no te piden algo, es porque no les gustás, etc etc.
Si hablamos de mañas femeninas, yo ya conté en este blog que cuando empecé a tener sexo me daba impresión el fellatio, ya no, claramente. Pero hoy por hoy, después de estos y otros tantos mañosos, me doy cuentas que mis mañas son bastante pelotudas.
Y ustedes?, tienen mañas?
Todos tenemos mañas, y más a la hora del sexo. El tema es cuando te cruzás con alguien más mañoso que vos, claro. Una vez, estuve con un tipo que le daban impresión los pezones. No sólo los míos, que no tienen nada de raro y nunca se han quejado de ellos, sino de todos, los míos, los de ellas, los de él. No soportaba el roce de pezones en su cuerpo ni que los suyos rocen el de otro. Se bloqueaba, realmente se bloqueaba. Y esto lo sé, lo digo, ya que lo confesó luego de que me saqué el corpiño. Fue muy sincero, sentí que se abría ante mí al contarme esta historia y ustedes, mis queridos pensarán: "a quién no le gustan los pezones?", bueno, he aquí la respuesta, existe la pezonofobia, y puede ser una de las causas y consecuencias de la Impotencia.
Por otra parte, hablemos de gustos, hablemos de sexo (como si no hubiesemos hablado de eso). El sexo es sucio, el sexo es fuerte, el sexo no es amor en sus comienzos, el sexo hace que transpiremos, que terminemos despeinados, despintadas, manchadas, entre otras cosas. El sexo es eso, el sexo es salvaje. Ahora, en cuanto a los hombres, se sabe que piden dos cosas fundamentales: la cola, y acabarte en la boca. Si no tienen suerte con ninguna de las dos, van por el lado de eyacular en cualquier parte de tu cuerpo, como si fuese lindo, como si fuese una crema humectante para rostro, como si una realmente desearía ser un tiro al blanco. Pero una a veces cede, por amor, por calentura, porque gastó en la cena, por un regalito o simplemente por gauchita, y se topa con un hombre, ese hombre, que no le gusta expulsar sus líquidos en otro lugar que no sea el preservativo. Ese muchacho, que no le gusta ensuciar las sábanas, ni su ropa, que no se vuelve loco porque ofrezcas una parte de tu cuerpo para ser bañada. Ni bien termina, corre a lavarse al baño, verifica que todo esté limpio y regresa con una, que claro, está pulcra, intacta, y con una cara de culo terrible, porque por supuesto el gataflorismo femenino indica que cuando no te piden algo, es porque no les gustás, etc etc.
Si hablamos de mañas femeninas, yo ya conté en este blog que cuando empecé a tener sexo me daba impresión el fellatio, ya no, claramente. Pero hoy por hoy, después de estos y otros tantos mañosos, me doy cuentas que mis mañas son bastante pelotudas.
Y ustedes?, tienen mañas?
martes, 19 de abril de 2011
10 tips
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=4sAbW0ONRBU?fs=1&w=425&h=344]
Serie de tips para entender mi sistema:
1. Me gusta mucho la comida mexicana y el sushi, pero acepto nuevas propuestas. Las parrillas no me copan y el pancho bajonero dejemoslo para la tercer o cuarta cita.
2. No me copa estar 6 horas con vos por más copado que seas sin que haya beso. Por más liberal que sea el primer intento lo hace el hombre, si lo haces a la vuelta, después de 6/8 horas sos un lerdo.
3. No pago la mitad en un telo, nunca, no lo hice y no lo pienso hacer nunca, ahorrá.
4. No soy remadora, hay algo que tiene que estar duro, parado y adentro, no soy un crique, si no se te para, hablemos de la vida, no soy tan copada.
5. Fijate que linda bombacha tengo, no la pases por alto, seguramente fue una elección acorde a tu persona. Tampoco te hagas el salvaje e intentes romperla, seguro me salió cara o la traje de afuera, se te pudre el rancho.
6. No me agarres la mano por la calle, me da vergüenza, me transpiran las manos y me hace sentir una pelotuda, no me pongás en el disgusto de tener que buscar una excusa para soltarte o quedar como una amarga insensible al decirte que no me gusta ir de la mano.
7. El hecho de que ya garchamos no significa que se suspendan las citas, podemos tener una conversación amable, una linda cena y aún así garchar a lo loco, pensalo.
8. No me compares con otras minas, ni bien ni mal, sé caballero.
9. Si me quedo a dormir en tu casa no es porque quiero casarme con vos, sino porque vivo lejos y a la madrugada se complica viajar. Si no te gusta, llevame a casa o pagame un taxi.
10. No te chamuyes a mis amigas, pelotudo, hay un montón de minas en el mundo, si no te dan bola, menos te van a dar bola mis amigas.
Bonus track: no te hagás el poronga por msn, en la cancha se ven los pingos, pelotudo.
Serie de tips para entender mi sistema:
1. Me gusta mucho la comida mexicana y el sushi, pero acepto nuevas propuestas. Las parrillas no me copan y el pancho bajonero dejemoslo para la tercer o cuarta cita.
2. No me copa estar 6 horas con vos por más copado que seas sin que haya beso. Por más liberal que sea el primer intento lo hace el hombre, si lo haces a la vuelta, después de 6/8 horas sos un lerdo.
3. No pago la mitad en un telo, nunca, no lo hice y no lo pienso hacer nunca, ahorrá.
4. No soy remadora, hay algo que tiene que estar duro, parado y adentro, no soy un crique, si no se te para, hablemos de la vida, no soy tan copada.
5. Fijate que linda bombacha tengo, no la pases por alto, seguramente fue una elección acorde a tu persona. Tampoco te hagas el salvaje e intentes romperla, seguro me salió cara o la traje de afuera, se te pudre el rancho.
6. No me agarres la mano por la calle, me da vergüenza, me transpiran las manos y me hace sentir una pelotuda, no me pongás en el disgusto de tener que buscar una excusa para soltarte o quedar como una amarga insensible al decirte que no me gusta ir de la mano.
7. El hecho de que ya garchamos no significa que se suspendan las citas, podemos tener una conversación amable, una linda cena y aún así garchar a lo loco, pensalo.
8. No me compares con otras minas, ni bien ni mal, sé caballero.
9. Si me quedo a dormir en tu casa no es porque quiero casarme con vos, sino porque vivo lejos y a la madrugada se complica viajar. Si no te gusta, llevame a casa o pagame un taxi.
10. No te chamuyes a mis amigas, pelotudo, hay un montón de minas en el mundo, si no te dan bola, menos te van a dar bola mis amigas.
Bonus track: no te hagás el poronga por msn, en la cancha se ven los pingos, pelotudo.
jueves, 14 de abril de 2011
Predicción
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=sZxXfmXQ0Ds?fs=1&w=480&h=295]
Nos citamos en la esquina de corrientes y medrano, voy a tener una flor roja en el pelo y medias negras, soy normal, tal vez te cueste reconocerme, tal vez haya mucha gente exótica a mi alrededor y entonces puedas hacerlo con facilidad. Yo sé que te voy a reconocer, igual, es más, tal vez no esté, tal vez esté haciendo tiempo en el shopping que está a unas cuadras para no quedar como que yo estaba primero, voy a llegar, te voy a decir que se me hizo tarde, que se me complicó con el transporte o que me encontré con una amiga, pero en realidad estaba en el baño del abasto arreglándome para vos. Pero te voy a reconocer enseguida, te revisé todo el facebook, vi todas tus fotos, una por una, vi tus cambios de look, creo que te queda muy mal el pelo con gel pero bueno, es tu elección, a mí me gustaba cuando tenías el pelo largo y quedabas medio rockero. Pero te reconozco, te voy en la esquina y yo voy a estar a mitad de cuadra y voy a reconocer esa remera que sale en algunas fotos de algunas salidas que vi en tu red social, se nota que te gusta mucho o que no tenés otra. Yo me puse mi remera favorita, bueno, no sé si mi favorita pero sí la que nunca falla y esta nunca falla, siempre me queda bien, y sobre todo porque es negra y hoy me sentía una ballena antes de salir, me probé 50 vestidos originales pero decidí quedarme con la remera negra. La flor del pelo me da un toque que sé que te gusta, o capaz ni vas a mirar, pero me combina con el rouge y las uñas. Me voy a mirar en todas las vidrieras mientras voy a tu encuentro verificando que estoy bien, pero a las dos cuadras voy a notar que no me depilé bien el bozo y voy a entrar en crisis y a rogar que vayamos a un lugar sin mucha iluminación. Pero vos no lo vas a notar, claro. Vamos a ir a tomar algo a algún barcito con onda, una stella o algo así, y entre maní y maní me vas a empezar a preguntar por mis novios, me vas a preguntar por qué quise conocerte y yo me voy a hacer la boluda diciéndote que te quería conocer "porque creía que me ibas a caer bien", pero en realidad es que te quería garchar de parado, a lo que vos me vas a responder que que bueno que nos conocimos, que linda me queda la flor en el pelo y que sos muy fotogénica y linda. Y ahí van a pasar unos 2 minutos medio incómodos hasta que él se va a acercar, me va a besar, vamos a chapar un ratito y te va a decir de ir a un lugar más tranquilo. Ese lugar puede ser su casa o un albergue transitorio, no sé bien si vive solo o con alguien o si le da cosa que una desconocida vaya a su monoambiente. Y voy a ir, voy a rogar que no tenga fuertes luces para que no se me vean los bigotes y cuando llegue voy a ir al baño después de chapar un ratito, voy a tirar el protector diario si es que tiene tacho de basura y sino me lo voy a guardar en la cartera envuelto en un papel higiénico, me voy a retocar el maquillaje, voy a verificar si mi bombacha está bien puesta y voy a salir, nos vamos a besar, vamos a coger, vos arriba, después yo, tal vez hable un poco y voy a esperar a ver si le gusta o no. Vas a acabar él primero, yo no creo, las primeras nunca se acaba. Va a fumar un cigarrillo y me va a convidar pitadas. Va a decir que al otro día tiene que levantarse temprano, me va a llevar a mi casa o a pedir un taxi, voy a llegar a mi casa, voy a dormir, con su perfume todavía, un perfume bastante pedorro. Van a pasar tres días y le voy a mandar un mensaje que no me va a contestar.
Y no me va a llamar más.
Y se pone en el facebook en una relación.
Nos citamos en la esquina de corrientes y medrano, voy a tener una flor roja en el pelo y medias negras, soy normal, tal vez te cueste reconocerme, tal vez haya mucha gente exótica a mi alrededor y entonces puedas hacerlo con facilidad. Yo sé que te voy a reconocer, igual, es más, tal vez no esté, tal vez esté haciendo tiempo en el shopping que está a unas cuadras para no quedar como que yo estaba primero, voy a llegar, te voy a decir que se me hizo tarde, que se me complicó con el transporte o que me encontré con una amiga, pero en realidad estaba en el baño del abasto arreglándome para vos. Pero te voy a reconocer enseguida, te revisé todo el facebook, vi todas tus fotos, una por una, vi tus cambios de look, creo que te queda muy mal el pelo con gel pero bueno, es tu elección, a mí me gustaba cuando tenías el pelo largo y quedabas medio rockero. Pero te reconozco, te voy en la esquina y yo voy a estar a mitad de cuadra y voy a reconocer esa remera que sale en algunas fotos de algunas salidas que vi en tu red social, se nota que te gusta mucho o que no tenés otra. Yo me puse mi remera favorita, bueno, no sé si mi favorita pero sí la que nunca falla y esta nunca falla, siempre me queda bien, y sobre todo porque es negra y hoy me sentía una ballena antes de salir, me probé 50 vestidos originales pero decidí quedarme con la remera negra. La flor del pelo me da un toque que sé que te gusta, o capaz ni vas a mirar, pero me combina con el rouge y las uñas. Me voy a mirar en todas las vidrieras mientras voy a tu encuentro verificando que estoy bien, pero a las dos cuadras voy a notar que no me depilé bien el bozo y voy a entrar en crisis y a rogar que vayamos a un lugar sin mucha iluminación. Pero vos no lo vas a notar, claro. Vamos a ir a tomar algo a algún barcito con onda, una stella o algo así, y entre maní y maní me vas a empezar a preguntar por mis novios, me vas a preguntar por qué quise conocerte y yo me voy a hacer la boluda diciéndote que te quería conocer "porque creía que me ibas a caer bien", pero en realidad es que te quería garchar de parado, a lo que vos me vas a responder que que bueno que nos conocimos, que linda me queda la flor en el pelo y que sos muy fotogénica y linda. Y ahí van a pasar unos 2 minutos medio incómodos hasta que él se va a acercar, me va a besar, vamos a chapar un ratito y te va a decir de ir a un lugar más tranquilo. Ese lugar puede ser su casa o un albergue transitorio, no sé bien si vive solo o con alguien o si le da cosa que una desconocida vaya a su monoambiente. Y voy a ir, voy a rogar que no tenga fuertes luces para que no se me vean los bigotes y cuando llegue voy a ir al baño después de chapar un ratito, voy a tirar el protector diario si es que tiene tacho de basura y sino me lo voy a guardar en la cartera envuelto en un papel higiénico, me voy a retocar el maquillaje, voy a verificar si mi bombacha está bien puesta y voy a salir, nos vamos a besar, vamos a coger, vos arriba, después yo, tal vez hable un poco y voy a esperar a ver si le gusta o no. Vas a acabar él primero, yo no creo, las primeras nunca se acaba. Va a fumar un cigarrillo y me va a convidar pitadas. Va a decir que al otro día tiene que levantarse temprano, me va a llevar a mi casa o a pedir un taxi, voy a llegar a mi casa, voy a dormir, con su perfume todavía, un perfume bastante pedorro. Van a pasar tres días y le voy a mandar un mensaje que no me va a contestar.
Y no me va a llamar más.
Y se pone en el facebook en una relación.
sábado, 12 de marzo de 2011
Dieta desintoxicante
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=RoCdnKVa2Cc?fs=1&w=480&h=295]
Suprimir las harinas, los dulces, la leche. Dos o más litros de agua por día, nada de ázucar, huevos tres (3) por semana, más no. Fiambres todos menos mortadela y salchichón. Nada de embutidos. Queso light. Gaseosas Light. Chicles Beldent. En caso de mareos o dolor de cabeza comer un dulce y no consumir nada más en el día. El ejercicio es muy importante, caminar, correr, aerobics, pero no es obligatorio. Siguiendo esta dieta al 100% aumentan los resultados. En una semana complicada, donde el mundo se viene abajo y pensás que el 2012 no está tan lejos, hay que seguir la dieta al pie de la letra. Nadie quiere llegar al fin del mundo gordo. Nadie. Y sí, en una semana vas a bajar unos tres (3) kilos aproximadamente, te verás delgada, esbelta, los jeans que no te entraban te entrarán. Podrás lucir tus clavículas con orgullo, tu rostro no se verá tan redondeado y tu busto será ínfimo (no aplica para quienes tienen siliconas). Ya no importan tus nervios, tus mareos, ni la alergía que te salió por discutir tanto, lucirás tus piernas delgadas con la frente bien alta. Deberás mantenerte sin comer harinas, sin comer postres, sin tomar alcohol. Si sales con tus amigas y ellas se pierden en los placeres de los dulces, andá comida, comete una ensaladita de rúcula o una (1) lechuga antes de salir a verlas. Los hombres caerán rendidos a tus pies, querrán agasajarte por tu cambio, serás la reina. Las mujeres te envidiarán y querrán ser como vos.
Y mientras tanto, en Japón ya confirmaron 1700 muertos.
Suprimir las harinas, los dulces, la leche. Dos o más litros de agua por día, nada de ázucar, huevos tres (3) por semana, más no. Fiambres todos menos mortadela y salchichón. Nada de embutidos. Queso light. Gaseosas Light. Chicles Beldent. En caso de mareos o dolor de cabeza comer un dulce y no consumir nada más en el día. El ejercicio es muy importante, caminar, correr, aerobics, pero no es obligatorio. Siguiendo esta dieta al 100% aumentan los resultados. En una semana complicada, donde el mundo se viene abajo y pensás que el 2012 no está tan lejos, hay que seguir la dieta al pie de la letra. Nadie quiere llegar al fin del mundo gordo. Nadie. Y sí, en una semana vas a bajar unos tres (3) kilos aproximadamente, te verás delgada, esbelta, los jeans que no te entraban te entrarán. Podrás lucir tus clavículas con orgullo, tu rostro no se verá tan redondeado y tu busto será ínfimo (no aplica para quienes tienen siliconas). Ya no importan tus nervios, tus mareos, ni la alergía que te salió por discutir tanto, lucirás tus piernas delgadas con la frente bien alta. Deberás mantenerte sin comer harinas, sin comer postres, sin tomar alcohol. Si sales con tus amigas y ellas se pierden en los placeres de los dulces, andá comida, comete una ensaladita de rúcula o una (1) lechuga antes de salir a verlas. Los hombres caerán rendidos a tus pies, querrán agasajarte por tu cambio, serás la reina. Las mujeres te envidiarán y querrán ser como vos.
Y mientras tanto, en Japón ya confirmaron 1700 muertos.
jueves, 10 de marzo de 2011
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=hMj2BeLb9xc?fs=1&w=425&h=344]
Y apareció él, después de varios mensajes fallidos, idas y venidas, apareció. Nos habíamos conocido en un boliche hacía un mes. Lo recordaba alto, con onda, pelo medio largo y muy buen besador. Me acuerdo que tenía una camisa cuadrillé que pegaba perfecto con la onda del lugar. Mensaje va, mensaje viene, algún que otro llamado, poca coincidencia de horarios. Hasta que llegó el día, de devoto a palermo, con tacos de madera un tanto incómodos nos encontramos en plaza armenia. Las luces de ese boliche habían hecho maravillas en su rostro, pero no nos dejemos juzgar por las apariencias y sigamos. Era él, con la misma camisa de aquella noche, con esa onda cheta chic, él, con el que caminé 20 cuadras con mis zuecos para encontrar el bar que quería, él, que me preguntaba las cosas por lo menos dos veces, él, que se tomó un gin tonic, una corona y terminó con un whisky, él, que estaba ahorrando, él, que no sabía muy bien para qué estaba ahorrando, él, que me confesó estar ahorrando para comprarse un departamento, pero que en realidad ya tenía uno, él, que se iba ir a New York pero se va a Chile por el idioma, él, que piensa que habla con un acento incomprendible, él, que no sabía nada sobre mí, y tampoco lo entendía, él, me dijo cuando casi me caigo en una calle rota que una vez salió con una chica que se había caido en una cita y no la vió nunca más, él, si, él.
Con él, yo creía que iba a coger.
Pero claramente no.
Y apareció él, después de varios mensajes fallidos, idas y venidas, apareció. Nos habíamos conocido en un boliche hacía un mes. Lo recordaba alto, con onda, pelo medio largo y muy buen besador. Me acuerdo que tenía una camisa cuadrillé que pegaba perfecto con la onda del lugar. Mensaje va, mensaje viene, algún que otro llamado, poca coincidencia de horarios. Hasta que llegó el día, de devoto a palermo, con tacos de madera un tanto incómodos nos encontramos en plaza armenia. Las luces de ese boliche habían hecho maravillas en su rostro, pero no nos dejemos juzgar por las apariencias y sigamos. Era él, con la misma camisa de aquella noche, con esa onda cheta chic, él, con el que caminé 20 cuadras con mis zuecos para encontrar el bar que quería, él, que me preguntaba las cosas por lo menos dos veces, él, que se tomó un gin tonic, una corona y terminó con un whisky, él, que estaba ahorrando, él, que no sabía muy bien para qué estaba ahorrando, él, que me confesó estar ahorrando para comprarse un departamento, pero que en realidad ya tenía uno, él, que se iba ir a New York pero se va a Chile por el idioma, él, que piensa que habla con un acento incomprendible, él, que no sabía nada sobre mí, y tampoco lo entendía, él, me dijo cuando casi me caigo en una calle rota que una vez salió con una chica que se había caido en una cita y no la vió nunca más, él, si, él.
Con él, yo creía que iba a coger.
Pero claramente no.
jueves, 3 de marzo de 2011
Vergûenza

Una vez me subí al auto del vecino (joven y potable) pensando que era un remis.
Una vez mandé un mensaje por msn a un chongo por error (mensaje que hablaba de él).
Una vez pasé por adelante de un chongo por hacerme la estrecha e interesante en un boliche y me caí.
Una vez fuí a la prueba de sonido de Alex Ubago y me saqué una foto con él.
Una vez me preguntaron si estaba embarazada en el subte para darme el asiento.
Una vez indispuesta manché la silla del colegio.
Una vez casi le vomito al pibe después del fellatio.
Una vez me agarró hipo durante el fellatio.
Una vez me fuí hasta Monte Grande para coger.
Una vez fuí al casting de High School Musical.
Una vez -o varias- fingí orgasmos.
Una vez me sonó la alarma del celular en una función.
Una vez no me bañé por 6 días.
Una vez hice el desafio activia y no me sirvió.
Una vez fuí a espiar a un chongo.
Una vez me puse a llorar mientras garchaba con un pibe.
Una vez escuché a una amiga garchar en otra habitación.
Una vez le manché de sangre la cama a un chongo.
Una vez me depilé el bozo en el tren.
Una vez un chongo me dijo que tenía bigotes.
Sí, el mismo para el cual me depilé en el tren.
Una vez le creí.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Once upon a december...
En mi último viaje, al cual fuí sola, a descansar, a pasear, a crear, a ver teatro y a desconectarme de mi mundo en Buenos Aires, me pasaron varias cosas que iré contando -o no- en los próximos post. Estuve colgada estos días, siempre escribiendo pero sin publicar, no sé, falta de inspiración, de anécdotas, pero creo que es hora de contarles sobre el Ruso. Todos los que lean esta entrada, se imaginarán que hablo de un Ruso que conocí en New York. Sí, no es más ni menos que eso. Llegué un viernes por la mañana, luego de instalarme en el hostel, paseé por Times Square, me compré unas botas divinas a 20 dólares, comí y reservé una entrada para un show de jazz esa noche. Cuando estaba volviendo, a una cuadra por la misma calle de mi hotel, había un bar. Me acordé el nombre, volví a mi cuarto y lo googleé, -no sea cosa que me meta en cualquier antro- y ví que era ideal: tragos baratos+lindo ambiente+cerca del hostel. Entonces, esa noche, antes de irme al show de jazz me puse mis botas newyorkinas, me maquillé, me puse gatuna y me fuí al bar. Me senté en la barra -claro, soy sola- cual gato en Killkenny y pedí un cosmopolitan. A los 5 minutos de sentarme -modestia aparte- empecé a recibir tragos, mensajes, y saludos (a través del barman) de señores de los alrededores de la barra y mesas. Me sentía como Carrie Bradshaw del conurbano bonaerense y recibía los tragos y mensajes pero pocos daban la cara para venir a chamuyar. Algunos sí, ojo, pero ninguno valía la pena. Hasta que llegó él. Rubio, zarpadamente rubio, alto. Lo había visto en la otra punta de la barra y le eché algunas miradas argentas, mientras rebotaba a algunos especímenes. Se acercó, con un acento medio extraño en su inglés me preguntó cómo estaba, que me estuvo mirando y que quería invitarme una copa. Ja, que original, le pregunté de dónde era. De Rusia, me dijo. Rarísimo, una argentina y un ruso hablando en un inglés inentendible en un pequeño bar after office en New York. Bien el ruso, educado, copado, gracioso (lo que le entendí), me invitó a cenar al día próximo, sábado, me dijo que me iba a llevar "al mejor lugar de la ciudad", upa upa, espero que ese lugar sea un telo, pensé yo, pero después me acordé que en New York no se usan los telos, sí los Howard Johnson y esas cosas, así que saqué esos pensamientos de mi cabeza.
Llegó el sábado, me pasó a buscar por mi hotel, fuimos a comer sushi. Claro que no me sorprendí en comer sushi, no me pareció el mejor lugar de la ciudad, pero bueno, le puso onda. Fuimos a su departamento, más que departamento era estudio, con entrepiso y eso. Ojo, puede sonar que fué rápido, pero les aseguro que el ruso era bastante lento. Hablamos de la vida, tomamos un poco, me contó sobre Rusia, de que hacía 7 años vivía en NY y yo me transportaba en Moscú y me sentía la princesa Anastasia pero morocha. Llegó el momento... vamos a inaugurar New York...
Sí, lo que tenía de lento en el chamuyo, lo tuvo de rápido en la inauguración, 5 minutos, y soy copada. Claro que cuando viaje a Rusia... va a ser solo para turismo.
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=-b2_RoAb5Ck?fs=1]
Llegó el sábado, me pasó a buscar por mi hotel, fuimos a comer sushi. Claro que no me sorprendí en comer sushi, no me pareció el mejor lugar de la ciudad, pero bueno, le puso onda. Fuimos a su departamento, más que departamento era estudio, con entrepiso y eso. Ojo, puede sonar que fué rápido, pero les aseguro que el ruso era bastante lento. Hablamos de la vida, tomamos un poco, me contó sobre Rusia, de que hacía 7 años vivía en NY y yo me transportaba en Moscú y me sentía la princesa Anastasia pero morocha. Llegó el momento... vamos a inaugurar New York...
Sí, lo que tenía de lento en el chamuyo, lo tuvo de rápido en la inauguración, 5 minutos, y soy copada. Claro que cuando viaje a Rusia... va a ser solo para turismo.
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miércoles, 5 de enero de 2011
Pinchar el globo
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=VmfZDt8wvcs?fs=1]
Cuando le ponés todas las pilas a algo, cuando te copás con algo y cuando te pinchan el globo. Te pinchan un globo y caés en la realidad de que el esfuerzo vale muy poco y que la ilusión no vale nada. Cuando los que te quitan la ilusión son personas que amás, que admirás, que querés. Cuando no hay confianza. Cuando hasta en las cosas más chiquitas, más pelotudas no hay confianza. Cuando ya no sentís esa apuesta a tus cosas, a lo tuyo. Es cuando te ves sola, cuando te ves sin fuerzas, que todo ese mundo que te creaste desapareció con una palabra o con una frase, o con un gesto. Desapareció por otra persona. Con mala, con buena intensión pero hizo que desaparezca. Cuando las lágrimas brotan, sin parar. Cuando te duele la cabeza de tanto llorar y pensar que hiciste o que hacés todo mal. Que disfrutar y reirse está mal, que hacer chistes está mal. Que ilusionarse y luchar por algo está mal. Que no vas a llegar a ningún lado. Que no vas a tener éxito, que no vas a llegar al objetivo. Y te volvés a ver sola, y débil, y tratás de buscar esa fuerza que tenías, que no sabés a dónde fué a parar, quién se la robó. Y buscás buscás buscás, y no encontrás nada. Seguís sola.
Y no sabés para donde ir, ni con quién, ni qué carajo hacer con esas lágrimas.
Cuando le ponés todas las pilas a algo, cuando te copás con algo y cuando te pinchan el globo. Te pinchan un globo y caés en la realidad de que el esfuerzo vale muy poco y que la ilusión no vale nada. Cuando los que te quitan la ilusión son personas que amás, que admirás, que querés. Cuando no hay confianza. Cuando hasta en las cosas más chiquitas, más pelotudas no hay confianza. Cuando ya no sentís esa apuesta a tus cosas, a lo tuyo. Es cuando te ves sola, cuando te ves sin fuerzas, que todo ese mundo que te creaste desapareció con una palabra o con una frase, o con un gesto. Desapareció por otra persona. Con mala, con buena intensión pero hizo que desaparezca. Cuando las lágrimas brotan, sin parar. Cuando te duele la cabeza de tanto llorar y pensar que hiciste o que hacés todo mal. Que disfrutar y reirse está mal, que hacer chistes está mal. Que ilusionarse y luchar por algo está mal. Que no vas a llegar a ningún lado. Que no vas a tener éxito, que no vas a llegar al objetivo. Y te volvés a ver sola, y débil, y tratás de buscar esa fuerza que tenías, que no sabés a dónde fué a parar, quién se la robó. Y buscás buscás buscás, y no encontrás nada. Seguís sola.
Y no sabés para donde ir, ni con quién, ni qué carajo hacer con esas lágrimas.
martes, 4 de enero de 2011
El ideal del vuelo
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=3jaGHOrqnUI?fs=1]
En el vuelo para irme a New York en diciembre, además de ir sola en general, viajé sola en la parte de la ventaanilla del avión, claro, estaba la ventanilla, yo, y un asiento vacío. Fué ideal, claro, para estirar las piernas de coté, para dejar la notebook, la cartera, lo que había comprado en el free shop, la mantita y la amohadita que te dan. También servía para dormir instantáneamente después de la comida pedorra del avión, dejándola en la mesita del de al lado y no tener que esperar a que pasen con la basura. También para robarle al otro el kit para dormir y los auriculares. No tenía que pedir permiso para ir al baño. Todo pintaba ideal, más cuando te acordás que al de American Airlines le hiciste jodas -no tan jodas- de que te sienten al lado de un soltero menor de 35 o que no te sienten ninguna señora molesta o que ocupe mucho espacio. Todo era perfecto, segunda fila luego de la puerta de emergencia. Claro que el que estaba en la primera fila de la puerta de emergencia, ese si era afortunado, ese podía estirar como quería las piernas. Tenía la mesita como si fuese un pupitre de escuela y todo era más cómodo para él. Además, estaba en mi misma situación: solo. Estaba sentado solo. Se pudo robar la mantita, la almohadita y los auriculares y encima, podía estirar las patas. Un guacho. Le tomé tanta bronca tanta bronca que creo que fué loco, ver lo bueno que estaba ese guacho. Guachísimo. No comió. Se tomó un whisky y durmió todo el vuelo. Un tipo que pintaba soltero, que se paró un segundo para ir al baño y bastó para quedar atónita. Alto, facherísimo, pinta de geek, pinta de sorete, con un pelo y ojos preciosos, pinta de macho, ojo, y claro, pinta de sorete. Toda la tecnología. Un ipad, iphone, medio apple encima. Debe ser yankee. No, era argentino, lo escuché hablar con la azafata. Tomó whisky, que macho. Hasta que se durmió. Y no se despertó en todo el vuelo. Ya había perdido las esperanzas, seguro es casado, seguro es fiel, seguro no le gusto, no le puedo gustar a nadie en un vuelo, estás crota, hinchada, incómoda y lo único que querés es llegar a algún lugar para dormir bien y bañarte.
Aterrizamos. Eran las 5:20 am. Migraciones de USA abría a las 6am, por ende, tuvimos que esperar en el avión 40 min. 40 min sin poder bajar las valijas de mano, sin poder sacarte el cinturón de seguridad. Claro qu este avión estaba repleto de argentinos y eso nunca se respetó. Cruzada de brazos, mirando un punto fijo, ojeras, pelo que hace lo que puede, escucho una voz. Una voz que venía de adelante. Del asiento del bombón, del papurro, del chongazo ideal. "Estás enojada? jaja!", no sé, no sé que mierda respondí. Nunca soy tímida, es la verdad, pero estaba en inferioridad de condiciones, él estaba divino y yo no, pero me hablaba. Y me habló un rato más, sí, no le habló a nadie, y me habló a mí. Me ayudó a bajar mi valija. Cuando bajamos, el estaba unas 5 personas delante mío en la fila para pasar a migraciones. Me hacía caritas en la fila. Se me caía la bombacha. No tardé nada en migraciones, nada. Fuí a esperar las valijas.
Cincuenta minutos esperando las valijas. Y cuando me quise acordar, ya no estaba. No lo encontré en la Gran Manzana. Tampoco en el vuelo de vuelta. Tampoco estos días en Buenos Aires. Pero lo encuentro siempre en mis sueños.
En el vuelo para irme a New York en diciembre, además de ir sola en general, viajé sola en la parte de la ventaanilla del avión, claro, estaba la ventanilla, yo, y un asiento vacío. Fué ideal, claro, para estirar las piernas de coté, para dejar la notebook, la cartera, lo que había comprado en el free shop, la mantita y la amohadita que te dan. También servía para dormir instantáneamente después de la comida pedorra del avión, dejándola en la mesita del de al lado y no tener que esperar a que pasen con la basura. También para robarle al otro el kit para dormir y los auriculares. No tenía que pedir permiso para ir al baño. Todo pintaba ideal, más cuando te acordás que al de American Airlines le hiciste jodas -no tan jodas- de que te sienten al lado de un soltero menor de 35 o que no te sienten ninguna señora molesta o que ocupe mucho espacio. Todo era perfecto, segunda fila luego de la puerta de emergencia. Claro que el que estaba en la primera fila de la puerta de emergencia, ese si era afortunado, ese podía estirar como quería las piernas. Tenía la mesita como si fuese un pupitre de escuela y todo era más cómodo para él. Además, estaba en mi misma situación: solo. Estaba sentado solo. Se pudo robar la mantita, la almohadita y los auriculares y encima, podía estirar las patas. Un guacho. Le tomé tanta bronca tanta bronca que creo que fué loco, ver lo bueno que estaba ese guacho. Guachísimo. No comió. Se tomó un whisky y durmió todo el vuelo. Un tipo que pintaba soltero, que se paró un segundo para ir al baño y bastó para quedar atónita. Alto, facherísimo, pinta de geek, pinta de sorete, con un pelo y ojos preciosos, pinta de macho, ojo, y claro, pinta de sorete. Toda la tecnología. Un ipad, iphone, medio apple encima. Debe ser yankee. No, era argentino, lo escuché hablar con la azafata. Tomó whisky, que macho. Hasta que se durmió. Y no se despertó en todo el vuelo. Ya había perdido las esperanzas, seguro es casado, seguro es fiel, seguro no le gusto, no le puedo gustar a nadie en un vuelo, estás crota, hinchada, incómoda y lo único que querés es llegar a algún lugar para dormir bien y bañarte.
Aterrizamos. Eran las 5:20 am. Migraciones de USA abría a las 6am, por ende, tuvimos que esperar en el avión 40 min. 40 min sin poder bajar las valijas de mano, sin poder sacarte el cinturón de seguridad. Claro qu este avión estaba repleto de argentinos y eso nunca se respetó. Cruzada de brazos, mirando un punto fijo, ojeras, pelo que hace lo que puede, escucho una voz. Una voz que venía de adelante. Del asiento del bombón, del papurro, del chongazo ideal. "Estás enojada? jaja!", no sé, no sé que mierda respondí. Nunca soy tímida, es la verdad, pero estaba en inferioridad de condiciones, él estaba divino y yo no, pero me hablaba. Y me habló un rato más, sí, no le habló a nadie, y me habló a mí. Me ayudó a bajar mi valija. Cuando bajamos, el estaba unas 5 personas delante mío en la fila para pasar a migraciones. Me hacía caritas en la fila. Se me caía la bombacha. No tardé nada en migraciones, nada. Fuí a esperar las valijas.
Cincuenta minutos esperando las valijas. Y cuando me quise acordar, ya no estaba. No lo encontré en la Gran Manzana. Tampoco en el vuelo de vuelta. Tampoco estos días en Buenos Aires. Pero lo encuentro siempre en mis sueños.
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