domingo, 4 de diciembre de 2011
Todo un inmenso jardín...
Una vez me dejaron plantada en el Abasto. Un chico que me encantaba, fué y como llegué un rato más tarde se fué y me dejó plantada. No me avisó al celular, nada. Llegué, lo esperé 30 minutos y cuando lo llamo el ya había planeado una cena con sus amigos. Lloré, lloré mucho. Me hice 50 minutos de viaje para verlo y el se fué. No había pasado nada con él, y me dejó plantada. Le grité por teléfono, le dejé mensajes gritando, dí pena y bronca al mismo tiempo. Daba pena, caminaba por Corrientes con lágrimas en los ojos y cara de loca. Me fuí a ciber que había al lado de Azucar Almagro y le mandé un mail diciéndole lo forro que era, que cómo me había dejado plantada. Volví al shopping, esquivando a Barney y a Spiderman de la puerta, intenté calmarme y me volví a mi casa.
Pasó el tiempo, no hablamos más, hasta que de un día para el otro volvió. Hablamos, perdones, cosas que pasan, y volvimos a fijar un punto de encuentro, esta vez, era Amerika, el boliche gay. Nos encontramos, finalmente ahí. Cuando nos vimos nos quedamos hablando un rato, él se encontró a una chica, no sé quién era esa chica, la saludó y se quedó hablando, lo cual me dió celos y me fuí a dar una vuelta. Cuando volví, recibí una explicación sobre que la chica no era más que una amiga y que no me ponga celosa. Y en la barra donde daban el champagne, nos dimos un beso, el primer beso. Ese fué el primero de muchos otros besos que nos dimos.
La primera vez que estuvimos juntos fué en su casa, fué una cena especial, esas cenas que sabés que son únicas, una cena cursi. Una cena con velas, sushi y champagne. Yo tenía una bombacha amarilla y blanca, comprada especialmente para la ocasión que me hacía juego con la flor amarilla que tenía en el pelo. La primera vez fué ideal. La química fué ideal.
Pasó el tiempo, pasaron las salidas, el verse muchas veces a la semana, compartir recitales, lugares, amigos. Llamadas interminables por teléfono, frases: "sos tan linda, vos me vas a romper el corazón a mí", y yo me reía. Pasaron las peleas, bipolaridades, peleas, mas peleas, reconciliaciones, te quiero, no te quiero, quiero estar solo, quiero estar sola. Siempre volvíamos. Las palabras no tenían peso, las peleas tampoco. Siempre volvíamos.
Hasta que no volvimos más. Basta, era un basta de verdad. Pero después del basta siempre hay vueltas, vueltas buscando sexo, vueltas buscando la bombacha que te olvidaste aquella vez... vueltas, vueltas por tus amigos en común, vueltas por encontrarte en x lado. Hasta que llegó mi cumpleaños. Un cumpleaños que festejé en el lugar donde nos besamos, en Amerika. Y como Amerika dá para todo, el fué. No sé bien todavía cómo se enteró, podemos decir que me conocía lo suficiente para saber que siempre festejo mi cumpleaños ahí. Llegó solo, solo y borracho. Borracho, solo, arruinado. Un amigo vino a advertirme que estaba. Que estaba solo. Solo, borracho y arruinado, ya lo dije?. Vela derretida, me dijo mi amigo que parecía que tenía en la cara. Yo no estaba sola. Estaba con amigos y con un chico. Lo insulté, lo eché. Me fuí con el chico y el se acercó y me tiró un trago encima, que esquivé, claro. Se quedó merodeando, hablaba con mi amigo, le decía que el chico que estaba conmigo era un gil. Que me había ido a buscar. "Qué te pensás? que te va a esperar siempre a vos?", le dijo mi amigo. Lloré, en mi cumpleaños, en amerika, lloré en el baño, mientras una amiga me consolaba, y un travesti me peinaba. Y otro me decía "No tenés que derramar ni una sola lágrima por un hombre, ni una". Yo tenía unas medias increíbles, que se arruinaron al caerme en medio de la pista. Me fuí. Hablé por msn al otro día, y le dije una frase que nunca pensé que le diría "vos me rompiste el corazón a mí".
Porque las cosas cuando empiezan mal, siempre terminan mal. No es como en las películas.
Y así, Amerika se convirtió en el lugar donde nos vimos por primera y última vez.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Summer morning
El calor me tumba. Me tumba de muerta total. Me baja la presión, me pongo más blanca, mucho más de lo que ya soy. Nacha Guevara, Casper total. Para las mañanas está bueno tomar un jugo de naranja recién exprimido o en su defecto un jugo citric. No hay en este momento pero es una meta a cumplir.
Pocas cosas me gustan del calor en sí. Me gustan las noches de verano, dormir con la ventana abierta, poner el ventilador o el aire y dormir tapada igual. Me gusta tomar cerveza en una mesa en la vereda y usar vestidos, comer picadas y tomar helado de granizado y banana, aunque sea muy cliché. Me gusta que en verano está la navidad, y la navidad siempre nos gusta, porque en navidad siempre está todo bien. Me gusta que la calle esté vacía en enero, que todos estén en la costa o repartidos por ahí.
Este año tuve dos veranos, dos calores. Usé más sandalias que botas, más shorts y vestidos que de costumbre. Conozco una señora que vive en verano, que no soporta el invierno, y así va, del verano europeo al verano porteño como si lo friolento se solucione solo con tomarse un avión. Pero ella se lo busca. Yo mas o menos. Un año de verano, con un poquito de frío en el medio y sufriendo más el verano porteño que el europeo. Usando ropa de marcas extranjeras y con el pelo un poquito más largo, tomando mate por las mañanas porque todavía me olvido de comprar jugo o una juguera, dando besos, besotes y piquitos por las mañanas y durante el día me despierto un feriado con ganas de escribir algo lindo (porque lo anterior también lo era pero no tuvo quorum o trajo problemitas no tan menores que se solucionaron con más y más besos), oliendo el perfume de los jasmines de mi mamá, con una gatita saltando en mi cama y mordiendome los pies, y mi amor dandome besos, besotes y piquitos.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Chongo profesional
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=x8bAlEg3kN0?fs=1]
Hay hombres para todos los gustos, para todas las mujeres. Y también hay muchas mujeres para un mismo hombre.
Nos conocimos hace mucho tiempo, más tiempo del que a una le gustaría. Miro para atrás y me veo tan distinta que me sorprende cruzarlo tan igual. Por alguna razón hablamos cada tanto. Por algún motivo solo estuvimos una vez. Y recuerdo a la perfección esa vez. Creo que nunca ví a nadie tan profesional en el arte de aparentar. Me acuerdo verlo con su equipo de gimnasio y su bolsito adidas, mientras su mujer creía que estaba en el club y estaba revolcándose en algún hotel. Me acuerdo verlo grande, del color de sus ojos y de cómo se modificaban al hablarme de su hijo. Más allá de cualquier juicio a la moral que pueda hacerse, desde siempre tuve detalles de su vida. Siempre hablábamos, recibía sus consejos y algunas críticas hacia mi edad que, justamente, era lo que más le había atraido de mí. Le conté cosas que no había contado o no me animaba a contar. Me reía con sus locuras, con sus perversiones. Porque sí, todo lo que no hacía con su esposa (a la que no tengo dudas amaba), por alguna extraña razón lo hacía con otras... y otros. Desde trios con travestis hasta que le presente amigas rubias y tetonas, pasando por consejos de autoestima y el jardín del nene. De todo eso y más hablábamos. Las charlas que al principio eran sexuales se convirtieron en confesiones y refugios.
La vida nos separó de a poco. La mía cambió, como era natural, pasando de la adolescencia a una joven adultez. La de él no. La anteúltima vez que charlamos me contó que estaba mal. Que estaba enamorado y que su amor era correspondido pero imposible, que no hablemos más del tema y nunca más se lo vuelva a mencionar.
Y no se lo mencioné más. Pero pensé y pensé y repensé las veces que me contó que no sentía nada con otras mujeres, que el amaba a su esposa y pensé y repensé que tal vez era yo, y luego me di cuenta que no, que no era yo, que yo le caía bien, vaya a saber por qué, que le había salido el tiro por la culata con otra mujer, u hombre, ya nada me sorprendía de él. La última vez que hablamos le conté cosas mías, recordamos algunas en común y nos reímos bastante. Y sobre todo me acordé de que no tenía que hablar sobre ese amor, aunque moría de ganas de saber cómo estaba. No volví a encontrar su mirada ganadora, aunque sé que sigue frecuentando antros a horarios de gimnasio y acosando rubias. Pero tengo la seguridad (o tal vez la esperanza) de que solo me lo contó a mí. Pero su fachada de chongo profesional ya no era la misma.
Moraleja: los hombres se enamoran, hasta los soretes cagadores.
Hay hombres para todos los gustos, para todas las mujeres. Y también hay muchas mujeres para un mismo hombre.
Nos conocimos hace mucho tiempo, más tiempo del que a una le gustaría. Miro para atrás y me veo tan distinta que me sorprende cruzarlo tan igual. Por alguna razón hablamos cada tanto. Por algún motivo solo estuvimos una vez. Y recuerdo a la perfección esa vez. Creo que nunca ví a nadie tan profesional en el arte de aparentar. Me acuerdo verlo con su equipo de gimnasio y su bolsito adidas, mientras su mujer creía que estaba en el club y estaba revolcándose en algún hotel. Me acuerdo verlo grande, del color de sus ojos y de cómo se modificaban al hablarme de su hijo. Más allá de cualquier juicio a la moral que pueda hacerse, desde siempre tuve detalles de su vida. Siempre hablábamos, recibía sus consejos y algunas críticas hacia mi edad que, justamente, era lo que más le había atraido de mí. Le conté cosas que no había contado o no me animaba a contar. Me reía con sus locuras, con sus perversiones. Porque sí, todo lo que no hacía con su esposa (a la que no tengo dudas amaba), por alguna extraña razón lo hacía con otras... y otros. Desde trios con travestis hasta que le presente amigas rubias y tetonas, pasando por consejos de autoestima y el jardín del nene. De todo eso y más hablábamos. Las charlas que al principio eran sexuales se convirtieron en confesiones y refugios.
La vida nos separó de a poco. La mía cambió, como era natural, pasando de la adolescencia a una joven adultez. La de él no. La anteúltima vez que charlamos me contó que estaba mal. Que estaba enamorado y que su amor era correspondido pero imposible, que no hablemos más del tema y nunca más se lo vuelva a mencionar.
Y no se lo mencioné más. Pero pensé y pensé y repensé las veces que me contó que no sentía nada con otras mujeres, que el amaba a su esposa y pensé y repensé que tal vez era yo, y luego me di cuenta que no, que no era yo, que yo le caía bien, vaya a saber por qué, que le había salido el tiro por la culata con otra mujer, u hombre, ya nada me sorprendía de él. La última vez que hablamos le conté cosas mías, recordamos algunas en común y nos reímos bastante. Y sobre todo me acordé de que no tenía que hablar sobre ese amor, aunque moría de ganas de saber cómo estaba. No volví a encontrar su mirada ganadora, aunque sé que sigue frecuentando antros a horarios de gimnasio y acosando rubias. Pero tengo la seguridad (o tal vez la esperanza) de que solo me lo contó a mí. Pero su fachada de chongo profesional ya no era la misma.
Moraleja: los hombres se enamoran, hasta los soretes cagadores.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Dar es dar
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=K9AhcY2M044&w=420&h=315]
Te das cuenta que sos linda cuando un chico te deja pasar primero en la puerta del banco. Te das cuenta que sos linda cuando te dejan sentarte a vos primero en el subte o colectivo, cuando cruzás miradas pícaras con alguien en la línea d, o la b o la c o el premetro. Te das cuenta que sos linda cuando te anotan en un papelito el número de teléfono y te lo da una moza. Te das cuenta que sos linda cuando un mozo te dice que sos linda y te invita una copa de vino. Te das cuenta que sos muy linda cuando vas caminando por la calle y se dan vuelta para verte y sentís chiflidos de lindura y otros adjetivos calificativos sobre tu belleza. Te das cuenta que sos linda cuando te encaran en un boliche, en un bar, en un after office. Cuando te regalan tragos, te dejan pasar gratis, te sacan fotos, solo por ser linda. Te das cuenta que sos linda cuando te regalan flores porque sí, cuando te mandan un sms de que sos linda. Te das cuenta que sos linda cuando te ponen “me gusta” en tus fotos más hot de Facebook, y en las otras también, pero siempre en las que estás sola. Te das cuenta que sos linda cuando te comentan que sos muy linda. Te das cuenta que sos linda cuando te agregan hombres potenciales candidatos con pocos amigos en común. Cuando te agregan por tu foto de perfil, definitivamente te das cuenta que sos linda. Cuando sentís que te quieren dar, te sentís linda y dable. Y cuando ves que como a vos, ese mismo agregó a 15 amigas en común.
Te das cuenta que todas son dables.
(Porque te olvidaste que los hombres le dan a cualquier cosa.)
Te das cuenta que sos linda cuando un chico te deja pasar primero en la puerta del banco. Te das cuenta que sos linda cuando te dejan sentarte a vos primero en el subte o colectivo, cuando cruzás miradas pícaras con alguien en la línea d, o la b o la c o el premetro. Te das cuenta que sos linda cuando te anotan en un papelito el número de teléfono y te lo da una moza. Te das cuenta que sos linda cuando un mozo te dice que sos linda y te invita una copa de vino. Te das cuenta que sos muy linda cuando vas caminando por la calle y se dan vuelta para verte y sentís chiflidos de lindura y otros adjetivos calificativos sobre tu belleza. Te das cuenta que sos linda cuando te encaran en un boliche, en un bar, en un after office. Cuando te regalan tragos, te dejan pasar gratis, te sacan fotos, solo por ser linda. Te das cuenta que sos linda cuando te regalan flores porque sí, cuando te mandan un sms de que sos linda. Te das cuenta que sos linda cuando te ponen “me gusta” en tus fotos más hot de Facebook, y en las otras también, pero siempre en las que estás sola. Te das cuenta que sos linda cuando te comentan que sos muy linda. Te das cuenta que sos linda cuando te agregan hombres potenciales candidatos con pocos amigos en común. Cuando te agregan por tu foto de perfil, definitivamente te das cuenta que sos linda. Cuando sentís que te quieren dar, te sentís linda y dable. Y cuando ves que como a vos, ese mismo agregó a 15 amigas en común.
Te das cuenta que todas son dables.
(Porque te olvidaste que los hombres le dan a cualquier cosa.)
miércoles, 28 de septiembre de 2011
En edad
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=p4QqMKe3rwY?fs=1&w=459&h=344]
Todo bien bonita, pero yo estoy para otra cosa... -me decía mientras comía mandarinas- no estoy para histeriqueadas. Vos no te vas a bancar mi vida y a mi la verdad mucho la tuya no me va. Yo vivo a full y vos con tus pendejadas... creo que deberías madurar un poco, no es que te pido tanto, todas las chicas lo hacen. Ya sé que es tu primera vez y tenes miedo que te duela pero yo estoy acá para cuidarte. Bueno, estaba, chiquitita, porque hasta acá llegué. Sos muy joven y bueno, no sé si te podés bancar una relación de este tipo, los nenes y eso. Que no quieras hacerlo, significa una falta de maduración, que la verdad no estoy para soportar. Si no me lo podés entregar, significa que no me amás.
Yo ya estoy para otras cosas, viste... yo ya me cansé de hacerlo de la manera tradicional. Hay miles de minas que quisieran estar en tu lugar, minas maduras, viste.
Yo ya estoy en edad, viste.
Ya estoy en edad... de ser un pelotudo.
Todo bien bonita, pero yo estoy para otra cosa... -me decía mientras comía mandarinas- no estoy para histeriqueadas. Vos no te vas a bancar mi vida y a mi la verdad mucho la tuya no me va. Yo vivo a full y vos con tus pendejadas... creo que deberías madurar un poco, no es que te pido tanto, todas las chicas lo hacen. Ya sé que es tu primera vez y tenes miedo que te duela pero yo estoy acá para cuidarte. Bueno, estaba, chiquitita, porque hasta acá llegué. Sos muy joven y bueno, no sé si te podés bancar una relación de este tipo, los nenes y eso. Que no quieras hacerlo, significa una falta de maduración, que la verdad no estoy para soportar. Si no me lo podés entregar, significa que no me amás.
Yo ya estoy para otras cosas, viste... yo ya me cansé de hacerlo de la manera tradicional. Hay miles de minas que quisieran estar en tu lugar, minas maduras, viste.
Yo ya estoy en edad, viste.
Ya estoy en edad... de ser un pelotudo.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Ojos de llorar
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Venía mirando por la ventana. Venía mirando por la ventana con ojos tristes. Se ata el pelo lacio y algo teñido y suspira. Mira hacia afuera pero observa hacia adentro. Tiene ojos tristes, ojos vidriados. Los cierra y puedo ver restos de maquillaje, de delineador barato comprado en algún todo moda, de rimmel un poco mas caro corrido (una siempre gasta más en rimmel que en delineador, no sé por qué). Vuelve a abrir los ojos y pide permiso con una voz cordial al pasajero a su lado y espera parada a mi lado que las puertas se abran. Todavía tiene ojos de llorar. Siempre que veo una mujer que está lloriqueando pienso que atrás hay un hombre que lo provocó. Se desata el pelo y se lo enrosca hacia un costado, lo tiene tan lacio que se desenrosca enseguida. Se refriega los ojos, su nariz está rosada, suspira, se abren las puertas y se baja.
Esa sensación que inunda los ojos cuando uno llora. Ese estado que no permite que te digan a o b o c o te toquen porque larga un mar de lágrimas. Ver borroso. La cabeza te duele. No hay nada mas feo (o más dramático) que llorar por la calle. Te mirás en las vidrieras, en un espejo de un ascensor. Te miras directo a los ojos, a lo más profundo de tu mirada. Otra vez llorando, no importa lo que pase o lo que feliz que seas, otra vez estás llorando. No viniste para eso, y terminaste llorando. Llorás de tristeza, de felicidad,de insatisfecha, por la vida, por la plata, por la leche derramada, por neurótica, por rara. Todo el mundo lo va a notar en la calle o donde vayas. No hay gafa que lo disimule. Estuviste llorando. Se nota. Tenés ojos de llorar.
Solo las mujeres tienen ojos de haber llorado, se nota. No vale la pena gastar en rimmel waterproof.
Venía mirando por la ventana. Venía mirando por la ventana con ojos tristes. Se ata el pelo lacio y algo teñido y suspira. Mira hacia afuera pero observa hacia adentro. Tiene ojos tristes, ojos vidriados. Los cierra y puedo ver restos de maquillaje, de delineador barato comprado en algún todo moda, de rimmel un poco mas caro corrido (una siempre gasta más en rimmel que en delineador, no sé por qué). Vuelve a abrir los ojos y pide permiso con una voz cordial al pasajero a su lado y espera parada a mi lado que las puertas se abran. Todavía tiene ojos de llorar. Siempre que veo una mujer que está lloriqueando pienso que atrás hay un hombre que lo provocó. Se desata el pelo y se lo enrosca hacia un costado, lo tiene tan lacio que se desenrosca enseguida. Se refriega los ojos, su nariz está rosada, suspira, se abren las puertas y se baja.
Esa sensación que inunda los ojos cuando uno llora. Ese estado que no permite que te digan a o b o c o te toquen porque larga un mar de lágrimas. Ver borroso. La cabeza te duele. No hay nada mas feo (o más dramático) que llorar por la calle. Te mirás en las vidrieras, en un espejo de un ascensor. Te miras directo a los ojos, a lo más profundo de tu mirada. Otra vez llorando, no importa lo que pase o lo que feliz que seas, otra vez estás llorando. No viniste para eso, y terminaste llorando. Llorás de tristeza, de felicidad,de insatisfecha, por la vida, por la plata, por la leche derramada, por neurótica, por rara. Todo el mundo lo va a notar en la calle o donde vayas. No hay gafa que lo disimule. Estuviste llorando. Se nota. Tenés ojos de llorar.
Solo las mujeres tienen ojos de haber llorado, se nota. No vale la pena gastar en rimmel waterproof.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Los celos te volverán loca
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=4X5Fbm6W3vo?fs=1&w=459&h=344]
Estamos en la época en que las comunicaciones en donde todo el mundo se entera por twitter en dónde estás, donde el facebook te sugiere hacerte amigo de tu ex o peor, de la ex de tu pareja y donde muchachas/os posan desnudos para darle celos a alguien. Todos, TODOS tenemos un muerto en el placard. Todos. Algunos más, otros menos. Nadie queda a salvo. Todos fuimos conquistados o conquistamos a través de alguna red social y todos alguna vez nos hicimos un perfil en alguna página tipo badoo o de citas. Todos lo hemos utilizado como un medio más para no estar tan solos o buscar nuestra media naranja. Ahora, me pregunto: cómo influye esta masividad de información y comunicaciones cuando uno ya encuentra su pololo?. Por qué sufrir al ver una nueva amistad con el sexo opuesto, por qué revisar todo un muro en busca de un indicio de un huesito, por qué, señora, maquinarse con esa foto con la muerta de su placard, por qué esconder esa foto que estás borracha, con 4 chongos rodeándote, por qué cuidarse de aclarar que el que te firma los estados es puto?.
Todos tenemos pasado. A veces nos condena, a veces no tanto. No se vuelvan locas/os, estimados. Por más que tengan un cementerio en el placard, si te caga, seguro no lo va a publicar en facebook.
Así que chicas, no se hagan la cabeza. La que busca, encuentra. Y si la tortilla se da vuelta y te buscan cosas a vos, estás en el horno, putita.
Estamos en la época en que las comunicaciones en donde todo el mundo se entera por twitter en dónde estás, donde el facebook te sugiere hacerte amigo de tu ex o peor, de la ex de tu pareja y donde muchachas/os posan desnudos para darle celos a alguien. Todos, TODOS tenemos un muerto en el placard. Todos. Algunos más, otros menos. Nadie queda a salvo. Todos fuimos conquistados o conquistamos a través de alguna red social y todos alguna vez nos hicimos un perfil en alguna página tipo badoo o de citas. Todos lo hemos utilizado como un medio más para no estar tan solos o buscar nuestra media naranja. Ahora, me pregunto: cómo influye esta masividad de información y comunicaciones cuando uno ya encuentra su pololo?. Por qué sufrir al ver una nueva amistad con el sexo opuesto, por qué revisar todo un muro en busca de un indicio de un huesito, por qué, señora, maquinarse con esa foto con la muerta de su placard, por qué esconder esa foto que estás borracha, con 4 chongos rodeándote, por qué cuidarse de aclarar que el que te firma los estados es puto?.
Todos tenemos pasado. A veces nos condena, a veces no tanto. No se vuelvan locas/os, estimados. Por más que tengan un cementerio en el placard, si te caga, seguro no lo va a publicar en facebook.
Así que chicas, no se hagan la cabeza. La que busca, encuentra. Y si la tortilla se da vuelta y te buscan cosas a vos, estás en el horno, putita.
martes, 13 de septiembre de 2011
Lección para estudiantes
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=Kgjkth6BRRY?fs=1&w=459&h=344]
Terminar la secundaria implica muchas cosas. Te das cuenta que la plata mueve el mundo, que saber sobre química y esas cosas no te va a servir para nada y sobre todo, que los amigos no son para siempre.
En la escuela no era la más popular, ni la más linda, ni la más nada. La primera fue cruel, la secundaria tal vez también, pero ahí ya me chupaba un poco más un huevo. Cuando estás en el colegio crees que todo lo malo que te pasa es terrible, irremontable. Que ese chico que te gusta no te de bola te hace sentir horrible. Que no te elijan para el equipo de gimnasia te hace sentir mal. Que no te inviten a una fiesta o pijama party te deprime. Que tus compañeras aparezcan cada vez con la pollera más corta y vos la tengas por la rodilla te hace sentir como el culo. Llevarte gimnasia, es de loser. Desaprobar la prueba en la que todos se copiaron y aprobaron, definitivamente es de loser.
El "loser" se usa mucho en la escuela, muchísimo. Se supone que lo son los que están solos o tienen pocos amigos. Los nerds, los gordos, los flacos, los feos, los que usan anteojos, los petizos, los muy altos. Los populares siempre son los/las más lindos/as, los piolas, los cancheros, los vivos. Los que tuvieron la suerte de tomar de punto a uno y señalarlo con el dedo para aumentar su popularidad y bajar la del otro. Esto afirma que para que exista un popular, siempre siempre siempre tiene que existir un loser.
Pasan los años, crecemos, cambiamos, cambian los papas, etc etc y la época escolar queda atrás. Muchas veces se retoma solo si seguís hablándote con algún compañero/amigo, en las reuniones de egresados o por el facebook, gran generador de encuentros. Y no hay nada mejor -y el que quiera puede decirme lo contrario- que, pasados los años, ver hecho mierda la popular del grupo y vos estar divina.
Así que, chicos, si se encuentran en la edad escolar, sean amigos de los quieran, que los insultos los resbalen, estudien para aprobar, no para el 10, después no sirve para nada. Copiense si pueden. Y cuando el/la popular, venga a bardearlos, recuerden que en 10 años los roles se van a invertir.
Terminar la secundaria implica muchas cosas. Te das cuenta que la plata mueve el mundo, que saber sobre química y esas cosas no te va a servir para nada y sobre todo, que los amigos no son para siempre.
En la escuela no era la más popular, ni la más linda, ni la más nada. La primera fue cruel, la secundaria tal vez también, pero ahí ya me chupaba un poco más un huevo. Cuando estás en el colegio crees que todo lo malo que te pasa es terrible, irremontable. Que ese chico que te gusta no te de bola te hace sentir horrible. Que no te elijan para el equipo de gimnasia te hace sentir mal. Que no te inviten a una fiesta o pijama party te deprime. Que tus compañeras aparezcan cada vez con la pollera más corta y vos la tengas por la rodilla te hace sentir como el culo. Llevarte gimnasia, es de loser. Desaprobar la prueba en la que todos se copiaron y aprobaron, definitivamente es de loser.
El "loser" se usa mucho en la escuela, muchísimo. Se supone que lo son los que están solos o tienen pocos amigos. Los nerds, los gordos, los flacos, los feos, los que usan anteojos, los petizos, los muy altos. Los populares siempre son los/las más lindos/as, los piolas, los cancheros, los vivos. Los que tuvieron la suerte de tomar de punto a uno y señalarlo con el dedo para aumentar su popularidad y bajar la del otro. Esto afirma que para que exista un popular, siempre siempre siempre tiene que existir un loser.
Pasan los años, crecemos, cambiamos, cambian los papas, etc etc y la época escolar queda atrás. Muchas veces se retoma solo si seguís hablándote con algún compañero/amigo, en las reuniones de egresados o por el facebook, gran generador de encuentros. Y no hay nada mejor -y el que quiera puede decirme lo contrario- que, pasados los años, ver hecho mierda la popular del grupo y vos estar divina.
Así que, chicos, si se encuentran en la edad escolar, sean amigos de los quieran, que los insultos los resbalen, estudien para aprobar, no para el 10, después no sirve para nada. Copiense si pueden. Y cuando el/la popular, venga a bardearlos, recuerden que en 10 años los roles se van a invertir.
martes, 30 de agosto de 2011
El primer beso
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=A66kskKjIw4?fs=1]
Estamos todos de acuerdo en que el primer beso es en la primer cita, cierto?. Bien. Seguimos todos de acuerdo en que el primer beso debe darlo el hombre?. Un poco, bien. Resulta que se dieron vuelta un poco los bandos y el hombre, macho, banana, porongón, galante y atrevido que arrinconaba a la dama en esa primer cita ya sea en un bar, cine, puerta de casa/depto/telo/plaza y le cortaba la respiración con un beso embriagador y romántico con el encanto que tiene solo ese beso, el primero, el que decide que esas dos personas, al menos por ese momento, ya no tienen esperanza de ser solo amigos y sus lenguas dan vueltas, hacen dibujos, se muerden un poquito y se llenan de saliva el bozo.
Ahora: qué pasa cuando ese tan ansiado beso, demora?. Hay un tiempo determinado para dar el beso. Hay un momento en que nosotras, chicas, nos quedamos en silencio, si estamos sentadas cruzamos las piernas y revoleamos los ojos y para que ese hombre comprenda que es el momento de intercambiar saliva. Algunos tardan más, otros tardan menos, pero no es específicamente la demora lo que puede hacer que las ganas de que las lenguas se choquen desaparezcan, sino las actitudes que pueden tener los hombres en este momento.
Algunos ejemplos: tenemos a los preguntones, los que te dicen "te puedo dar un beso?", o "querés que te de un beso?". Chicas, no hay nada que te la baje más que un chabon que te pregunta cosas así. Es muy probable que en toda su relación te haga preguntar eternas: "te gustaría que te de la mano?", "te puedo sostener las bolsas?", "querés chuparme la pija?".
Otra de las actitudes que tiene un hombre en este momento es ir al baño en ese preciso momento que vos estás lista para ser chapada. Después de 4 horas y media en ese bar, estirando ese segundo mojito para no ponerte tan en pedo y no caer en la tentación de sexo first date, el se da el lujo de ir al baño en el momento mágico. No sabés bien que va a hacer, si va a tomar coraje frente al espejo, si va a llamar a un amigo para que lo salve de calvario, si se va a hacer una tota, no sabés. Lo único que sabés es que tenés unas ganas locas de agarrar la cartera y salir corriendo de que este lerdo no te haya tranzado.
Y la última actitud que elegí -sabemos que hay muchas- está el que te tira el fardo a vos. El que intenta ser él el conquistado, el cortejado. Si la cita es una de esas -after facebook,badoo,twitter, entre otras redes sociales- la pregunta del "zafoli" es siempre del estilo: "y... contame, por qué me querías conocer?...". No entendemos muy bien qué es lo que pretenden que les contestemos, "y, te queria conocer porque estás mas bueno que comer con la mano y quiero que me garches salvajemente", o "queria salir con vos porque estoy buscando desesperadamente el padre de mis hijos porque me llega el cuarto de hora". Pero no, las mujeres no podemos ser 100% sinceras en ese momento y contestamos algo así como "porque me pareciste interesante, no sé, que se yo, ni me acuerdo!", pero en realidad si te acordas, cada detalle, sabés toda su vida antes de la cita, o googleaste aproximadamente 20 veces en distintas pc, te sabes los nombres de sus ex, tenes fotos de ellas y de su familia. Pero élNUNCA se enterará de eso. Se hará el banana y ahí, después de hacerte pasar un momento choto e incómodo de tira fardo rompe código, te besará sintiéndose un poco más sorete.
Igual... qué lindos son los primeros besos!
Estamos todos de acuerdo en que el primer beso es en la primer cita, cierto?. Bien. Seguimos todos de acuerdo en que el primer beso debe darlo el hombre?. Un poco, bien. Resulta que se dieron vuelta un poco los bandos y el hombre, macho, banana, porongón, galante y atrevido que arrinconaba a la dama en esa primer cita ya sea en un bar, cine, puerta de casa/depto/telo/plaza y le cortaba la respiración con un beso embriagador y romántico con el encanto que tiene solo ese beso, el primero, el que decide que esas dos personas, al menos por ese momento, ya no tienen esperanza de ser solo amigos y sus lenguas dan vueltas, hacen dibujos, se muerden un poquito y se llenan de saliva el bozo.
Ahora: qué pasa cuando ese tan ansiado beso, demora?. Hay un tiempo determinado para dar el beso. Hay un momento en que nosotras, chicas, nos quedamos en silencio, si estamos sentadas cruzamos las piernas y revoleamos los ojos y para que ese hombre comprenda que es el momento de intercambiar saliva. Algunos tardan más, otros tardan menos, pero no es específicamente la demora lo que puede hacer que las ganas de que las lenguas se choquen desaparezcan, sino las actitudes que pueden tener los hombres en este momento.
Algunos ejemplos: tenemos a los preguntones, los que te dicen "te puedo dar un beso?", o "querés que te de un beso?". Chicas, no hay nada que te la baje más que un chabon que te pregunta cosas así. Es muy probable que en toda su relación te haga preguntar eternas: "te gustaría que te de la mano?", "te puedo sostener las bolsas?", "querés chuparme la pija?".
Otra de las actitudes que tiene un hombre en este momento es ir al baño en ese preciso momento que vos estás lista para ser chapada. Después de 4 horas y media en ese bar, estirando ese segundo mojito para no ponerte tan en pedo y no caer en la tentación de sexo first date, el se da el lujo de ir al baño en el momento mágico. No sabés bien que va a hacer, si va a tomar coraje frente al espejo, si va a llamar a un amigo para que lo salve de calvario, si se va a hacer una tota, no sabés. Lo único que sabés es que tenés unas ganas locas de agarrar la cartera y salir corriendo de que este lerdo no te haya tranzado.
Y la última actitud que elegí -sabemos que hay muchas- está el que te tira el fardo a vos. El que intenta ser él el conquistado, el cortejado. Si la cita es una de esas -after facebook,badoo,twitter, entre otras redes sociales- la pregunta del "zafoli" es siempre del estilo: "y... contame, por qué me querías conocer?...". No entendemos muy bien qué es lo que pretenden que les contestemos, "y, te queria conocer porque estás mas bueno que comer con la mano y quiero que me garches salvajemente", o "queria salir con vos porque estoy buscando desesperadamente el padre de mis hijos porque me llega el cuarto de hora". Pero no, las mujeres no podemos ser 100% sinceras en ese momento y contestamos algo así como "porque me pareciste interesante, no sé, que se yo, ni me acuerdo!", pero en realidad si te acordas, cada detalle, sabés toda su vida antes de la cita, o googleaste aproximadamente 20 veces en distintas pc, te sabes los nombres de sus ex, tenes fotos de ellas y de su familia. Pero él
Igual... qué lindos son los primeros besos!
lunes, 15 de agosto de 2011
Volver
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=sDjG2q3JKV0?fs=1&w=425&h=344]
Cuando volvés de un viaje largo todo es distinto. La gente te quiere ver, aunque antes de irte pasaban la misma o mayor cantidad de tiempo sin encontrarse y nadie decía nada. Cuando no estás en tu casa cada vez que te conectas tenes muchos mails pero pocos mensajes de texto. La gente te pide cosas, te pide regalos y encargos porque cierran las importaciones, tus amigos te dicen de verte y que les cuentes de tu viaje cuando en realidad no hay mucho por contar... contar experiencias en los viajes se torna aburrido. No es lo mismo contarlo que vivirlo, pierde la magia. Para vos, inclusive, la genialidad de ver Venecia al bajarla y contarla se torna cliché, obvia, decir: "Venecia está llena de agua, una belleza", es una obviedad, es algo que se ve en las postales y cualquiera puede descubrirlo al buscarla en el google.
Pero viajar siempre es una experiencia maravillosa y renovadora. Cuesta volver a adaptarse. Cuesta bajar la información que uno tiene en la cabeza. Y en este viaje me agarró distinta, distinta a cómo saqué los pasajes, distinta a como planeaba para este blog y para la vida. Y me quedo con las calles de Venecia, con la belleza de Paris, con el teatro que ví afortunadamente casi todos los días, con la cantidad de libros que leí, traje y que llegarán en encomienda pronto. Con la ropa, la electrónica, la magia que siempre le encuentro a New York. Me quedo con eso, pero más me quedo con lo que aprendí. Aprendí a extrañar, a llorar, a sentirme sola. Es emo, leído así, pero yo nunca me sentí sola. Nunca. Un mecanismo de defensa impedía hacerlo y hacerme cargo de mi segundo-primer nombre (Soledad). Y este viaje me agarró así. Sola. Viajando sola y extrañando. Llorando en lugares donde muchos matarían por estar y burlando monumentos antiguos. Y así volví, riéndome de un primer mundo que me pegó un par de cachetadas y me despertó el corazón.
Cuando volvés de un viaje largo todo es distinto. La gente te quiere ver, aunque antes de irte pasaban la misma o mayor cantidad de tiempo sin encontrarse y nadie decía nada. Cuando no estás en tu casa cada vez que te conectas tenes muchos mails pero pocos mensajes de texto. La gente te pide cosas, te pide regalos y encargos porque cierran las importaciones, tus amigos te dicen de verte y que les cuentes de tu viaje cuando en realidad no hay mucho por contar... contar experiencias en los viajes se torna aburrido. No es lo mismo contarlo que vivirlo, pierde la magia. Para vos, inclusive, la genialidad de ver Venecia al bajarla y contarla se torna cliché, obvia, decir: "Venecia está llena de agua, una belleza", es una obviedad, es algo que se ve en las postales y cualquiera puede descubrirlo al buscarla en el google.
Pero viajar siempre es una experiencia maravillosa y renovadora. Cuesta volver a adaptarse. Cuesta bajar la información que uno tiene en la cabeza. Y en este viaje me agarró distinta, distinta a cómo saqué los pasajes, distinta a como planeaba para este blog y para la vida. Y me quedo con las calles de Venecia, con la belleza de Paris, con el teatro que ví afortunadamente casi todos los días, con la cantidad de libros que leí, traje y que llegarán en encomienda pronto. Con la ropa, la electrónica, la magia que siempre le encuentro a New York. Me quedo con eso, pero más me quedo con lo que aprendí. Aprendí a extrañar, a llorar, a sentirme sola. Es emo, leído así, pero yo nunca me sentí sola. Nunca. Un mecanismo de defensa impedía hacerlo y hacerme cargo de mi segundo-primer nombre (Soledad). Y este viaje me agarró así. Sola. Viajando sola y extrañando. Llorando en lugares donde muchos matarían por estar y burlando monumentos antiguos. Y así volví, riéndome de un primer mundo que me pegó un par de cachetadas y me despertó el corazón.
domingo, 10 de julio de 2011
Zarzuela de brunch
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=B8cRH5-PRj4?fs=1]
El primer mundo tiene eso, que es primer mundo, entonces todo es antiguo, que no le quita lo lindo, ojo, pero es retro. El primer mundo es retro. Y sí tenemos mucha variedad de cosas, aunque todo cierra temprano en lo que a comida se refiere y la oferta cultural en verano se reduce un poco. En Londres la gente es fría,los chongos son colorados a mas no poder y cuando pasa una chica linda le dicen yeahh, yeahh, más de eso no. En Paris son mas galantes, más caballeros, las chicas son lindas, están a la moda. Y en Madrid... ay, qué linda es Madrid. Llena de bares hasta el cansancio, las cañas son válidas en cualquier momento del día. Muchos Mickey, Minnie, estatuas vivientes flamencas y hasta camellos adornan la Plaza Mayor, como si fuese la peatonal de Mar Del Plata Europea. El Museo del Jamón alberga jóvenes, viejos, turistas y no tanto que desean degustar jamones, bocadillos y cañas a tal solo 1 euro, osea, unos 6 pesos argentinos. Podemos afirmar que con 12 pesos uno puede tomarse una birra con un sandwich de salame y sentirse más autóctono.
Ahora es domingo, estoy sentada en un bar bastante cheto de La Latina, un barrio plagado de bares y muy ruidoso por las noches, y espero mi brunch. El brunch no es Español, tampoco Argentino, pero nos gusta igual. Por 18 euros puedo comer hasta que me canse entre dulce y salado sin dejar una miga en el plato, porque claro, el cambio no nos beneficia. Mientras como el paso 1 de este desfile de comida viene un señor. Un señor que camina despacio frente a este bar-cheto entre tantas tabernas y barsitos de moda y/o malamuerte. El señor tiene una camisa cuadrillé, pelo canoso, tiene una rosa roja en la mano. Se detiene y se acerca a la lista de precios que se encuentra pegada en la entrada. Se va. Muy caro, pienso yo. Y viene mi paso 2, que acompaño con el cóctel del día que se llama Mimosa y eso me causa un poco de gracia. Leo revistas, leo un flamante libro teatral de los varios que me compré y por los cuales tendré que pagar exceso de equipaje, porque el saber a veces ocupa lugar. Y vuelve, vuelve el señor cuadrillé. Esta vez sin rosa en la mano, pero con una señorita -o señora- muy paqueta a su lado, con anteojos obscuros, pelo corto, rubio y bien peinado y un vestidito que en alguna época fue furor, y ahora es un vintage. Se sientan cerca mío, en la vereda, que es muy grande, en una esquina, frente a una Iglesia. Mucha Iglesia en Europa. No logro escuchar qué hablan, mi paso 3 del brunch me acapara toda la atención, pero puedo escuchar el acento local, el cual no tenía la camarera, que tenía un acento más latino. Se pidieron dos cañas. Vieron? les dije, yo comiendo huevos benedictinos y ellos tomando cañas a las 13hs, quien sabe si en ayunas, quien sabe si no. El intenta pagarle a la camarera pero la chica le responde que más tarde. Se lo nota nervioso. Terminé mi plato, pienso lo lindo que es comer en los viajes, pienso que extraño y que es un viaje largo pero que me gusta la ciudad. Pienso como ir al aeropuerto mañana. Hasta que escucho: "Usted me quiere Alberto?, Usted me quiere?", lo decía la señora, la rubia con gafas, lo decía en un volumen considerablemente alto y el señor la calmaba apoyando su mano en la de ella. Llora, puedo verlo, se acomoda las gafas y se seca las lágrimas.
Vino mi postre, un postre empachoso y de gorda. Ya estoy llena pero lo como por el temita del euro-peso. Mientras como las cosas se arreglan, menos mal. Ella sonríe, sonríe sincera. Pido mi cuenta, pago con tarjeta, un euro de propina está bien?, bueno, dos.
Me estoy por ir, y escucho a la señora que se para y agarra una carta y, con la típica pronuncación del español a lo inglés, dice: "sí Alberto, pidamos un BRUNCH"
El primer mundo tiene eso, que es primer mundo, entonces todo es antiguo, que no le quita lo lindo, ojo, pero es retro. El primer mundo es retro. Y sí tenemos mucha variedad de cosas, aunque todo cierra temprano en lo que a comida se refiere y la oferta cultural en verano se reduce un poco. En Londres la gente es fría,los chongos son colorados a mas no poder y cuando pasa una chica linda le dicen yeahh, yeahh, más de eso no. En Paris son mas galantes, más caballeros, las chicas son lindas, están a la moda. Y en Madrid... ay, qué linda es Madrid. Llena de bares hasta el cansancio, las cañas son válidas en cualquier momento del día. Muchos Mickey, Minnie, estatuas vivientes flamencas y hasta camellos adornan la Plaza Mayor, como si fuese la peatonal de Mar Del Plata Europea. El Museo del Jamón alberga jóvenes, viejos, turistas y no tanto que desean degustar jamones, bocadillos y cañas a tal solo 1 euro, osea, unos 6 pesos argentinos. Podemos afirmar que con 12 pesos uno puede tomarse una birra con un sandwich de salame y sentirse más autóctono.
Ahora es domingo, estoy sentada en un bar bastante cheto de La Latina, un barrio plagado de bares y muy ruidoso por las noches, y espero mi brunch. El brunch no es Español, tampoco Argentino, pero nos gusta igual. Por 18 euros puedo comer hasta que me canse entre dulce y salado sin dejar una miga en el plato, porque claro, el cambio no nos beneficia. Mientras como el paso 1 de este desfile de comida viene un señor. Un señor que camina despacio frente a este bar-cheto entre tantas tabernas y barsitos de moda y/o malamuerte. El señor tiene una camisa cuadrillé, pelo canoso, tiene una rosa roja en la mano. Se detiene y se acerca a la lista de precios que se encuentra pegada en la entrada. Se va. Muy caro, pienso yo. Y viene mi paso 2, que acompaño con el cóctel del día que se llama Mimosa y eso me causa un poco de gracia. Leo revistas, leo un flamante libro teatral de los varios que me compré y por los cuales tendré que pagar exceso de equipaje, porque el saber a veces ocupa lugar. Y vuelve, vuelve el señor cuadrillé. Esta vez sin rosa en la mano, pero con una señorita -o señora- muy paqueta a su lado, con anteojos obscuros, pelo corto, rubio y bien peinado y un vestidito que en alguna época fue furor, y ahora es un vintage. Se sientan cerca mío, en la vereda, que es muy grande, en una esquina, frente a una Iglesia. Mucha Iglesia en Europa. No logro escuchar qué hablan, mi paso 3 del brunch me acapara toda la atención, pero puedo escuchar el acento local, el cual no tenía la camarera, que tenía un acento más latino. Se pidieron dos cañas. Vieron? les dije, yo comiendo huevos benedictinos y ellos tomando cañas a las 13hs, quien sabe si en ayunas, quien sabe si no. El intenta pagarle a la camarera pero la chica le responde que más tarde. Se lo nota nervioso. Terminé mi plato, pienso lo lindo que es comer en los viajes, pienso que extraño y que es un viaje largo pero que me gusta la ciudad. Pienso como ir al aeropuerto mañana. Hasta que escucho: "Usted me quiere Alberto?, Usted me quiere?", lo decía la señora, la rubia con gafas, lo decía en un volumen considerablemente alto y el señor la calmaba apoyando su mano en la de ella. Llora, puedo verlo, se acomoda las gafas y se seca las lágrimas.
Vino mi postre, un postre empachoso y de gorda. Ya estoy llena pero lo como por el temita del euro-peso. Mientras como las cosas se arreglan, menos mal. Ella sonríe, sonríe sincera. Pido mi cuenta, pago con tarjeta, un euro de propina está bien?, bueno, dos.
Me estoy por ir, y escucho a la señora que se para y agarra una carta y, con la típica pronuncación del español a lo inglés, dice: "sí Alberto, pidamos un BRUNCH"
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