sábado, 12 de marzo de 2011

Dieta desintoxicante

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Suprimir las harinas, los dulces, la leche. Dos o más litros de agua por día, nada de ázucar, huevos tres (3) por semana, más no. Fiambres todos menos mortadela y salchichón. Nada de embutidos. Queso light. Gaseosas Light. Chicles Beldent. En caso de mareos o dolor de cabeza comer un dulce y no consumir nada más en el día. El ejercicio es muy importante, caminar, correr, aerobics, pero no es obligatorio. Siguiendo esta dieta al 100% aumentan los resultados. En una semana complicada, donde el mundo se viene abajo y pensás que el 2012 no está tan lejos, hay que seguir la dieta al pie de la letra. Nadie quiere llegar al fin del mundo gordo. Nadie. Y sí, en una semana vas a bajar unos tres (3) kilos aproximadamente, te verás delgada, esbelta, los jeans que no te entraban te entrarán. Podrás lucir tus clavículas con orgullo, tu rostro no se verá tan redondeado y tu busto será ínfimo (no aplica para quienes tienen siliconas). Ya no importan tus nervios, tus mareos, ni la alergía que te salió por discutir tanto, lucirás tus piernas delgadas con la frente bien alta. Deberás mantenerte sin comer harinas, sin comer postres, sin tomar alcohol. Si sales con tus amigas y ellas se pierden en los placeres de los dulces, andá comida, comete una ensaladita de rúcula o una (1) lechuga antes de salir a verlas. Los hombres caerán rendidos a tus pies, querrán agasajarte por tu cambio, serás la reina. Las mujeres te envidiarán y querrán ser como vos.

Y mientras tanto, en Japón ya confirmaron 1700 muertos.

jueves, 10 de marzo de 2011

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Y apareció él, después de varios mensajes fallidos, idas y venidas, apareció. Nos habíamos conocido en un boliche hacía un mes. Lo recordaba alto, con onda, pelo medio largo y muy buen besador. Me acuerdo que tenía una camisa cuadrillé que pegaba perfecto con la onda del lugar. Mensaje va, mensaje viene, algún que otro llamado, poca coincidencia de horarios. Hasta que llegó el día, de devoto a palermo, con tacos de madera un tanto incómodos nos encontramos en plaza armenia. Las luces de ese boliche habían hecho maravillas en su rostro, pero no nos dejemos juzgar por las apariencias y sigamos. Era él, con la misma camisa de aquella noche, con esa onda cheta chic, él, con el que caminé 20 cuadras con mis zuecos para encontrar el bar que quería, él, que me preguntaba las cosas por lo menos dos veces, él, que se tomó un gin tonic, una corona y terminó con un whisky, él, que estaba ahorrando, él, que no sabía muy bien para qué estaba ahorrando, él, que me confesó estar ahorrando para comprarse un departamento, pero que en realidad ya tenía uno, él, que se iba ir a New York pero se va a Chile por el idioma, él, que piensa que habla con un acento incomprendible, él, que no sabía nada sobre mí, y tampoco lo entendía, él, me dijo cuando casi me caigo en una calle rota que una vez salió con una chica que se había caido en una cita y no la vió nunca más, él, si, él.

Con él, yo creía que iba a coger.

Pero claramente no.

jueves, 3 de marzo de 2011

Vergûenza



Una vez me subí al auto del vecino (joven y potable) pensando que era un remis.
Una vez mandé un mensaje por msn a un chongo por error (mensaje que hablaba de él).
Una vez pasé por adelante de un chongo por hacerme la estrecha e interesante en un boliche y me caí.
Una vez fuí a la prueba de sonido de Alex Ubago y me saqué una foto con él.
Una vez me preguntaron si estaba embarazada en el subte para darme el asiento.
Una vez indispuesta manché la silla del colegio.
Una vez casi le vomito al pibe después del fellatio.
Una vez me agarró hipo durante el fellatio.
Una vez me fuí hasta Monte Grande para coger.
Una vez fuí al casting de High School Musical.
Una vez -o varias- fingí orgasmos.
Una vez me sonó la alarma del celular en una función.
Una vez no me bañé por 6 días.
Una vez hice el desafio activia y no me sirvió.
Una vez fuí a espiar a un chongo.
Una vez me puse a llorar mientras garchaba con un pibe.
Una vez escuché a una amiga garchar en otra habitación.
Una vez le manché de sangre la cama a un chongo.
Una vez me depilé el bozo en el tren.
Una vez un chongo me dijo que tenía bigotes.
Sí, el mismo para el cual me depilé en el tren.

Una vez le creí.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Once upon a december...

En mi último viaje, al cual fuí sola, a descansar, a pasear, a crear, a ver teatro y a desconectarme de mi mundo en Buenos Aires, me pasaron varias cosas que iré contando -o no- en los próximos post. Estuve colgada estos días, siempre escribiendo pero sin publicar, no sé, falta de inspiración, de anécdotas, pero creo que es hora de contarles sobre el Ruso. Todos los que lean esta entrada, se imaginarán que hablo de un Ruso que conocí en New York. Sí, no es más ni menos que eso. Llegué un viernes por la mañana, luego de instalarme en el hostel, paseé por Times Square, me compré unas botas divinas a 20 dólares, comí y reservé una entrada para un show de jazz esa noche. Cuando estaba volviendo, a una cuadra por la misma calle de mi hotel, había un bar. Me acordé el nombre, volví a mi cuarto y lo googleé, -no sea cosa que me meta en cualquier antro- y ví que era ideal: tragos baratos+lindo ambiente+cerca del hostel. Entonces, esa noche, antes de irme al show de jazz me puse mis botas newyorkinas, me maquillé, me puse gatuna y me fuí al bar. Me senté en la barra -claro, soy sola- cual gato en Killkenny y pedí un cosmopolitan. A los 5 minutos de sentarme -modestia aparte- empecé a recibir tragos, mensajes, y saludos (a través del barman) de señores de los alrededores de la barra y mesas. Me sentía como Carrie Bradshaw del conurbano bonaerense y recibía los tragos y mensajes pero pocos daban la cara para venir a chamuyar. Algunos sí, ojo, pero ninguno valía la pena. Hasta que llegó él. Rubio, zarpadamente rubio, alto. Lo había visto en la otra punta de la barra y le eché algunas miradas argentas, mientras rebotaba a algunos especímenes. Se acercó, con un acento medio extraño en su inglés me preguntó cómo estaba, que me estuvo mirando y que quería invitarme una copa. Ja, que original, le pregunté de dónde era. De Rusia, me dijo. Rarísimo, una argentina y un ruso hablando en un inglés inentendible en un pequeño bar after office en New York. Bien el ruso, educado, copado, gracioso (lo que le entendí), me invitó a cenar al día próximo, sábado, me dijo que me iba a llevar "al mejor lugar de la ciudad", upa upa, espero que ese lugar sea un telo, pensé yo, pero después me acordé que en New York no se usan los telos, sí los Howard Johnson y esas cosas, así que saqué esos pensamientos de mi cabeza.
Llegó el sábado, me pasó a buscar por mi hotel, fuimos a comer sushi. Claro que no me sorprendí en comer sushi, no me pareció el mejor lugar de la ciudad, pero bueno, le puso onda. Fuimos a su departamento, más que departamento era estudio, con entrepiso y eso. Ojo, puede sonar que fué rápido, pero les aseguro que el ruso era bastante lento. Hablamos de la vida, tomamos un poco, me contó sobre Rusia, de que hacía 7 años vivía en NY y yo me transportaba en Moscú y me sentía la princesa Anastasia pero morocha. Llegó el momento... vamos a inaugurar New York...


Sí, lo que tenía de lento en el chamuyo, lo tuvo de rápido en la inauguración, 5 minutos, y soy copada. Claro que cuando viaje a Rusia... va a ser solo para turismo.

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miércoles, 5 de enero de 2011

Pinchar el globo

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Cuando le ponés todas las pilas a algo, cuando te copás con algo y cuando te pinchan el globo. Te pinchan un globo y caés en la realidad de que el esfuerzo vale muy poco y que la ilusión no vale nada. Cuando los que te quitan la ilusión son personas que amás, que admirás, que querés. Cuando no hay confianza. Cuando hasta en las cosas más chiquitas, más pelotudas no hay confianza. Cuando ya no sentís esa apuesta a tus cosas, a lo tuyo. Es cuando te ves sola, cuando te ves sin fuerzas, que todo ese mundo que te creaste desapareció con una palabra o con una frase, o con un gesto. Desapareció por otra persona. Con mala, con buena intensión pero hizo que desaparezca. Cuando las lágrimas brotan, sin parar. Cuando te duele la cabeza de tanto llorar y pensar que hiciste o que hacés todo mal. Que disfrutar y reirse está mal, que hacer chistes está mal. Que ilusionarse y luchar por algo está mal. Que no vas a llegar a ningún lado. Que no vas a tener éxito, que no vas a llegar al objetivo. Y te volvés a ver sola, y débil, y tratás de buscar esa fuerza que tenías, que no sabés a dónde fué a parar, quién se la robó. Y buscás buscás buscás, y no encontrás nada. Seguís sola.
Y no sabés para donde ir, ni con quién, ni qué carajo hacer con esas lágrimas.

martes, 4 de enero de 2011

El ideal del vuelo

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En el vuelo para irme a New York en diciembre, además de ir sola en general, viajé sola en la parte de la ventaanilla del avión, claro, estaba la ventanilla, yo, y un asiento vacío. Fué ideal, claro, para estirar las piernas de coté, para dejar la notebook, la cartera, lo que había comprado en el free shop, la mantita y la amohadita que te dan. También servía para dormir instantáneamente después de la comida pedorra del avión, dejándola en la mesita del de al lado y no tener que esperar a que pasen con la basura. También para robarle al otro el kit para dormir y los auriculares. No tenía que pedir permiso para ir al baño. Todo pintaba ideal, más cuando te acordás que al de American Airlines le hiciste jodas -no tan jodas- de que te sienten al lado de un soltero menor de 35 o que no te sienten ninguna señora molesta o que ocupe mucho espacio. Todo era perfecto, segunda fila luego de la puerta de emergencia. Claro que el que estaba en la primera fila de la puerta de emergencia, ese si era afortunado, ese podía estirar como quería las piernas. Tenía la mesita como si fuese un pupitre de escuela y todo era más cómodo para él. Además, estaba en mi misma situación: solo. Estaba sentado solo. Se pudo robar la mantita, la almohadita y los auriculares y encima, podía estirar las patas. Un guacho. Le tomé tanta bronca tanta bronca que creo que fué loco, ver lo bueno que estaba ese guacho. Guachísimo. No comió. Se tomó un whisky y durmió todo el vuelo. Un tipo que pintaba soltero, que se paró un segundo para ir al baño y bastó para quedar atónita. Alto, facherísimo, pinta de geek, pinta de sorete, con un pelo y ojos preciosos, pinta de macho, ojo, y claro, pinta de sorete. Toda la tecnología. Un ipad, iphone, medio apple encima. Debe ser yankee. No, era argentino, lo escuché hablar con la azafata. Tomó whisky, que macho. Hasta que se durmió. Y no se despertó en todo el vuelo. Ya había perdido las esperanzas, seguro es casado, seguro es fiel, seguro no le gusto, no le puedo gustar a nadie en un vuelo, estás crota, hinchada, incómoda y lo único que querés es llegar a algún lugar para dormir bien y bañarte.
Aterrizamos. Eran las 5:20 am. Migraciones de USA abría a las 6am, por ende, tuvimos que esperar en el avión 40 min. 40 min sin poder bajar las valijas de mano, sin poder sacarte el cinturón de seguridad. Claro qu este avión estaba repleto de argentinos y eso nunca se respetó. Cruzada de brazos, mirando un punto fijo, ojeras, pelo que hace lo que puede, escucho una voz. Una voz que venía de adelante. Del asiento del bombón, del papurro, del chongazo ideal. "Estás enojada? jaja!", no sé, no sé que mierda respondí. Nunca soy tímida, es la verdad, pero estaba en inferioridad de condiciones, él estaba divino y yo no, pero me hablaba. Y me habló un rato más, sí, no le habló a nadie, y me habló a mí. Me ayudó a bajar mi valija. Cuando bajamos, el estaba unas 5 personas delante mío en la fila para pasar a migraciones. Me hacía caritas en la fila. Se me caía la bombacha. No tardé nada en migraciones, nada. Fuí a esperar las valijas.

Cincuenta minutos esperando las valijas. Y cuando me quise acordar, ya no estaba. No lo encontré en la Gran Manzana. Tampoco en el vuelo de vuelta. Tampoco estos días en Buenos Aires. Pero lo encuentro siempre en mis sueños.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Los códigos

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Hay gente si códigos, gente con los códigos cambiados, los códigos perversos. No digo que los códigos estén escritos en algún lado, como la constitución o la biblia o cosas así, sino que son códigos que te enseñan en tu casa o códigos que traés incorporados. Y hay gente que el chip le vino fallado y le faltaron un par de ellos. Porque todo bien que seas pirata, pero tampoco grasa, vistes.
Que te hagás el banana, en una fiesta de niños, con tus hijos correteando por el parque, es tener pocos códigos.
Que tengas de fondo de pantalla tu flamante bebé mientras te pajeás con tu amante por webcam, es tener pocos códigos.
Que te gastés $500 cada jueves en un telo, pero que a tu mujer le regales para el cumpleaños una plancha, es tener pocos códigos.
Que no solo cagués a tu mujer, sino que te garchés medio mundo, y que pretendas garcharte a la minita de turno con un travesti dandole bomba, es tener muy pocos códigos.
Que te hagás el "retirado", el "fuera de stock", y andés mendigando petes por ahí, es tener muuy pocos códigos.
Que uses slip con tu mujer y boxer con tu amante... es casi no tener códigos.

Ahora... que le hagás una escena de celos porque se puso un escote después de amamantar al ternero por varios meses... es no tener ni un puto código.

Un toque de respeto, soretes.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La visa

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Ponele, conocés un flaco, ponele que te gusta, ponele que chapás, ponele que le dás tu número, queda todo bien, parece que sorprendentemente tienen amigos en común. Ponele que salís otro día, beso en el cachete, porque después del primer chape no se sabe cómo saludar... ponele nomás que vas a tomar algo, ponele que te cagás de hambre con cuatro empanaditas de salmòn. Ponele, nomás, que hablaron de la vida, de viajes, de proyectos. Ponele que no se dieron ni un beso, ni un solo beso.
Ahora supongamos, nomás, que te acompaña a tomarte un taxi, supongamos que esperás el beso en ese momento pero el beso no llega. La mano se extiende, llama al taxi, beso en el cachete, te subís y te vas. Ponele que vas en el taxi, pensando que no le gustaste, que a la luz normal no sos lo mismo que en el bolichón y que nunca más te van a dar bola, que estás gorda y que seguramente tenías mal aliento, por eso no te besó. Pero, pero pero pero, ruidito del celular. Ruidito de mensaje. Lo mirás, y es un mensaje de él.
"Perdoname linda que no te dí un beso, es que me intimidó tu edad." Ok, sos bastante pelotudo, respondés: "tranqui, no faltará oportunidad". A lo que responde "claro que no, nos vemos pronto".Luego de esta situación, regularmente recibís mensajes semana a semana de el susodicho comentando cada cosa que realiza, el chabón te creyó su twitter privado y te relata cada movimiento que hace.
"Linda, pronto nos vamos a ver, estoy con mil cosas de laburo, pero pronto nos veremos".
"Bombón, cómo estás?, a mi no me dieron la visa para usa, se me retrasó todo el viaje, pero nos vamos a ver."
"Hermosa, estoy con mis amigos en un cumpleaños, quiero verte pero hoy no puedo."
Y ahí decís... quién te preguntó?, no?. El se iba a New York en octubre. Llegó un momento que los mensajes no llegaron más, por lo cual suponés:
a. Le dieron la visa y se quedó un largo tiempo en New York.
b. Le dieron la visa y se cayó su avión y murió.
c. No le dieron la visa y se pegó un tiro.
d. Es un pelotudo (ya lo sabíamos)

Bueno, y pasa el tiempo hasta que un día volvés al boliche donde se conocieron. Llegás, divina, diosa, calorcito, juventud, moda, ibiza, locomia. Y lo ves. Sí, él. Con un amigo, cerca de la barra, es él. Está gordo. Y bastante demacrado. Qué lindo que es cuando ves a los chongos que no te dieron bola hechos mierda. Pasaron las horas, no vino a saludar aunque cruzaron miradas. Y te animás, y vas. Y le hacés tic tic con el dedo en el hombro gigante que tiene para que se dé vuelta y te salude.
"Hola Belu!", "Hola!, cómo va? te fuiste a New York?"..."No, me fuí a Mexico, no me dieron la visa"...."ahhhh, bajón, voy a bailar por ahí besiiiii"

Sí, le decís besi y te vas saltando con panamericano,bailás bailás bailás, lo ves que te mira, lo ves merodeando. Hasta que se te acerca, e intenta hacer lo que no hizo en la salida de las empanadas de salmón: besarte.

Entonces, con esa satisfacción, lo mirás y le decís "gordi, yo me voy a New York en Diciembre... a ver si consigo a alguien que no le intimide mi edad, corazón."

martes, 23 de noviembre de 2010

Cintura elástica

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Amiga 1 conoce a Steve. Steve -por no decirle Esteban- fué catalogado como "goma" al comienzo, Steve tenía un mail que era "cinturaelastica", sí, cintura elástica era su e-mail. Bueno, podría haber sido estebandelanus o steveelmascapo, pero no, era cintura elástica. Ok, vamos para adelante. Steve salió varias veces con amiga 1. Ella se quedaba a dormir en la casa, salía los findes, se lo presentó a amiga 2 y a mí, amiga 3, y era el comienzo de algo que podría llegar a ser una relación: estaban "en etapa de conocimiento", según lo tituló Steve. Eran algo más que amigos, algo más que un simple garche, algo más... esa es la definición, algo más.
Pasaron los días, pasaron los meses y por esas cosas que tiene la vida con amiga 2 decidimos ir a un after office que se realiza una vez por mes (o algo así) en el club europeo, muy bien recomendado por algunos habitués en traje de otros after office, decidimos sacar la entrada por internet, ponernos los tacos y conquistar europa. Ok, la fecha se canceló, claro, el día anterior se había muerto el ex presidente. Se pasó para otra fecha. Jueves. Ese jueves se sumó amiga 1. Amiga 1, no había sacado la entrada por internet, así que tuvo que pagar $35. Llegamos, bailamos, mucho viejo, mucho pibe del interior. Hasta que, entre el tumulto, apareció él: cintura elástica. Saludó a amiga 1 con un beso en la comisura de la boca pero salió como pedo hacia la otra punta sin que ella pueda decir una palabra. Buscándolo, lo encontramos. Arriba del escenario, con una señorita al lado y otra pareja enfrente. Que capaz que no es, que capaz es una amiga, capaz no me reconoció, capaz capaz capaz. Capaz nada. Amiga 1, platinadísima, yeguona, con tacos, se subió por la escalerita a encarar a Steve. "Hola, es tu novia?, no me dijiste que tenías novia... sos un garca", y así, con todo su glamour, volvió a bajar y dejó a cintura elástica con la cara de colores. Pero esto no es todo amigos, amiga 2, rubia, yeguona, con tacos, se subió por la misma escalerita y encaró a cintura elastica, que ya no sabía donde esconderse, y también a la muchacha que lo acompañaba, diciendolé "sos la novia? es un garca, estuvo saliendo con mi amiga un montón de tiempo, sos un hijo de puta".


Y así, con todo su glamour bajó, le devolví su cartera y me quedé admirándolas, porque hicieron que a Steve se le afloje la cintura elástica.

martes, 16 de noviembre de 2010

Tienes un e-mail

Mi primer mail fue en uolsinectis, me lo dieron una vez que fuí al abasto. Mi contraseña era 123456. Con ese mail empecé a chatear en la página de elsitio.com. Nunca me voy a olvidar de la primer conversación que tuve con un tal "Alejo". Empecé a hablar con él solo porque se llamaba como el papel que Facundo Arana hacía en chiquititas. Le siguieron los chat de Mirc, en el grupo de chiquititas, de amigos. Muchos amigos fueron de ahí. Hasta que llegó AOL. Los cds que repartían como novedad en todos lados, esos que de tantos y tan gratis se podían hacer móviles y adornos, o se podían escribir nombres y GIRL POWER, que estaba tan de moda en esa época. Conectarse a AOL era una experiencia maravillosa. Si ponías tu nombre te decía Hola, te decía si tenías un email y te hacía deprimirte si no te decía que lo tenías. AOL está en una película y toda minita creía que si instalaba ese cd, Tom Hanks le iba a escribir, pero no, solamente te escribían pedófilos o púberes iguales a vos.
Era sorprendente y arriesgado encontrarse o conocer alguien por internet. Al comienzo estaba el miedo de que te maten o te violen o te roben o te manden a trata de blancas. Pasó el tiempo, muchos encuentros concretados, muchos que no llegaron a concretarse. Contactos en otros países, de otras edades, contactos subidos de tono, otros no tanto. Y hoy, que parece tan fácil y que hay miles de posibilidades de contacto y comunicación, es cuando estamos más alejados.
Tomás, por ejemplo, era de esos chicos con mucha afinidad con el sexo femenino. Ojo, afinidad en el sentido de amistad. Tomás tenía varios kilos de más, el pelo largo hasta un poco más debajo de los hombros con rulos que odiaba. Daba buenos consejos a todas sus amigas, criticaba a todos los hombres con los que ellas salían y era mejor que cualquier psicólogo. Tomás era el hombre perfecto, pero no.
Tomás es muy cibernético. Adicto a las redes sociales, tiene amigos de foros en distintas partes del mundo. Le gustan mucho los musicales, y siente cierta atracción por las chicas orientales. Es capaz de hacer cualquier cosa por ayudar a una de sus tantas amigas. No soporta que los hombres se porten mal con ellas. Por eso, en una de sus tantas venganzas comenzó a hablar… o “chatear” con él, con Luciano, el ex de su amiga Victoria, a quien solo conocía de nombre, de historias y de alguna que otra foto. Durante un tiempo incalculable, el único entretenimiento de Tomás, fue chatear con Lautaro.


Es posible enamorarse de alguien que no se conoce?

jueves, 21 de octubre de 2010

Hijas del rigor

Todos estamos de acuerdo con que los mensajes de texto a las 6 am son hijos de puta, cierto?. Bien, ahora que todos estamos en una misma sintonía vamos a dividir las opciones de reacción que podemos tener cuando recibimos uno:
A. Festejar, ya que tu noche fué una mierda y el mensaje fué la salvación.
B. Reirte porque estás bien acompañada y aparentemente el remitente del sms tuvo una noche pedorra.
C. Llorar, deprimirte, sentirte la "última opción".
D. Lo mismo que la opción C, agregando insultos hacia el remitente.
E. Lo mismo que la opción C y D, contestar el mensaje, ceder, y terminar llorando en el baño después de garchar.
F. Lo mismo que la opción C y D, contestar el mensaje, y que no te lo contesten y terminar en tu casa tomandote 2 kilos de helado.
G. Insultos porque ese mensaje te despertó.
H. Igual a C y D, responder, ceder, y que la noche termine divina, porque el remitente se había quedado sin bateria, o sin crédito y sorprendentemente le vino a las 6am, o estuvo toda la noche haciendo origami y por eso no te mandó antes, o simplemente querías que disfrutes la noche y que la termines con él/ella. (muy poco probable)

Bueno, ninguna de esas opciones está buena, porque los mensajes a esa hora, son mala leche, son manotazo de ahogado, son hijos del rigor. Porque si sabés que estás en capilla, no mandés un mensaje a esa hora. Porque si querés sumar puntos, no mandés un mensaje a esa hora un viernes, sábado o víspera de feriado. Porque si recién me conocés y estamos en fase de levante, no mandés un mensaje a esa hora, ebrio. Chicos, no hay alcohol que justifique un mensaje a las 6am. No insistan, no califica. Baja puntos. Y yo, modestia de lado, en mi plan de 21 años, en donde puedo ser "caramelito" aún, menos que menos te voy a responder. A mí me mandás mensaje en prime time, sino, dejá tu mensaje después de la señal.