miércoles, 8 de mayo de 2013

Así es.



Las mujeres, lindas o feas, flacas o gordas, con tetas o sin ellas. Todas las mujeres sufrimos día a día comentarios de hombres. En la calle, en la parada del colectivo, en el colectivo, en el subte, en un bar, en un boliche, en todos lados. En todos lados escuchamos "hola bebe que linda que sos", "mamita te llevo?" o directamente "te chupo todas las tetas".

Y así vamos por la vida, acostumbradas a salir con los tacos en la cartera para ponértelos cuando llegas a destino "para que no te digan nada por la calle", a tomar un taxi creyendo que es lo más seguro y darte cuenta que el taxista es pajero igual que todos los que están sueltos y que es aún más peligroso. Y así vamos... con miedo a usar minifaldas para no provocar, a no usar calzas con algo corto porque es de putona y "qué me van a decir".

Las mujeres vivimos día a día algo que los hombres claramente NO viven ni van a vivir nunca. No hay distinción de edad, pueden ser tus abuelos pero el pajero siempre te va a mirar, van a venir los linyeras a olerte el pelo o los obreros te gritan cosas desde la construcción y vos tenes que andar así, como si nada hubiera pasado, con cara de poker y sin responder nada, porque puede ser peor, porque no sabés cómo va a reaccionar ese tipo y porque te la tenes que comer doblada. Y sí, ya sabes como va a reaccionar ese tipo, porque ya reaccionó con su piropo de mal gusto y evidentemente o se clava una paja adelante tuyo, o te grita malcogida o te secuestra. Yo que sé.

Es así nomas. Hay que fumársela  Así estamos, preocupándonos por un sketch de Francella y Julieta Prandi de hace 12 años, pero viviendo con miedo por la calle.


lunes, 21 de enero de 2013

El Winnie Pooh

Lo que me pasa a veces es si no sé si escribí algunas cosas acá alguna vez o no. O tal vez me olvido de las cosas que invento o inventé y soy bastante vaga para ponerme a revisar archivos. Trataré de no repetirme.

¿Te acordás cuando abrió facebook?, cuando ponías de estados solo frases de canciones, en español, en inglés... bueno, así. Esta tradición quedó del fotolog, cuando una publicaba fotos con frases abajo. Después el tiempo hizo que el facebook sea un arma mortal para poner ideas, hacer publicidad, publicar fotos, videos y revisar cuentas ajenas.

Ahora, volviendo al fotolog, había dos tipos: el grasún, y el cool. El flog cool, subía fotos inéditas, fotos de bandas, fotos blanco y negro y frases de libros cool que capaz nunca leyó el flogger en su vida pero igualmente lo postea.

Y ¿viste cuando te cruzás a alguien del cual sabés algo muy íntimo, algún secreto o algo que nadie se imaginaría?. ¿Cómo reaccionás frente aquel señor que te tiró onda alguna vez y ahora se te hace el amigo? ¿cómo hacés frente a la conocida con la que tomaste unos tequilas y tuviste que llevar a la casa pero ella no lo recuerda?.
Cuestión es que me crucé con una chica de la que sé algo que esconde. Lo ví una vez y no pude olvidarlo: tiene tatuado un Winnie Pooh de Boca. La cuestión no es tanto el osito, sino que sea de un cuadro. Ah! y además, el personaje no estaba tatuado ni en el brazo, ni en una pierna, ni en la espalda: está en una teta. Real. Increíble pero cierto. Cuando cualquiera puede pensar que eso se da en cualquier watchiturra del conurbano, no. Me la crucé y la ví muy cool, muy progre, muy palermo.
Obviamente no la saludé ni nada, son esas cosas que una sabe sin querer, de conocidos o de verlo sin querer. Pero no pude evitar pensar en eso. Yo por ejemplo, tengo un tatuaje del ojo de horus que me hice porque bailaba arabe, no reniego de ello, fue hace muchos años, y creo que es de bastante mejor gusto que un winnie pooh. Ojo, no por Winnie, con el cual me saqué una foto en mi último viaje a disney pero bueno, no hace falta aclarar más.
 Y te lo digo, mostrá tu pecho progre y kirchnerista pero no te hagás la cool, no reniegues de tu pasado, querida. Y si lees esto o te lo hacen leer, espero que no te tapes el tattoo y que disfrutes de tu lado bizarro y tumbero, my love.


miércoles, 16 de enero de 2013

Tremendas



Las mujeres somos tremendas. Solas y en conjunto. Caminando por la calle o en la cama. Las mujeres somos histéricas, locas, celosas, sensibles y sobre todo, tienen pocos códigos. No es casualidad que cuando un grupo de mujeres se junta uno de los tópicos es sacarle el cuero a una que no está presente, o a otra que se robó el chongo de una, o simplemente a esa modelo de la revista. Las mujeres nos vestimos, para otras mujeres. Adelgazamos, para otras mujeres. Nos teñimos, adivinen para quién?, sí, para otras mujeres!. Este acto casi lésbico de querer estar mejor para que nos vea la otra. Que nos importe un ovario si nuestro novio, concubino, marido o chongo nos vea mejores, sino que ella, esa, y todas nos envidie tanto hasta reventar. La batalla interminable a ver quién es la más linda, la más flaca, la más diosa. Quién tiene el mejor auto, la mejor cartera, el mejor hombre. Todo es válido en esta batalla de las mujeres. Todo es válido para decir "acá estoy yo".
¿Superficial?, sí, un montón. Dejamos la huella digital, marcamos el territorio para que nadie toque esto que es mío. Hacemos escenas donde no debería haberlas y generamos problemas donde no los hay. Nos hacemos la cabeza con el más mínimo movimiento que vemos en facebook y revisamos celulares, carteras, cartas. No nos para ni el calor ni el frío. Ni la gripe ni la malaria. No tenemos códigos señores, a ver cuándo lo aprenden. Desde que ustedes están con nosotras, las mujeres, su vida ya no tiene sentido más que nosotras. Desde ese día olvidense de todo su entorno, somos saboteadoras de fiestas, de amigos. Si no nos gusta no hay vuelta atrás. Somos invasoras. Invadimos la intimidad, no dejamos que miren fútbol y tampoco que se hagan la paja tranquilos.

Las mujeres somos todo eso y más. Y soportamos. Las mujeres soportan.
Soportamos día a día los piropos por la calle. Esos piropos que a veces te levantan la autoestima y que a veces te dan miedo. Esas escenas de hombres que se te acercan y te huelen o te respiran en la mitad de la 9 de julio. Soportamos una sociedad en donde si no sos linda no sos nadie. Una sociedad sucia y un marido que camina de la mano con vos y de refilón mira un culo. Soportamos las puteadas "soloporsermujer" que ligamos mientas manejamos. Soportamos que nos pidan pagar la mitad del telo. Soportamos desde chiquitas que los nenes nos tiren del pelo. Soportamos aguantar el llanto en una película romántica. Soportamos esperar el primer "te amo". Soportamos esperar el anillo de compromiso. Soportamos la nueva moda de las plataformas. Soportamos a otras minas, minas malas, minas buenas, fantasmas, ex's, amigas y suegras. Soportamos la menstruación, el parto y la depilación, esos tres clichés que tanto se leen en las revistas que amamos consumir. Soportamos la dominación en el sexo, soportamos que nos caguen a palos a nosotras o a amigas, o a otras mujeres, que son como hermanas simplemente por el hecho de ser del mismo sexo. Soportamos casos como el de Marita Verón. Soportamos chiflidos de linyeras y cartoneros mientras sacamos los papelitos de prostíbulos de el microcentro.  Soportamos estrías, celulitis, tacos, hijos y la cuenta gigante de ser mujer.

Así que no está tan mal que ellos soporten que somos tremendas.

martes, 9 de octubre de 2012

Neutral.

Me gustaría tener un barco de color rosado y viajar vestida de marinera por algunos puertos exóticos. Quiero tener pesos para poder cambiar dólares y comprarme un millón de golosinas yankees.

Tener un perrito chiquito redondo y peludo. Tener ganas de saludar a aquellos que en realidad no tengo tantas ganas de saludar.
De tener un libro que me diga cómo hacer las cosas pero no para leerlo sino para saber que está ahí, como una especie de manual.
Ganas de no llorar por todo sin sentido, ganas de tener ganas de ir al gimnasio más seguido.

Tengo ganas de tener una cartera fucsia para las primaveras y los inviernos. Ganas de llorar y que no me duela la cabeza.

Ganas de que las cosas con algunas personas cambien y que otras se queden así. Ganas de una montaña rusa, de un chocolate light.

Ganas de hacer un musical y no tener inspiración para hacerlo. Letras que me faltan y que las palabras que no aparecen aparezcan pronto.

Y a veces de pedir perdón y que me lo pidan. De no escuchar a mi cabeza y escucharla igual. De darme cuenta por qué me pasa lo que me pasa y por qué no me pasa lo que no me pasa. De ser sincera conmigo como lo soy con otros.

De estar bien, de estar mal y de no estar neutral. Porque lo neutral hace mal.

jueves, 13 de septiembre de 2012

fonduta di cioccolato



En los primeros "cumplemes" que tuve con mi novio, tirábamos la casa por la ventana. Lo seguimos haciendo claro, para no perder la costumbre y la pasión, pero tal vez con menos presupuesto.

Ya les he contado que yo no limpiaba ni cocinaba nada, cuando digo nada es nada, nada de nada, cero. En este post se habla un poco de eso. Temía entrar a la cocina, temía prender el horno, la hornalla, temía salir volando por los aires al encender un fósforo. Lo odiaba.
Pero como era un cumplemes y venía tan mal acostumbrada de que él me cocinara o de el delivery, que decidí llamar unas amigas para que me ayuden con una super picada que obviamente diría que yo sola preparé. Pedí prestada una fonduetera o fonduecera (o como mierda se llame, eso para hacer fondue), para hacer un rico fondue de chocolate en el que mojaríamos frutillas y bananitas y tal vez tiraríamos por nuestros cuerpos desnudos cual Te mataré Ramírez y luego degustaríamos el chocolate aguila en el cuerpo del otro para refugiarnos en la pasión del aniversario.
Esto no pasó. No. Cuando te dicen que pongas "un poquito de" alcohol para encender la mecha y que quede encendida para calentar el chocolate que está en la cacerolita, (una cosa así para los que no tienen ni puta idea de lo que hablo). Mi novio creyó que con ese "poquito de" no alcanzaba, así que decidió tirar una gran cantidad de alcohol que se derramó sin querer en la bella mesa de madera, que al encenderlo provocó una llamarada en el mecherito y EN  LA MESA DE MADERA!. Gritos y desesperación de quemarnos vivos, pudimos (pudo) apagarlo con un repasador, pero el mecherito quedó mal puesto, así que tuvimos que esperar unas, mmmm... 2 horas? para que se termine de consumir el fuego y poder comer el cioccolato.

Lejos quedó la idea de lamernos sensualmente el postre, lejos quedaron las frutillitas y bananitas, cerca quedó mi miedo de prender un fósforo y cerca quedó que casi nos quemamos vivos.

Pero bueno... cumplimos un mes a la luz de una fogata...en un departamento de dos ambientes.

lunes, 23 de julio de 2012

Bombacha veloz.



Tengo un millón de bombachas. Miles, muchas, un montón. En su mayoría de Victoria's Secret, osea que duran. Tengo algunas hace varios años. Algunas rotas, para ir a depilarme o para cuando me indispongo. Algunas para ocasiones especiales conmigo misma y con mi novio, estas últimas generalmente son incómodas. Tengo las cómodas para todos los días y las cómodas-lindas para algunos días con poca autoestima. También están esas que guardo porque algún que otro recuerdo me traen: la rosa que me regalaron para aquella noche buena, esa que usé y vió la primera vez con mi novio y esa que era la última de vidriera y ahora es mía. Las hay con volados, corazones, inscripciones, PINK y mensajes subliminales.

Los hombres no tienen mil calzoncillos. Tampoco tienen uno para cada ocasión, si tienen 3 o 4 es mucho y ni-en-pedo se lo cambian todos los días. Ahora sí: el que usa boxer no usa slip y el que usa slip no usa boxer, es ley. Yo soy de usar culottes y vedetinas, pero una tanga de vez en cuando me mando. Ellos no. El calzón del mismo estilo, aunque tenga que usar siempre el mismo.

Y para cerrar y volviendo al tema de mis mil chabombas a punto de explotar del segundo cajón:

¿Por qué no les puedo decir adiós?. ¿Por qué critico a mi novio por tener 4 calzones y yo guardo bombachas de hace muchos años?. ¿Por qué sigo comprandolas?. ¿Por qué no puedo reciclarlas, hacerlas repasador o pañuelo y liberar espacio en la cajonera?.

No sé quién dijo que la mujer madura primero que el hombre... comparando el clásico slip/boxer bordo, verde o azul que seguro habita en sus hogares, aseguro que en nuestro cajón está lleno de vedetinas con dibujitos, puntillitas y colores, como a los 4 o 5 años. 

miércoles, 18 de julio de 2012

Dancing with the ass

Para mí esa Andrea Rincón tiene el culo operado, bueno... las tetas ni hablar, es obvio. Ay pero esta otra le quedó para el culo la estirada en la cara. Sí si... tendrá un re lomo pero la verdad que es un cuco, grasa total. Yo no entiendo realmente qué es lo que le ven a estas minas, obvio que el cuerpo escultural que tienen pero en la cabeza no tienen nada, cero. No se dan cuenta que las está re bardeando el conductor?? Se están rebajando!, es una vergüenza que una mujer se deje tratar de esa manera, es como un insulto constante que les enfoquen el orto todo el tiempo o las lolas o que el chabón las toquetee tanto!.
Osea, a ver, no es de envidiosa ni nada, pero cualquiera tiene ese cuerpo si tenes la guita como para hacerte electrodos, inyectarte cosas, operarte toda... así yo también estoy diosa... OJO eh, yo para ser una mina normalita bastante bien estoy no digo un 10 pero ponele un 6 o 7... depende del día, con un poco de arreglo las paso por encima... y además queda re-mal el culo operado, parece que tiene dos naranjas.

Cómo mi amor?. Me estás diciendo que el culo operado no se nota?. Ah mirá vos, así que "LOS HOMBRES NO SE DAN CUENTA SI EL CULO ES OPERADO O NO". Osea que lo único que les importa es que sea un culo, porque si vamos a decir que eso es lo único que importa entonces les darían a todos todos los culos sin importar tamaño, color o sexo. No me pongo de ninguna manera vos me dijiste eso! ah no? no le dan a cualquier cosa? Ah sí mirá vos a Andrea Rincón sí, bueno mirá te voy a decir una sola cosa, y espero que no te lo tomes a mal ni que afecte tu comportamiento, creo que es lo mejor para la relación y para mi caracter y hormonas. Te lo tengo que decir porque es hora de ponerte en el lugar que corresponde....

NO VAMOS A VER MÁS A TINELLI.


Dibujo: correctaeducacion.blogspot.com.ar


jueves, 21 de junio de 2012

Tengo

Tengo ganas de recopilar cosas que tengo. Cuando pienso que no tengo nada, miro para atrás y veo que sí, algo tengo.

Tengo 23 años. Tengo este blog hace 3 (en distintos lugares). Tengo un carácter de mierda. Tengo una obra estrenada y reestrenada y dando vueltas por ahí. Tengo otra más por estrenar. Tengo otras dos proyectadas. Tengo dolor de garganta. Tengo que tomar un medicamento que es celeste. Tengo un starbucks a dos cuadras de mi casa. Tengo un novio saliendo de anginas. Tengo un novio talentoso. Tengo un novio que juega a un juego de pc de guerra. Tengo una gata chiquitita. Tengo un hermano, también chiquitito. Tengo un papá fan de USA. Tengo una mamá muy mamá. Tengo unos papás jóvenes. Tengo unos kilos de más. Tengo pelos. Tengo ganas de que las cosas se den sin buscarlas. Tengo ganas de buscar algunas cosas. Tengo el esmalte de las uñas de los pies corrido. Tengo una uña que está creciendo después de caída. Tengo algunos celos. Tengo curiosidad por saber todo lo que pasa. Tengo ganas de ver los bailes en bailando por un sueño. Tengo una tienda abajo de mi casa que tiene cosas muy lindas. Tengo unos zapatos por estrenar que me regaló mi suegra. Tengo suegra. Tengo suegro. Tengo cuñados. Tengo primos que no veo. Tengo tíos que tampoco veo. Tengo un abuelo. Tengo un celular que se apaga a cada rato. Tengo un historial con varios celulares rotos. Tengo 1.335 amigos en facebook. Tengo 745 fotos que me etiquetaron. Tengo muchas fotos de viajes. Tengo muchas ganas de estar en New York. Tengo ganas de tener plata para comprarme cosas en New York. Tengo millas en American Airlines. Tengo ganas de viajar con mi novio. Tengo proyectos de pareja por primera vez en mi vida. Tengo varios amigos que veo poco pero los quiero igual. Tengo otros amigos que sí veo mucho. Tengo alumnas mujeres. Tengo amigos artistas. Tengo que volver a actuar. Tengo que dejar de comerme las uñas. Tengo que parar con la comida chatarra. Tengo que tomar la pastilla anticonceptiva. Tengo que estudiar fotografía. Tengo que largar el autoboicot. Tengo que recuperar todo lo que perdí de la compu.

Tengo que escribir más en el blog. Perdón.


viernes, 1 de junio de 2012

Pequeñas delicias de la convivencia.

No soy una persona ordenada. No soy adicta a limpiar, encuentro mis cosas igual en el quilombo, no noto ni percibo que haya algo tirado a mi lado, paso como si todo estuviese pulcro y ubicado "a lo Belu".

Le hecho la culpa de esto a mi madre, que nunca me dejó lavar un plato, ordenar, ni cocinar. No, mentira, la pasé bien en esas épocas en donde lo único que hacía era sentarme a comer y ni en pedo te llevaba un plato a la pileta.

Cuando comencé mi relación no podía entrar a la cocina, posta. Mis únicos acercamientos a ella fueron tres purés instantáneos que salieron aguados e incomibles (pero avanzaron uno al otro, ojo, el último fue un toque más espeso que el primero), se tomaban como sopa, no como puré. Me sentí mejor ya que el otro día cené en Pippo y me dieron uno similar, y me lo comí, osea que  mi novio en aquel momento podría haberse ahorrado la cara de asco.

Mi novio usaba unaespeciede método para invitarme a ordenar: preguntaba "y qué hacemos con esta bombacha?", "y cómo podremos organizar esto?", "qué te parece si cortás este tomate?". Me tiraba tips sobre convivencia. Me convocaba a la reflexión sobre algo que para mí no era un problema, que estaba acostumbrada.

Me costaba mucho reconocer que arrancaba una convivencia. Sentía que como todavía en mi casa materna tenía mi taza de campanita, por ejemplo, no estaba completamente instalada. Tenía todavía allá mis perfumes, varios de mis zapatos y mis libros, claro.

Sentía que tal vez si no reconocía el estar viviendo en este departamento me desvinculaba con todo tipo de quehacer doméstico. Me negaba a ser Susanita, creía que al momento de empezar a decir sí, vivimos juntos me convertía en su sirvienta, en su esclava, en su maria la del barrio. Intentaba mantener el romanticismo de el noviazgo en casas separadas pero cada vez se me hizo más difícil ya que todo el tiempo estábamos juntos. Cada vez más dormía con él y las horas se hicieron días, los días se hicieron meses, todos decían que sí y yo decía que no hasta que llegó el momento en que dije ok. Ok!. Ok, estamos viviendo juntos. Ok. Sí, ok. Y ahora?. Me parecía de más hablarlo, charlarlo. No sé, decirle che, qué onda, estamos viviendo juntos?, nos vamos a casar? voy a engordar cada día un poco más hasta que me tenga que mandar a hacer mi ropa por una modista porque no encuentro talles?, voy a tener que dejar mis actividades y de ver a mis amigas?, se acabó el sexo?, mis papás van a hacer un playroom en mi cuarto?, qué somos????? qué estamos haciendo??? vos también sos de los que dicen que estamos viviendo juntos???.

Un millón de preguntas rondaban mi cabeza y no podía encontrar la manera de decir una especie de a la convivencia.

Hasta que encontré una forma, no sé si la mejor, pero sí la que me salió.

Me cambié la localidad en facebook.


(y no fue tan grave)



miércoles, 23 de mayo de 2012

Fabula Ancestral


El otro día fui a ver La Bella y La Bestia 3D. Amo esa película. Amo ese musical y me sé los diálogos de memoria. Siempre quise ser la Bella. En inglés es Belle, y se pronuncia Bel, así que siempre creí que era yo. Además es una de las pocas princesas de Disney castañita con ojos marrones, como yo.
Podría verla siempre, Disney y tu mundo maravilloso que nos hace creer que todas somos princesas. Y rememorando mis épocas en donde esta película y La Sirenita eran parte del top five, me acordé de que muchas, muchísimas chicas optaban, en sus quince, disfrazar a su hermano/papá/tío de la bestia para que entre a bailar el vals con ellas. Una mersada total, sabiendo que los muñecos que aquí y aún se alquilan tienen muy poco parecido con la versión de Walter Disney. Pero sí, era furor y no sé si sigue siendo, no sé si se sigue usando la fiesta de quince, sé que están carísimas y que las pibas de hoy son más vivas en administrar el dinero de sus padres.


En la época que yo cumplí 15, muchas otras compañeras también cumplían. Era una época en que cada fin de semana (o fin de semana por medio) tenías una fiesta. Eran los primeros acercamientos de ir a bailar, de arreglarse, de pasar la noche fuera de casa bailando hasta el amanecer.



Mis quince fueron lindos, hoy por hoy me arrepiento de no haber elegido el viaje, obvio, me meto en el culo mi vestido (alguna que otra vez lo he usado para actuar), los zapatos, la fucking moda que una tiene a los 15 años y demás.

Mi fiesta fue una de las últimas, en el salón más top, cliché y grasún de Villa Ballester: "Eclipse". Fue medio a las corridas porque creía que quería un viaje, pero a último momento decidí que quería ser estrella y que todo gire a mi alrededor por una noche. Tenía lo último en invitaciones, pantalla gigante cuando no era tan común verlas, proyectando fotos de mi vida (mi corta vida de quince), y videos que estaba de moda hacer, un videoclip gracioso y cool que deje bien a la cumpleañera y que entretenga a los asistentes en las eternas fiestas.
Había fotos mías por doquier. Chiquitas y grandes y un cuadro gigante con una foto. Pocas pude elegir, porque las cámaras profesionales no eran digitales sino de rollo, y en las muestras había salido el 80% con los ojos cerrados por el flash. Freddy, mi fotógrafo (por qué todos los fotógrafos se llamaban Freddy o Charly o Willy?) para la fiesta trajo un truco para que no salir como dormida en todas las sesiones, aunque en varias cerraba igual. Esto último me traumó de por vida, es el día de hoy que si tengo una sesión de fotos aclaro que no usen flash, que siempre salgo con los ojos cerrados aunque no sea tan así.

Siempre fue competencia (aunque sana), quién tenía la mejor fiesta, el mejor salón, el mejor vestido. En qué fiesta les camuflaban alcohol a los pibes y cual no. En cual era más copado el dj o había mejor efecto. Si la comida estaba buena, si había show de pastas o de pizzas, si la mesa dulce era abundante, si el cotillón era innovador o se veía que no hubo presupuesto, si te sentabas con amigas o con tu familia.



Yo me senté con mis amigas. Hoy por hoy veo a pocas de esa mesa, aunque en ese momento eramos todas re amis. Dí velas, las quince velas. Agrupé a la gente en cada vela, escribí unas palabras para cada grupo en una cartulina fucsia, porque todos los centros de mesa y detalles de mi vestido eran de ese color. Las velas mas importantes fueron para mis padres, mis abuelos y mi hermanito, que en ese momento era una pulga.

Pero a pesar de mi fanatismo, nunca NUNCA se me ocurrió disfrazar a alguien de la Bestia para mí, era más que un lindo vestido y una historia de amor. Igual, me sentí una princesa.




viernes, 18 de mayo de 2012

Menstruañol

Me duele la panza, todo es terrible tan terrible. Los odio a todos soy una pelota, tengo una uña mocha y mi pelo es un horror.

Lo que más desearía en el mundo es comprarme unos zapatos y que te conectes al facebook. No sé que onda si me bloqueaste o qué pero no te veo conectado.

Subo frases y videos para demostrar mi dolor, para mostrar mi postura con que la vida no tiene ningún sentido.

Me conecto y desconecto para llamar la atención, pero si me hablan tardo en contestar y digo que no estaba en la compu.

Le contesto mal a las vendedoras, estoy mirando, no me molestes, es horrible esta ropa, cuando en realidad no me compro nada porque no tengo un peso.

Envidio a todas las bien vestidas que van y vienen por esta puta ciudad deseando sus zapatos, sus carteras, sus jeans.

Insulto a los publicistas que crearon la campaña de menstruañol, yo no hablo ese idioma, yo hablo español, ponele inglés, pero no menstruañol, dejen de hacer quedar a las mujeres como boludas.

Lloro y lloro y me río y lloro porque me salen solas las lágrimas y después me río me reviento un grano y lloro.

Para calmarme no necesito ni alcohol ni drogras, solo una botella de coca cola. Me tiento con un cuarto de libra que pueda saciarme. Me compro un doble cuarto de libra esperando saciedad y no, no hay nada. Me como un alfajor, nada. Me como uno, dos, tres sandwichs de miga seguidos y aún no tenemos nada. Me ducho me ducho me ducho y me vuelvo a duchar hasta que mis músculos se relajan. Bendita seas agua. No entiendo que me pasa, qué insoportable, perdón, perdonenmé, no sé que me pasa, no soy así generalmente, lo que pasa es que no sé que me pasa, bueno, en realidad creo que sí sé que me pasa.

Perdón, es que me está por venir.