[youtube http://www.youtube.com/watch?v=sDjG2q3JKV0?fs=1&w=425&h=344]
Cuando volvés de un viaje largo todo es distinto. La gente te quiere ver, aunque antes de irte pasaban la misma o mayor cantidad de tiempo sin encontrarse y nadie decía nada. Cuando no estás en tu casa cada vez que te conectas tenes muchos mails pero pocos mensajes de texto. La gente te pide cosas, te pide regalos y encargos porque cierran las importaciones, tus amigos te dicen de verte y que les cuentes de tu viaje cuando en realidad no hay mucho por contar... contar experiencias en los viajes se torna aburrido. No es lo mismo contarlo que vivirlo, pierde la magia. Para vos, inclusive, la genialidad de ver Venecia al bajarla y contarla se torna cliché, obvia, decir: "Venecia está llena de agua, una belleza", es una obviedad, es algo que se ve en las postales y cualquiera puede descubrirlo al buscarla en el google.
Pero viajar siempre es una experiencia maravillosa y renovadora. Cuesta volver a adaptarse. Cuesta bajar la información que uno tiene en la cabeza. Y en este viaje me agarró distinta, distinta a cómo saqué los pasajes, distinta a como planeaba para este blog y para la vida. Y me quedo con las calles de Venecia, con la belleza de Paris, con el teatro que ví afortunadamente casi todos los días, con la cantidad de libros que leí, traje y que llegarán en encomienda pronto. Con la ropa, la electrónica, la magia que siempre le encuentro a New York. Me quedo con eso, pero más me quedo con lo que aprendí. Aprendí a extrañar, a llorar, a sentirme sola. Es emo, leído así, pero yo nunca me sentí sola. Nunca. Un mecanismo de defensa impedía hacerlo y hacerme cargo de mi segundo-primer nombre (Soledad). Y este viaje me agarró así. Sola. Viajando sola y extrañando. Llorando en lugares donde muchos matarían por estar y burlando monumentos antiguos. Y así volví, riéndome de un primer mundo que me pegó un par de cachetadas y me despertó el corazón.
lunes, 15 de agosto de 2011
domingo, 10 de julio de 2011
Zarzuela de brunch
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=B8cRH5-PRj4?fs=1]
El primer mundo tiene eso, que es primer mundo, entonces todo es antiguo, que no le quita lo lindo, ojo, pero es retro. El primer mundo es retro. Y sí tenemos mucha variedad de cosas, aunque todo cierra temprano en lo que a comida se refiere y la oferta cultural en verano se reduce un poco. En Londres la gente es fría,los chongos son colorados a mas no poder y cuando pasa una chica linda le dicen yeahh, yeahh, más de eso no. En Paris son mas galantes, más caballeros, las chicas son lindas, están a la moda. Y en Madrid... ay, qué linda es Madrid. Llena de bares hasta el cansancio, las cañas son válidas en cualquier momento del día. Muchos Mickey, Minnie, estatuas vivientes flamencas y hasta camellos adornan la Plaza Mayor, como si fuese la peatonal de Mar Del Plata Europea. El Museo del Jamón alberga jóvenes, viejos, turistas y no tanto que desean degustar jamones, bocadillos y cañas a tal solo 1 euro, osea, unos 6 pesos argentinos. Podemos afirmar que con 12 pesos uno puede tomarse una birra con un sandwich de salame y sentirse más autóctono.
Ahora es domingo, estoy sentada en un bar bastante cheto de La Latina, un barrio plagado de bares y muy ruidoso por las noches, y espero mi brunch. El brunch no es Español, tampoco Argentino, pero nos gusta igual. Por 18 euros puedo comer hasta que me canse entre dulce y salado sin dejar una miga en el plato, porque claro, el cambio no nos beneficia. Mientras como el paso 1 de este desfile de comida viene un señor. Un señor que camina despacio frente a este bar-cheto entre tantas tabernas y barsitos de moda y/o malamuerte. El señor tiene una camisa cuadrillé, pelo canoso, tiene una rosa roja en la mano. Se detiene y se acerca a la lista de precios que se encuentra pegada en la entrada. Se va. Muy caro, pienso yo. Y viene mi paso 2, que acompaño con el cóctel del día que se llama Mimosa y eso me causa un poco de gracia. Leo revistas, leo un flamante libro teatral de los varios que me compré y por los cuales tendré que pagar exceso de equipaje, porque el saber a veces ocupa lugar. Y vuelve, vuelve el señor cuadrillé. Esta vez sin rosa en la mano, pero con una señorita -o señora- muy paqueta a su lado, con anteojos obscuros, pelo corto, rubio y bien peinado y un vestidito que en alguna época fue furor, y ahora es un vintage. Se sientan cerca mío, en la vereda, que es muy grande, en una esquina, frente a una Iglesia. Mucha Iglesia en Europa. No logro escuchar qué hablan, mi paso 3 del brunch me acapara toda la atención, pero puedo escuchar el acento local, el cual no tenía la camarera, que tenía un acento más latino. Se pidieron dos cañas. Vieron? les dije, yo comiendo huevos benedictinos y ellos tomando cañas a las 13hs, quien sabe si en ayunas, quien sabe si no. El intenta pagarle a la camarera pero la chica le responde que más tarde. Se lo nota nervioso. Terminé mi plato, pienso lo lindo que es comer en los viajes, pienso que extraño y que es un viaje largo pero que me gusta la ciudad. Pienso como ir al aeropuerto mañana. Hasta que escucho: "Usted me quiere Alberto?, Usted me quiere?", lo decía la señora, la rubia con gafas, lo decía en un volumen considerablemente alto y el señor la calmaba apoyando su mano en la de ella. Llora, puedo verlo, se acomoda las gafas y se seca las lágrimas.
Vino mi postre, un postre empachoso y de gorda. Ya estoy llena pero lo como por el temita del euro-peso. Mientras como las cosas se arreglan, menos mal. Ella sonríe, sonríe sincera. Pido mi cuenta, pago con tarjeta, un euro de propina está bien?, bueno, dos.
Me estoy por ir, y escucho a la señora que se para y agarra una carta y, con la típica pronuncación del español a lo inglés, dice: "sí Alberto, pidamos un BRUNCH"
El primer mundo tiene eso, que es primer mundo, entonces todo es antiguo, que no le quita lo lindo, ojo, pero es retro. El primer mundo es retro. Y sí tenemos mucha variedad de cosas, aunque todo cierra temprano en lo que a comida se refiere y la oferta cultural en verano se reduce un poco. En Londres la gente es fría,los chongos son colorados a mas no poder y cuando pasa una chica linda le dicen yeahh, yeahh, más de eso no. En Paris son mas galantes, más caballeros, las chicas son lindas, están a la moda. Y en Madrid... ay, qué linda es Madrid. Llena de bares hasta el cansancio, las cañas son válidas en cualquier momento del día. Muchos Mickey, Minnie, estatuas vivientes flamencas y hasta camellos adornan la Plaza Mayor, como si fuese la peatonal de Mar Del Plata Europea. El Museo del Jamón alberga jóvenes, viejos, turistas y no tanto que desean degustar jamones, bocadillos y cañas a tal solo 1 euro, osea, unos 6 pesos argentinos. Podemos afirmar que con 12 pesos uno puede tomarse una birra con un sandwich de salame y sentirse más autóctono.
Ahora es domingo, estoy sentada en un bar bastante cheto de La Latina, un barrio plagado de bares y muy ruidoso por las noches, y espero mi brunch. El brunch no es Español, tampoco Argentino, pero nos gusta igual. Por 18 euros puedo comer hasta que me canse entre dulce y salado sin dejar una miga en el plato, porque claro, el cambio no nos beneficia. Mientras como el paso 1 de este desfile de comida viene un señor. Un señor que camina despacio frente a este bar-cheto entre tantas tabernas y barsitos de moda y/o malamuerte. El señor tiene una camisa cuadrillé, pelo canoso, tiene una rosa roja en la mano. Se detiene y se acerca a la lista de precios que se encuentra pegada en la entrada. Se va. Muy caro, pienso yo. Y viene mi paso 2, que acompaño con el cóctel del día que se llama Mimosa y eso me causa un poco de gracia. Leo revistas, leo un flamante libro teatral de los varios que me compré y por los cuales tendré que pagar exceso de equipaje, porque el saber a veces ocupa lugar. Y vuelve, vuelve el señor cuadrillé. Esta vez sin rosa en la mano, pero con una señorita -o señora- muy paqueta a su lado, con anteojos obscuros, pelo corto, rubio y bien peinado y un vestidito que en alguna época fue furor, y ahora es un vintage. Se sientan cerca mío, en la vereda, que es muy grande, en una esquina, frente a una Iglesia. Mucha Iglesia en Europa. No logro escuchar qué hablan, mi paso 3 del brunch me acapara toda la atención, pero puedo escuchar el acento local, el cual no tenía la camarera, que tenía un acento más latino. Se pidieron dos cañas. Vieron? les dije, yo comiendo huevos benedictinos y ellos tomando cañas a las 13hs, quien sabe si en ayunas, quien sabe si no. El intenta pagarle a la camarera pero la chica le responde que más tarde. Se lo nota nervioso. Terminé mi plato, pienso lo lindo que es comer en los viajes, pienso que extraño y que es un viaje largo pero que me gusta la ciudad. Pienso como ir al aeropuerto mañana. Hasta que escucho: "Usted me quiere Alberto?, Usted me quiere?", lo decía la señora, la rubia con gafas, lo decía en un volumen considerablemente alto y el señor la calmaba apoyando su mano en la de ella. Llora, puedo verlo, se acomoda las gafas y se seca las lágrimas.
Vino mi postre, un postre empachoso y de gorda. Ya estoy llena pero lo como por el temita del euro-peso. Mientras como las cosas se arreglan, menos mal. Ella sonríe, sonríe sincera. Pido mi cuenta, pago con tarjeta, un euro de propina está bien?, bueno, dos.
Me estoy por ir, y escucho a la señora que se para y agarra una carta y, con la típica pronuncación del español a lo inglés, dice: "sí Alberto, pidamos un BRUNCH"
lunes, 6 de junio de 2011
Llena de monos
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=cKyKmNofFPM?fs=1]
Pará pará pará... pará un toque la maquina, apagame la radio, si seguís pensando así te vas a quedar sola. Sola como loca mala. No des vueltas en la cama, dormí tranquila. Relajate. Respirá. Podés dormir profundo si querés, es más, dormís profundo. Te levantaste a la madrugada porque soñaste esos sueños que parecen de verdad pero son mentira, y lo despertaste y le dijiste que pensabas que se iba al easy. Cualquier psicologo intentaría interpretar ese sueño tan absurdo de que alguien se pueda ir al easy a las 4 de la mañana y sobre todo por qué el easy?, si vos odiás el easy, odiás pasear entre las maderas, las sillas de jardin y los bonsai. Por alguna razón tu inconsciente colectivo pensó que se iba a ir, a un lugar que odiás, totalmente absurdo y en una hora desubicada y que te iba a dejar sola. Y a vos te encanta dormir sola, pero tenías miedo de que cambie una madera, por vos, un bonsai, por vos, una cajera del easy, por vos.
Tomate un valium chiquita, porque si seguís diciendo ese tipo de cosas te van a dejar sola y se te van a ir a makro.
Pará pará pará... pará un toque la maquina, apagame la radio, si seguís pensando así te vas a quedar sola. Sola como loca mala. No des vueltas en la cama, dormí tranquila. Relajate. Respirá. Podés dormir profundo si querés, es más, dormís profundo. Te levantaste a la madrugada porque soñaste esos sueños que parecen de verdad pero son mentira, y lo despertaste y le dijiste que pensabas que se iba al easy. Cualquier psicologo intentaría interpretar ese sueño tan absurdo de que alguien se pueda ir al easy a las 4 de la mañana y sobre todo por qué el easy?, si vos odiás el easy, odiás pasear entre las maderas, las sillas de jardin y los bonsai. Por alguna razón tu inconsciente colectivo pensó que se iba a ir, a un lugar que odiás, totalmente absurdo y en una hora desubicada y que te iba a dejar sola. Y a vos te encanta dormir sola, pero tenías miedo de que cambie una madera, por vos, un bonsai, por vos, una cajera del easy, por vos.
Tomate un valium chiquita, porque si seguís diciendo ese tipo de cosas te van a dejar sola y se te van a ir a makro.
jueves, 2 de junio de 2011
Lo que mata es la humedad

Viste que los días nublados te ponen como en cámara lenta todo el día?. No me podés negar que no pasa.. además viste que sos como de cera, como que te si te estirás la cara la cara te queda estirada, todo es más lento, las siestas se disfrutan más... dormir la siesta es una de mis actividades favoritas, es como: "pará loco, voy a dormir la siesta", el mundo se detiene por esa media horita o un poco más que te dormis y te despertás nueva, con energías cargadas o de mal humor, y puteás a todo el mundo y todo el mundo te dice que sos una histérica y vos en el fondo sabés que fue porque te despertaste de esa siesta re linda soñando cosas re lindas y lo último que querés es que te manden a hacer cosas o te tiren mala onda.
Y vas... con la cámara lenta caminando, y todo es gris, tenés un paraguas -o no- por las dudas en la cartera y hay olor a lluvia, como si Gene Kelly estaría escondido para salir en cualquier momento bailando por ahí, te duelen los músculos los huesos o no sabés muy bien qué es exactamente lo que te duele pero le echás la culpa a la humedad, al igual que por tu pelo frizzado y una nube muy parecida a las del cielo se forma en tu cabeza llena de quejas quejas quejas que él pincha cuando viene y te da un beso en cámara lenta.
miércoles, 1 de junio de 2011
Otoño

A mí antes no me gustaban los colores del otoño, los marrones nunca me quedaron bien, todo me parece un poco más melancólico, hace frío, que si bien me gusta, en oto´lo siento gataflora, siento que a veces hace frío y a veces calor, no sé que ropa usar. En las vidrieras reinan los marrones, caquis, las chicas empiezan a usar botas beige. Mi blancura se empieza a notar un poco más. Tengo que maquillarme en tonos dorados y, marrones, como ya dijimos, porque sino ya pasa a ser algo más de invierno que de otoño en sí.
Pero lo que menos me gusta de esta estación, a diferencia de la primavera, es que es de transición. Siempre hay cambios en otoño, siempre. Los amores de verano terminan, la ropa veraniega se guarda, se come más, se reactivan los negocios que cuando hacía calor y eran vacaciones no funcionaban, la gente tiene frío y busca desesperadamente a alguien para compartir el frío. Yo no soy la excepción, claro. Este otoño me sorprende con muchos cambios, todos en su mayoría buenos. Me sorprende con una temporada maravillosa, mostrando lo que hago, creciendo, rodeada de gente hermosa, talentosa y que me quiere. Me sorprende a punto de hacer un viaje de cambios, planeando cosas a mi vuelta, dejando otras y sin tenerle miedo a cambiar. No tengo miedo a arriesgarme a nada, y no tengo miedo de decir cosas que sí tenía miedo de decir. Me liberé con mucha gente que me hacía mal. Pude separar lo que me hace bien y lo que no. Lo que me sirve y lo que no. Lo que disfruto y claro, lo que no. Tengo nuevos proyectos que me hicieron indagar sobre un pasado no muy lejano y descubrí algo que ya no soy, que ya no quiero ser, y sobre todo, que crecí. Entramos en junio, el mes de mi cumpleaños, y estoy orgullosa de poder decir que no necesito que llegue el día que sumo un año más para afirmar que crecí, y que algunas cosas del pasado se amarronaron y cayeron en el suelo, como en el otoño.
jueves, 26 de mayo de 2011
El fin del mundo

Si mañana se termina el mundo, no tendría que confesarme frente a un cura, lo haría frente a todos los que alguna vez les mentí. Buscaría a mis amores imposibles y les daría un beso. A los que tenga mas a mano o más tiempo, me los cogería. Llamaría a mis ex para insultarlos y llorarles a la vez. Llamaría a las mujeres/novias y advertiría que su novio las caga. Nadaría desnuda. Comería mucho guacamole y un postre balcarce yo sola. Bueno, una chocotorta también. Pediría perdón a todos los que no me animé a pedirles. Putearía a la gente que odio en mi familia. Comería un asado con mi mamá, mi papá, y mi hermanito. Jugaría a los legos con mi hermanito. Dormiría por última vez con mi gata encima. Robaría muchos vestidos y zapatos de locales grosos. O bueno, me los compraría, total, mañana se termina el mundo. Iría a alguna obra de teatro que me encante. Organizaría un evento en donde pueda cantar mis canciones favoritas. Llamaría a ex compañeros de colegio que fueron crueles conmigo y les contaría lo bien que estoy y me siento. Abrazaría a mis amigas/os un rato largo. Me pondría extensiones. Pasearía con taco aguja y pestañas postizas a las 15hs. Le diría a todos que todo lo que hice lo hice con esfuerzo, y que si no se terminaría el mundo haría mucho más. Miraría para atrás, y me sentiría orgullosa de lo que hice.
Y si no se termina, podría hacerlo igual.
martes, 17 de mayo de 2011
La seguridad
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=KnJdq5FpnKE?fs=1&w=425&h=344]
Ella caminaba firme, con la seguridad de que su cartera era una imitación -muy buena- de Prada. Tenía la seguridad de que se veía muy bien en sus nuevos tacos y que estaba espléndida y flaquísima. Desde el taxi hasta el destino contó un total de 7 piropos que está muy bien para el turno noche. Tenía en ella la seguridad que le faltaba con el otro. Iba a una cita a ciegas. No estaba segura si ese chico era lindo, feo, alto, bajo. Pero caminó ella, su seguridad y su ego hasta el bar en donde planearon verse. Se sentó en la barra y esperó. El barman le preparó un mojito, especialidad de la casa. Ella lo recibió, por supuesto, pero aclaró que esperaba a alguien. Pasaban los minutos, las parejas, los hombres de traje que no eran su cita. Pasó un tiempo considerable para que sospeche que su cita a ciegas no iba a venir. El lugar estaba repleto de hombre solos, de traje. Ella intentó sacar hombrito, cruzarse de piernas para llamar su atención pero no, estaban refugiados en su vaso de whisky contra la barra. Se hizo la imagen de que a lo largo de esa barra eran todos hombres, de negro, y ella en el medio, de rosa y zapatos altos. Se imaginó cantando como Marilyn Monroe rodeada de chongos y subiéndose arriba de la barra al estilo Coyote Ugly. Los mojitos seguían saliendo. Su autoestima bajaba. Sospechaba que su cita había entrado, la había visto, no la había gustado y se había ido con la primer mina tetona que encontrara. La seguridad que tenía al entrar se disolvió en el ron de los mojitos, en su rimmel corrido. El barman la miraba, tenía una boina blanca, le preguntó si estaba bien, si quería charlar. Ella le dijo que no, y los ojos se le llenaron de lágrimas. El barman le dió otro mojito y se presentó: "me llamo Martín", le dijo. Ella sonrió y le dijo un nombre falso. Era obvio que Martín se sentía atraído por ella, entonces la seguridad empezó a aparecer nuevamente. Lo llamaba "barman", no por su nombre, aunque el le decía "decime Martín" a ella la cachondeaba más el jueguito de oficios. Y así, un poco mareada, un poco segura, un poco fácil, le escribió en un papelito con delineador "a qué hora terminás?". Martín se acercó a su oreja y le dijo bajito "ahora".
Salió ella primero, se prendió un cigarrillo y se acomodó el push up. A los 5 minutos salió su barman. Era distinto en la calle, en el contexto cotidiano. Ella deseaba que la barra venga incluida a su alrededor. Intentó tomar un taxi, pero él la besó. Fueron a un hotel cercano. Se sentía sexy, libre, independiente. Cuando Martín la tiró a la cama ella quedó acostada boca arriba, y cuando el intentó sacarle la bombacha, se la rompió. Sí, le rompió la bombacha, preciosa bombacha, segura bombacha. Dos cosas podían pasar: que le gustara lo salvaje o que sea un pelotudo. Ella consideró la segunda opción, y después de una pausa de apróximadamente 3 segundos, se puso a llorar con los pedazos de vedetina en la mano.
Y a él, no se le paró más, claro.
Ella caminaba firme, con la seguridad de que su cartera era una imitación -muy buena- de Prada. Tenía la seguridad de que se veía muy bien en sus nuevos tacos y que estaba espléndida y flaquísima. Desde el taxi hasta el destino contó un total de 7 piropos que está muy bien para el turno noche. Tenía en ella la seguridad que le faltaba con el otro. Iba a una cita a ciegas. No estaba segura si ese chico era lindo, feo, alto, bajo. Pero caminó ella, su seguridad y su ego hasta el bar en donde planearon verse. Se sentó en la barra y esperó. El barman le preparó un mojito, especialidad de la casa. Ella lo recibió, por supuesto, pero aclaró que esperaba a alguien. Pasaban los minutos, las parejas, los hombres de traje que no eran su cita. Pasó un tiempo considerable para que sospeche que su cita a ciegas no iba a venir. El lugar estaba repleto de hombre solos, de traje. Ella intentó sacar hombrito, cruzarse de piernas para llamar su atención pero no, estaban refugiados en su vaso de whisky contra la barra. Se hizo la imagen de que a lo largo de esa barra eran todos hombres, de negro, y ella en el medio, de rosa y zapatos altos. Se imaginó cantando como Marilyn Monroe rodeada de chongos y subiéndose arriba de la barra al estilo Coyote Ugly. Los mojitos seguían saliendo. Su autoestima bajaba. Sospechaba que su cita había entrado, la había visto, no la había gustado y se había ido con la primer mina tetona que encontrara. La seguridad que tenía al entrar se disolvió en el ron de los mojitos, en su rimmel corrido. El barman la miraba, tenía una boina blanca, le preguntó si estaba bien, si quería charlar. Ella le dijo que no, y los ojos se le llenaron de lágrimas. El barman le dió otro mojito y se presentó: "me llamo Martín", le dijo. Ella sonrió y le dijo un nombre falso. Era obvio que Martín se sentía atraído por ella, entonces la seguridad empezó a aparecer nuevamente. Lo llamaba "barman", no por su nombre, aunque el le decía "decime Martín" a ella la cachondeaba más el jueguito de oficios. Y así, un poco mareada, un poco segura, un poco fácil, le escribió en un papelito con delineador "a qué hora terminás?". Martín se acercó a su oreja y le dijo bajito "ahora".
Salió ella primero, se prendió un cigarrillo y se acomodó el push up. A los 5 minutos salió su barman. Era distinto en la calle, en el contexto cotidiano. Ella deseaba que la barra venga incluida a su alrededor. Intentó tomar un taxi, pero él la besó. Fueron a un hotel cercano. Se sentía sexy, libre, independiente. Cuando Martín la tiró a la cama ella quedó acostada boca arriba, y cuando el intentó sacarle la bombacha, se la rompió. Sí, le rompió la bombacha, preciosa bombacha, segura bombacha. Dos cosas podían pasar: que le gustara lo salvaje o que sea un pelotudo. Ella consideró la segunda opción, y después de una pausa de apróximadamente 3 segundos, se puso a llorar con los pedazos de vedetina en la mano.
Y a él, no se le paró más, claro.
domingo, 8 de mayo de 2011
Los pañuelos de tela son mejores que los carilina
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=YucZqJkGVrk?fs=1&w=425&h=344]
No se sabe si hace frío o hace calor. Una señora se saca los anteojos y se seca las lágrimas con un pañuelo de tela -muy parecido al que yo uso a veces, que era de mi abuela, muy parecida a esa señora- en el asiento contiguo a la puerta del medio del colectivo 127, que me lleva a Almagro. La señora tiene puesto un saco de lana marrón, con dos tigres abrazándose en la espalda. Se baja en Chacarita. Puedo intuír que va al Cementerio, o tal vez no, yo que sé. Estoy malhumorada, llego tarde, comí poco, me llaman por teléfono y me preguntan cosas que no sé, ni quiero contestar. Tengo ganas de comer sushi. Es muy tarde, pienso, maldigo vivir lejos, tengo poca, poquísima batería en el celular y con el último llamado, tengo menos. Paso por lugares que me traen recuerdos. De pronto, siento olor a sushi, no a pescado, a sushi. Me odio por quedarme dormida, por no hacer todo lo que tendría que hacer, por no tener planes para esta noche y la noche siguiente, por no podes arreglarme las uñas, depilarme, peinarme un poco. No tengo anteojos, tengo unos con una sola pata que uso de entrecasa y una receta de nuevos que no tengo tiempo de llevar. Pero los ojos se me llenan de lágrimas en el 127 con destino a Almagro, busco, revuelvo en mi cartera, y me las seco, con el pañuelo que era de mi abuela.
No se sabe si hace frío o hace calor. Una señora se saca los anteojos y se seca las lágrimas con un pañuelo de tela -muy parecido al que yo uso a veces, que era de mi abuela, muy parecida a esa señora- en el asiento contiguo a la puerta del medio del colectivo 127, que me lleva a Almagro. La señora tiene puesto un saco de lana marrón, con dos tigres abrazándose en la espalda. Se baja en Chacarita. Puedo intuír que va al Cementerio, o tal vez no, yo que sé. Estoy malhumorada, llego tarde, comí poco, me llaman por teléfono y me preguntan cosas que no sé, ni quiero contestar. Tengo ganas de comer sushi. Es muy tarde, pienso, maldigo vivir lejos, tengo poca, poquísima batería en el celular y con el último llamado, tengo menos. Paso por lugares que me traen recuerdos. De pronto, siento olor a sushi, no a pescado, a sushi. Me odio por quedarme dormida, por no hacer todo lo que tendría que hacer, por no tener planes para esta noche y la noche siguiente, por no podes arreglarme las uñas, depilarme, peinarme un poco. No tengo anteojos, tengo unos con una sola pata que uso de entrecasa y una receta de nuevos que no tengo tiempo de llevar. Pero los ojos se me llenan de lágrimas en el 127 con destino a Almagro, busco, revuelvo en mi cartera, y me las seco, con el pañuelo que era de mi abuela.
sábado, 7 de mayo de 2011
Las mañas
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=DBOwgkMmlUc?fs=1&w=425&h=344]
Todos tenemos mañas, y más a la hora del sexo. El tema es cuando te cruzás con alguien más mañoso que vos, claro. Una vez, estuve con un tipo que le daban impresión los pezones. No sólo los míos, que no tienen nada de raro y nunca se han quejado de ellos, sino de todos, los míos, los de ellas, los de él. No soportaba el roce de pezones en su cuerpo ni que los suyos rocen el de otro. Se bloqueaba, realmente se bloqueaba. Y esto lo sé, lo digo, ya que lo confesó luego de que me saqué el corpiño. Fue muy sincero, sentí que se abría ante mí al contarme esta historia y ustedes, mis queridos pensarán: "a quién no le gustan los pezones?", bueno, he aquí la respuesta, existe la pezonofobia, y puede ser una de las causas y consecuencias de la Impotencia.
Por otra parte, hablemos de gustos, hablemos de sexo (como si no hubiesemos hablado de eso). El sexo es sucio, el sexo es fuerte, el sexo no es amor en sus comienzos, el sexo hace que transpiremos, que terminemos despeinados, despintadas, manchadas, entre otras cosas. El sexo es eso, el sexo es salvaje. Ahora, en cuanto a los hombres, se sabe que piden dos cosas fundamentales: la cola, y acabarte en la boca. Si no tienen suerte con ninguna de las dos, van por el lado de eyacular en cualquier parte de tu cuerpo, como si fuese lindo, como si fuese una crema humectante para rostro, como si una realmente desearía ser un tiro al blanco. Pero una a veces cede, por amor, por calentura, porque gastó en la cena, por un regalito o simplemente por gauchita, y se topa con un hombre, ese hombre, que no le gusta expulsar sus líquidos en otro lugar que no sea el preservativo. Ese muchacho, que no le gusta ensuciar las sábanas, ni su ropa, que no se vuelve loco porque ofrezcas una parte de tu cuerpo para ser bañada. Ni bien termina, corre a lavarse al baño, verifica que todo esté limpio y regresa con una, que claro, está pulcra, intacta, y con una cara de culo terrible, porque por supuesto el gataflorismo femenino indica que cuando no te piden algo, es porque no les gustás, etc etc.
Si hablamos de mañas femeninas, yo ya conté en este blog que cuando empecé a tener sexo me daba impresión el fellatio, ya no, claramente. Pero hoy por hoy, después de estos y otros tantos mañosos, me doy cuentas que mis mañas son bastante pelotudas.
Y ustedes?, tienen mañas?
Todos tenemos mañas, y más a la hora del sexo. El tema es cuando te cruzás con alguien más mañoso que vos, claro. Una vez, estuve con un tipo que le daban impresión los pezones. No sólo los míos, que no tienen nada de raro y nunca se han quejado de ellos, sino de todos, los míos, los de ellas, los de él. No soportaba el roce de pezones en su cuerpo ni que los suyos rocen el de otro. Se bloqueaba, realmente se bloqueaba. Y esto lo sé, lo digo, ya que lo confesó luego de que me saqué el corpiño. Fue muy sincero, sentí que se abría ante mí al contarme esta historia y ustedes, mis queridos pensarán: "a quién no le gustan los pezones?", bueno, he aquí la respuesta, existe la pezonofobia, y puede ser una de las causas y consecuencias de la Impotencia.
Por otra parte, hablemos de gustos, hablemos de sexo (como si no hubiesemos hablado de eso). El sexo es sucio, el sexo es fuerte, el sexo no es amor en sus comienzos, el sexo hace que transpiremos, que terminemos despeinados, despintadas, manchadas, entre otras cosas. El sexo es eso, el sexo es salvaje. Ahora, en cuanto a los hombres, se sabe que piden dos cosas fundamentales: la cola, y acabarte en la boca. Si no tienen suerte con ninguna de las dos, van por el lado de eyacular en cualquier parte de tu cuerpo, como si fuese lindo, como si fuese una crema humectante para rostro, como si una realmente desearía ser un tiro al blanco. Pero una a veces cede, por amor, por calentura, porque gastó en la cena, por un regalito o simplemente por gauchita, y se topa con un hombre, ese hombre, que no le gusta expulsar sus líquidos en otro lugar que no sea el preservativo. Ese muchacho, que no le gusta ensuciar las sábanas, ni su ropa, que no se vuelve loco porque ofrezcas una parte de tu cuerpo para ser bañada. Ni bien termina, corre a lavarse al baño, verifica que todo esté limpio y regresa con una, que claro, está pulcra, intacta, y con una cara de culo terrible, porque por supuesto el gataflorismo femenino indica que cuando no te piden algo, es porque no les gustás, etc etc.
Si hablamos de mañas femeninas, yo ya conté en este blog que cuando empecé a tener sexo me daba impresión el fellatio, ya no, claramente. Pero hoy por hoy, después de estos y otros tantos mañosos, me doy cuentas que mis mañas son bastante pelotudas.
Y ustedes?, tienen mañas?
martes, 19 de abril de 2011
10 tips
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=4sAbW0ONRBU?fs=1&w=425&h=344]
Serie de tips para entender mi sistema:
1. Me gusta mucho la comida mexicana y el sushi, pero acepto nuevas propuestas. Las parrillas no me copan y el pancho bajonero dejemoslo para la tercer o cuarta cita.
2. No me copa estar 6 horas con vos por más copado que seas sin que haya beso. Por más liberal que sea el primer intento lo hace el hombre, si lo haces a la vuelta, después de 6/8 horas sos un lerdo.
3. No pago la mitad en un telo, nunca, no lo hice y no lo pienso hacer nunca, ahorrá.
4. No soy remadora, hay algo que tiene que estar duro, parado y adentro, no soy un crique, si no se te para, hablemos de la vida, no soy tan copada.
5. Fijate que linda bombacha tengo, no la pases por alto, seguramente fue una elección acorde a tu persona. Tampoco te hagas el salvaje e intentes romperla, seguro me salió cara o la traje de afuera, se te pudre el rancho.
6. No me agarres la mano por la calle, me da vergüenza, me transpiran las manos y me hace sentir una pelotuda, no me pongás en el disgusto de tener que buscar una excusa para soltarte o quedar como una amarga insensible al decirte que no me gusta ir de la mano.
7. El hecho de que ya garchamos no significa que se suspendan las citas, podemos tener una conversación amable, una linda cena y aún así garchar a lo loco, pensalo.
8. No me compares con otras minas, ni bien ni mal, sé caballero.
9. Si me quedo a dormir en tu casa no es porque quiero casarme con vos, sino porque vivo lejos y a la madrugada se complica viajar. Si no te gusta, llevame a casa o pagame un taxi.
10. No te chamuyes a mis amigas, pelotudo, hay un montón de minas en el mundo, si no te dan bola, menos te van a dar bola mis amigas.
Bonus track: no te hagás el poronga por msn, en la cancha se ven los pingos, pelotudo.
Serie de tips para entender mi sistema:
1. Me gusta mucho la comida mexicana y el sushi, pero acepto nuevas propuestas. Las parrillas no me copan y el pancho bajonero dejemoslo para la tercer o cuarta cita.
2. No me copa estar 6 horas con vos por más copado que seas sin que haya beso. Por más liberal que sea el primer intento lo hace el hombre, si lo haces a la vuelta, después de 6/8 horas sos un lerdo.
3. No pago la mitad en un telo, nunca, no lo hice y no lo pienso hacer nunca, ahorrá.
4. No soy remadora, hay algo que tiene que estar duro, parado y adentro, no soy un crique, si no se te para, hablemos de la vida, no soy tan copada.
5. Fijate que linda bombacha tengo, no la pases por alto, seguramente fue una elección acorde a tu persona. Tampoco te hagas el salvaje e intentes romperla, seguro me salió cara o la traje de afuera, se te pudre el rancho.
6. No me agarres la mano por la calle, me da vergüenza, me transpiran las manos y me hace sentir una pelotuda, no me pongás en el disgusto de tener que buscar una excusa para soltarte o quedar como una amarga insensible al decirte que no me gusta ir de la mano.
7. El hecho de que ya garchamos no significa que se suspendan las citas, podemos tener una conversación amable, una linda cena y aún así garchar a lo loco, pensalo.
8. No me compares con otras minas, ni bien ni mal, sé caballero.
9. Si me quedo a dormir en tu casa no es porque quiero casarme con vos, sino porque vivo lejos y a la madrugada se complica viajar. Si no te gusta, llevame a casa o pagame un taxi.
10. No te chamuyes a mis amigas, pelotudo, hay un montón de minas en el mundo, si no te dan bola, menos te van a dar bola mis amigas.
Bonus track: no te hagás el poronga por msn, en la cancha se ven los pingos, pelotudo.
jueves, 14 de abril de 2011
Predicción
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=sZxXfmXQ0Ds?fs=1&w=480&h=295]
Nos citamos en la esquina de corrientes y medrano, voy a tener una flor roja en el pelo y medias negras, soy normal, tal vez te cueste reconocerme, tal vez haya mucha gente exótica a mi alrededor y entonces puedas hacerlo con facilidad. Yo sé que te voy a reconocer, igual, es más, tal vez no esté, tal vez esté haciendo tiempo en el shopping que está a unas cuadras para no quedar como que yo estaba primero, voy a llegar, te voy a decir que se me hizo tarde, que se me complicó con el transporte o que me encontré con una amiga, pero en realidad estaba en el baño del abasto arreglándome para vos. Pero te voy a reconocer enseguida, te revisé todo el facebook, vi todas tus fotos, una por una, vi tus cambios de look, creo que te queda muy mal el pelo con gel pero bueno, es tu elección, a mí me gustaba cuando tenías el pelo largo y quedabas medio rockero. Pero te reconozco, te voy en la esquina y yo voy a estar a mitad de cuadra y voy a reconocer esa remera que sale en algunas fotos de algunas salidas que vi en tu red social, se nota que te gusta mucho o que no tenés otra. Yo me puse mi remera favorita, bueno, no sé si mi favorita pero sí la que nunca falla y esta nunca falla, siempre me queda bien, y sobre todo porque es negra y hoy me sentía una ballena antes de salir, me probé 50 vestidos originales pero decidí quedarme con la remera negra. La flor del pelo me da un toque que sé que te gusta, o capaz ni vas a mirar, pero me combina con el rouge y las uñas. Me voy a mirar en todas las vidrieras mientras voy a tu encuentro verificando que estoy bien, pero a las dos cuadras voy a notar que no me depilé bien el bozo y voy a entrar en crisis y a rogar que vayamos a un lugar sin mucha iluminación. Pero vos no lo vas a notar, claro. Vamos a ir a tomar algo a algún barcito con onda, una stella o algo así, y entre maní y maní me vas a empezar a preguntar por mis novios, me vas a preguntar por qué quise conocerte y yo me voy a hacer la boluda diciéndote que te quería conocer "porque creía que me ibas a caer bien", pero en realidad es que te quería garchar de parado, a lo que vos me vas a responder que que bueno que nos conocimos, que linda me queda la flor en el pelo y que sos muy fotogénica y linda. Y ahí van a pasar unos 2 minutos medio incómodos hasta que él se va a acercar, me va a besar, vamos a chapar un ratito y te va a decir de ir a un lugar más tranquilo. Ese lugar puede ser su casa o un albergue transitorio, no sé bien si vive solo o con alguien o si le da cosa que una desconocida vaya a su monoambiente. Y voy a ir, voy a rogar que no tenga fuertes luces para que no se me vean los bigotes y cuando llegue voy a ir al baño después de chapar un ratito, voy a tirar el protector diario si es que tiene tacho de basura y sino me lo voy a guardar en la cartera envuelto en un papel higiénico, me voy a retocar el maquillaje, voy a verificar si mi bombacha está bien puesta y voy a salir, nos vamos a besar, vamos a coger, vos arriba, después yo, tal vez hable un poco y voy a esperar a ver si le gusta o no. Vas a acabar él primero, yo no creo, las primeras nunca se acaba. Va a fumar un cigarrillo y me va a convidar pitadas. Va a decir que al otro día tiene que levantarse temprano, me va a llevar a mi casa o a pedir un taxi, voy a llegar a mi casa, voy a dormir, con su perfume todavía, un perfume bastante pedorro. Van a pasar tres días y le voy a mandar un mensaje que no me va a contestar.
Y no me va a llamar más.
Y se pone en el facebook en una relación.
Nos citamos en la esquina de corrientes y medrano, voy a tener una flor roja en el pelo y medias negras, soy normal, tal vez te cueste reconocerme, tal vez haya mucha gente exótica a mi alrededor y entonces puedas hacerlo con facilidad. Yo sé que te voy a reconocer, igual, es más, tal vez no esté, tal vez esté haciendo tiempo en el shopping que está a unas cuadras para no quedar como que yo estaba primero, voy a llegar, te voy a decir que se me hizo tarde, que se me complicó con el transporte o que me encontré con una amiga, pero en realidad estaba en el baño del abasto arreglándome para vos. Pero te voy a reconocer enseguida, te revisé todo el facebook, vi todas tus fotos, una por una, vi tus cambios de look, creo que te queda muy mal el pelo con gel pero bueno, es tu elección, a mí me gustaba cuando tenías el pelo largo y quedabas medio rockero. Pero te reconozco, te voy en la esquina y yo voy a estar a mitad de cuadra y voy a reconocer esa remera que sale en algunas fotos de algunas salidas que vi en tu red social, se nota que te gusta mucho o que no tenés otra. Yo me puse mi remera favorita, bueno, no sé si mi favorita pero sí la que nunca falla y esta nunca falla, siempre me queda bien, y sobre todo porque es negra y hoy me sentía una ballena antes de salir, me probé 50 vestidos originales pero decidí quedarme con la remera negra. La flor del pelo me da un toque que sé que te gusta, o capaz ni vas a mirar, pero me combina con el rouge y las uñas. Me voy a mirar en todas las vidrieras mientras voy a tu encuentro verificando que estoy bien, pero a las dos cuadras voy a notar que no me depilé bien el bozo y voy a entrar en crisis y a rogar que vayamos a un lugar sin mucha iluminación. Pero vos no lo vas a notar, claro. Vamos a ir a tomar algo a algún barcito con onda, una stella o algo así, y entre maní y maní me vas a empezar a preguntar por mis novios, me vas a preguntar por qué quise conocerte y yo me voy a hacer la boluda diciéndote que te quería conocer "porque creía que me ibas a caer bien", pero en realidad es que te quería garchar de parado, a lo que vos me vas a responder que que bueno que nos conocimos, que linda me queda la flor en el pelo y que sos muy fotogénica y linda. Y ahí van a pasar unos 2 minutos medio incómodos hasta que él se va a acercar, me va a besar, vamos a chapar un ratito y te va a decir de ir a un lugar más tranquilo. Ese lugar puede ser su casa o un albergue transitorio, no sé bien si vive solo o con alguien o si le da cosa que una desconocida vaya a su monoambiente. Y voy a ir, voy a rogar que no tenga fuertes luces para que no se me vean los bigotes y cuando llegue voy a ir al baño después de chapar un ratito, voy a tirar el protector diario si es que tiene tacho de basura y sino me lo voy a guardar en la cartera envuelto en un papel higiénico, me voy a retocar el maquillaje, voy a verificar si mi bombacha está bien puesta y voy a salir, nos vamos a besar, vamos a coger, vos arriba, después yo, tal vez hable un poco y voy a esperar a ver si le gusta o no. Vas a acabar él primero, yo no creo, las primeras nunca se acaba. Va a fumar un cigarrillo y me va a convidar pitadas. Va a decir que al otro día tiene que levantarse temprano, me va a llevar a mi casa o a pedir un taxi, voy a llegar a mi casa, voy a dormir, con su perfume todavía, un perfume bastante pedorro. Van a pasar tres días y le voy a mandar un mensaje que no me va a contestar.
Y no me va a llamar más.
Y se pone en el facebook en una relación.
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