domingo, 22 de enero de 2017

JAPÓN - Guía práctica por Tokyo.


Quise hacer este post sin ánimos de que mi blog (medio abandonado) se convierta en un blog de viajes. Es un blog de lo que se me canta, básicamente.
Quiero dejar acá sensaciones y cosas que pude hacer en mi viaje a Japón en Diciembre. Un país mágico y que si tienen la oportunidad, no duden en ir.



Vamos a lo práctico:

Cómo ir.
Los pasajes a Japón desde Buenos Aires son caros pero pueden buscarse alternativas económicas. En mi caso tuve que buscar una que no sea vía Estados Unidos (no hay vuelos directos desde acá) porque mi marido no tenía visa y tampoco le interesaba sacarla, por ende había que hacer escala en otro lado. Como todos los vuelos "económicos", los encontré buscando. Buscando y probando fechas distintas en distintos buscadores (usé mucho Expedia y Skycanner), para después pasar las fechas a un buscador local (como almundo o despegar) y, si el precio no se modificaba tanto sacarlo por ahí para tener la posibilidad de sacarlo en cuotas. Ahí conseguí un vuelo por la aerolínea Etihad Airways que iba a Tokyo haciendo escala previa en Sao Pablo y en Abu Dhabi. En Brasil eran 10 horas, en Abu Dhabi 1 y media, a la vuelta era un poco menos pero en general eran 30 horas de viaje. Era obvio, estoy acostumbrada a viajar un montón en vuelos y escalas largas pero el precio valía la pena: $16.500 (pesos argentinos) por persona, en 12 cuotas sin interés. Lo pensé lo pensé y saqué. El vuelo de acá a Brasil era por Aerolíneas Argentinas, desde Sao Pablo y el resto de los tramos por Etihad. El servicio es de 10, los aviones son cómodos. La comida está buenísima (sobre todo el tramo Abu Dhabi-Tokyo, donde había un menú japonés que te hacía ir "entrando en clima"), y te dan como una bolsita con medias, antifaz, tapones para los oídos y cepillo de dientes, nada mal para clase económica (en Latam por ejemplo te dan un necesser con las mismas cosas sólo en business). Lo único malo es que tenían poca cantidad de películas para ver en vuelo en español, pero como me empastillé y dormí todos los tramos, nada grave. Tengan en cuenta que de Sao Pablo a Abu Dhabi hay como 14 horas de viaje entre cambios de horario y demás así que si no son de dormir cuando vuelan, les recomiendo que hagan algo parecido. El aeropuerto de Abu Dhabi daba un toque de miedo con todos tapados andando por ahí y cuando pasabas para que te revisen el equipaje de mano eran bastante mala onda, pero más allá de eso, todo bien.

Cuando ya tenés los pasajes lo mejor es decidir si te vas a quedar sólo en Tokyo o si vas a recorrer otras ciudades. Yo lo que hice fue reservar un departamento por Airbnb base en Tokyo, muy barato en la zona de Shibuya. Les recomiendo mucho esta zona porque es como una especie de Times Square de Tokyo, donde hay muchos restaurantes abiertos hasta tarde (ojo con eso, hay algunos que cierran muy temprano), muchos locales para comprar ropa y boludeces y muchos medios de transporte copados, subte y tren.
Del aeropuerto al depto me tomé el Airport Limousine hasta el punto que vi que quedaba más cerca de mi Airbnb, que era el Hotel Shibuya Excel. Es un bus que pasa por hoteles y va levantando pasajeros, es una opción más económica que el taxi.

Si planean moverse por Japón les recomiendo el JR Pass. Son pases de 7 días o más que pueden usar para ir por tren bala por distintas ciudades y por el metro circular de Tokyo (que recorre casi todo). Se activa allá y se puede usar los 7 días consecutivos. Conviene por el precio, sólo si te vas a mover fuera de Tokyo. Sino no.

En mi caso, sólo estuvimos una noche fuera de Tokyo e hicimos: TOKYO - KYOTO, noche KYOTO y al día siguiente bien temprano fuimos a Hiroshima. De ahí volvimos directamente a Tokyo.
¿Me quedaron cosas por ver?: Obvio, un día en Kyoto es muy poco, pero lo que aprendí es que uno no puede ver TODO, pero es importante disfrutar lo que llegas a ver.

Solamente Tokyo no te dan los ojos para ver todo. Mucha info por todos lados, las callecitas, la gente, todo llama la atención. Voy a dejarles algunos lugares/tips que me sirvió saber que capaz no había encontrado en otro lado, obvio que hay cosas que ya están online por eso quiero ser lo más específica posible:
Cruce de Shibuya

WIFI Móvil: El depto de Airbnb venía con wifi portátil que te podías llevar y estabas conectado todo el tiempo. Si no viene con el depto, podés alquilarlo pero en general están ofreciéndolo en varios airbnb. Es ideal para google maps y para buscar direcciones que pueden ser muy confusas a veces.

Tener efectivo: No todos los lugares aceptan tarjeta, por ende tener yenes. El mejor cambio que conseguí fue en el Aeropuerto.

Máquinas de bebidas

Hay máquinas de bebidas (y hasta sopas) en todas las esquinas: Podes sacar cosas frías o calientes bastante baratas. Si te conformas con desayunar sólo un café podes sacarlos de estas máquinas al paso. Cuando llegas son re novedad re locas, después te acostumbras.


Las estaciones son enormes: En general siempre salen a un shopping, es difícil por momentos encontrar la salida, cuando pensas que la encontraste es un shopping y así. Ojota (?).

Costumbres: No se deja propina en ningún lado (salvo en una heladería que las japonesas cantaban por tips, bizarren). No hay tachos de basura en las calles, salvo al lado de las máquinas de bebida que suele haber para botellas y eso, o en las entradas de los supermercados tipo 7eleven, por eso conviene acumular en una bolsita para tirarlo cuando veas uno. No se puede hablar fuerte en los lugares públicos como el subte o la calle, pero ellos capaz que están en grupo y pegan gritos que te quedás como (?). Está mal visto que te quedes parado en el medio de la calle obstruyendo el espacio, posta, se ponen mal. Se ponen re contentos si sabes una o dos palabras de japonés y te enseñan más. Se camina por la izquierda, todo el tráfico está al revés, tipo Londres. Saludar y agradecer cuando entras a un lugar o local.

No pierdas el boleto del Subte: Vas a tener que pasarlo cuando salís. Si lo perdes tenes que pagar el pasaje de nuevo.

No tener miedo: Tokyo es segura, muy segura. Leí que los que roban son los chinos que se hacen pasar por japoneses pero la verdad que yo no vi nada. Acostumbrada a la inseguridad de Buenos Aires no hay chino que me espante. Tampoco hay que tener miedo con el idioma, los japoneses son amables y por más que no hablen inglés (muy poca gente habla inglés, y los que hablan a veces no se entiende, es como el spanglish pero japanenglish, ponele) se esmeran para que los entiendas. En eso son lo más, los re quiero mal.

Teatro Kabukiza
Anda a ver Kabuki: Podes ir a ver por actos, es increíble, más si sos fan del teatro. Las entradas se sacan 35 minutos aprox antes de cada función. La gente se lleva comida y les gritan a los actores en el medio de la función. Loquísimo.


Cat Café en Shinjuku
Cat Cafe: Hay de gatos, lechuzas y más. Fuimos a uno que era como un depto cerca de Akihabara, los gatos se hacen las estrellas pero es muy divertido.


Tokyo Disney Sea 

Disney:
Fuimos al Tokyo Disney Sea que es como el menos yankie de los dos parques. Es cierto, pero igual es bastante yankie. Es divertido para pasar el día, tiene atracciones parecidas a las de USA.
Siempre hay mucha cola en todos los juegos, pueden sacar fast pass pero igual, siempre hay gente. Hay merchandising original de Tokyo como remeras divinas de las pelis, me compré la de la sirenita porque la de Bella y Bestia era sólo en el otro parque así que si van me traen una. Llegar es fácil pero te cobran aparte el tren de Disney por hacer poco trayecto, un robo a mano armada. Las entradas se consiguen en el Disney Store de Shibuya, si vas temprano no hay fila.

Souvenir de las cabinas de fotos

Máquinas/cabinas de fotos: En la mayoría hay un montón de japonesas adolescentes súper tuneadas para posar, pero en el Sega de Akihabara no había nadie. Es muy divertido el proceso y por pocas monedas te llevas una foto souvenir de vos con los ojos grandes y mejillas sonrojadas.


Entrada al Museo Ghilbi

Museo Ghilbi: Sacar la entrada con anticipación! Se agotan. El museo es hermoso, medio alejado pero vale la pena. Es adorable.



COMPRAS

A mi juego me llamaron (?). Comprar en Japón es más barato que en Argentina. Hay tax free y hay muchas opciones. Dejo tips y lugares que me encantaron o llamaron la atención. Hay muchas cosas de todo, según el rubro que te interese te recomiendo que busques información y negocios. Hay de todo, para todos los gustos. Casi todas las tiendas tienen 6, 7 pisos. Es una locura, por eso, averigüa.

Shibuya de noche

Los zapatos en casi todos los locales son hasta el 37 (de mujer) y 39 o 40 (de hombre): Calzo 39 y no había zapatos para mí, ósea, atenti patonas, no hay talle para nosotras. En Adidas amé unas zapatillas pero bueno, no había talle. Hay un montón de opciones para aquellas que tengan el pie pequeño, suena a bullying pero no, es así.

Uniqlo: LA marca japonesa por excelencia, famosa por sus camperas que se hacen chiquitas. Es barato y de calidad. Tienen tax free, llevar pasaporte. En el local de Shibuya no me tomaba algunas tarjetas, sólo me tomó la American Express, raro, pero me pasó solo en ese local. Hay ropa de hombre, mujer y niños. Recomiendo obviamente las camperas, la ropa de entrecasa, los pantalones, bah, todo. Revisen la parte de SALE que hay muchas cosas.

Loft: Es una tienda de muchos pisos con cosas para la casa y otras yerbas. Casi todo de diseño y divino.

Tokyo Hands: Como 8 pisos de cosas distintas. Un piso de librería, uno para la casa, otro de herramientas, es gigante, no llegas a ver todo.

CAN-DO: Todo por 100 yenes (aproximadamente 1 dólar). MUCHA huevada que nos gusta a los argentinos, cosas para la casa, regalos y souvenirs. Compramos un secador de cubiertos para la pileta (hola señora ama de casa), stickers, fundas para celu, repasadores, cosas que estaban buenas para estar a 1 dólar. Ojo, se van a querer comprar todo.

Barrio coreano: Ideal para comprar productos de estética coreana. Recomiendo SkinGarden que tienen Tony Moly, Etude House, Skinfood y más. Amor puro.

Etude House: Tienen tienda en Harajuku, la marca tiene muy buenas bases y bb cream, delineadores, tintas de labios y cremas. Es dentro de todo barata y ahí en el local podes probarte todo. Siempre está a full, ahora creo que hay dos (uno más grande que el otro).

Shibuya 109: 7 pisos de ropa para mujer. Si van con sus parejas, que se vayan a pasear. Mucha moda harajuku pero podes encontrar cosas más "normales" y cute a buenos precios. Casi enfrente está Shibuya 109 Men, donde también hay cosas de mujeres. En el segundo piso hay un lugar de anteojos de sol que es genial me vuelvo loca para siempre.

Forever 21, H&M, ZARA: Tienen cosas distintas que en USA, más adaptado a la moda local. Hay cosas copadas a buenos precios y en general con tax free.

Sekaido: Librería con un montón de cosas si haces dibujo o similar. Muchos pisos.

Akihabara: Para comprar muñequitos de colección y esas cosas. Recomiendo un lugar que se llamaba Kotobuyika, un beso a todos los nerds.

IT'S DEMO: Para comprar boludeces tipo Todo Moda pero con Sailor Moon y similares.

Chicago: Una casa de ropa vintage que vende unos kimonos tradicionales y de diseño preciosos y a buen precio. Toda la ropa en buen estado y no te da a muerto. 100% recomendable.

Yodobashi Camera: Recomiendo ir al que está en Akihabara, muchas cosas de electrónica, aunque es difícil de entender si no encontras a alguien que hable inglés.

Don Quijote: Hay en varios barrios, está bueno para comprar de todo, cremas, maquillaje. Ahí compré muchas bolsas de Kit Kat con sabores raros y mucho make up japonés.


COMIDA

Todo es rico en Japón. Si sos medio asqueroso para comer la vas a pasar mal, si comes de todo, será una fiesta. Hay miles de lugares y recomiendo comer en la calle también, pero acá dejo mis elegidos (?).

GINDACO BALLS: Albóndigas de pulpo, las más ricas del mundo, bastante baratas y hay varios locales. VAYAN, es una locura.

Gindaco balls

Tsukiji Market: No es necesario ir temprano para ver la subasta de atún. Podes comer en los distintos puestos probando mil sabores. Recomiendo que coman sushi en alguno de los locales, es el más fresco que comí en mi vida.

Kaikaya: Un restaurant/bar con mucha onda en Shibuya. El sushi riquísimo, los mozos muy buena onda. Ideal sentarse en la barra que es como estar adentro de la cocina y hablar con los cocineros que son unos genios.

Cocina de Kaikaya


Nagomi-Gyuza:
Dejo el link a facebook porque es dificil de encontrar. Está casi al lado de Takeshita street, un lugar chiquito de Gyozas y cosas ricas, barato y DELICIOSO. De lo mejor que comimos.

Sushi giratorio: Hay mil, nosotros fuimos a este, fuimos tarde y no había tanta gente como en los otros, está adentro de un edificio, en un piso tipo patio de comidas, así que puede ser difícil de encontrar. No es el mejor sushi pero si es muy divertido el tema de que te lo manden por cintas a tu mesa. Ojo porque después cuentan los platos que comiste (según el color el precio). Está bueno, como experiencia.

Golden Gai

Golden gai: No es para comer, pero sí para tomar algo. Está en Shijuku y está lleno de bares mini que entran pocas personas. Perfecto para sentarse en la barra y hacerse amigos japoneses.



Seguiría pero tampoco puedo sacar un libro, así que cualquier duda me la pueden dejar en los comentarios o me contactan por mis redes. Si te gustó, compartilo! Más abajo les dejo fotos! Y vayan, es un País hermoso.







Shinjuku

Shinjuku

Más maquinitas de bebidas

Yoyogi Park
El proceso de las fotos 








Golden Gai

Supermercado

Tokyo Disney Sea



lunes, 1 de febrero de 2016

Las obligaciones de novia

Desde la última entrada de este blog, me casé. Sí, lo impensado, lo imposible, yo casada. Si bien hacía varios años que ya estaba en pareja, decidimos casarnos y no fue una situación digna de comedia romántica, como una se imagina, con el hombre arrodillado y un anillo de diamantes y la Torre Eiffel de fondo. No, no fue así. Para nada. Fue más bien algo charlado y concretado en la fábrica de pastas del barrio, mientras pedíamos ravioles de pollo que dijimos: "Bueno, podríamos casarnos en mayo, o mejor en julio así juntamos más plata". Y así, comenzó con una reunión chiquita y terminó en una fiesta para 100 personas, con vestido blanco y cura. La pasamos de puta madre, aunque los últimos meses fueron intensos. El estrés que tiene la novia no es por el novio, ni por si está segura de casarse con él o si le surgen amores de su pasado que vienen a impedir la boda, el estrés de la novia surge por una sola cosa: ADELGAZAR.

Fueron 4 meses de locura, de sufrimiento. Hice una dieta que se llamaba Pronokal. Sí, la misma que hizo Nancy Duplaa, Matías Alé y Máxima de Holanda. Y Boudou. Todas esas figuras notables hicieron la misma dieta que yo. Claro que todos esos tienen plata y yo no tanto. Me embargué para adelgazar, una cosa muy loca porque si sabía que me iba a embargar tanto dejaba de comer directamente, porque no es que con Pronokal comes sushi y caviar como para lo que sale. En fin, me maté, comía muy poco (son sobrecitos y ensalada, básicamente), iba al gimnasio y me hacía tratamientos de estética. Es decir, todo en pos de mi belleza ¿para qué? ni siquiera para mi marido, porque él ya había aceptado casarse conmigo así como estaba. Tal vez para mí misma, o para salir flaca en las fotos, en el video, o para que todos digan ¡Ay! ¡qué flaca estás!. O tal vez para poder usar la bikini en la luna de miel. Espera... ¿Para poder usar?, ¿qué, si estás gorda NO podes usar bikini?. Y ahí me pongo a pensar en todas las justificaciones que tuve cada vez que hice dieta, y como uno critica a la sociedad que juzga a las que tienen kilos de más, o a la publicidad que nos obliga a tener cuerpos perfectos y me pongo a pensar y a pensar y a pensar y llego a la conclusión que no fue ni la sociedad, ni la publicidad, fui yo.

Y no voy a cerrar con una moraleja para pensar ni mucho menos, porque no es algo que tenga 100% resuelto y no me considero quién para decir, no hagan dietas, no se dejen engañar y esas cosas que dice la gente. Hagan lo que las haga felices. Y si se quieren gastar la plata que te pide Pronokal en un viaje, en ropa o en 20 combos de Mcdonals, háganlo. Pero sobre todo, no consideren que no pueden hacer algo por estar gorda o flaca. Porque ahí la que juzgas sos vos.

sábado, 29 de marzo de 2014



 Hubo un tiempo que este blog hablaba de pijas. Muchas, de todos colores y tamaños. Ahora las cosas han cambiado, porque inevitablemente mi vida ha cambiado. Estoy hecha una señora, una ama de casa, una concubina. Una de las mejores cosas que me pasó estos últimos meses fue tener un lavarropas. Lavo. Todo. Constantemente. Las toallas que se lavaban cada muerte de Obispo ahora se lavan a diario.
Mi objeto de deseo pasó de vibrador o zapatos a un lavarropas. No es mejor ni peor, es distinto. Hace unas semanas hice fila 20 minutos en la calle para que me regalen una muestra de suavizante.
 Cambié de barrio también, ahora vivo en Barrio Norte. Con viejas conchetas por doquier: discutiendo con algunas, riéndome con otras. Intento ser más ordenada por mi salud mental y la de mi novio. Me cuesta, lo intento.
 Es como que los tipos piensan que las mujeres venimos con un chip incorporado de la limpieza y el orden. Que todas somos maníacas compulsivas, perfectas cocineras y encima, cogemos bien.
Intento comer mejor, hacer ejercicio, comer granola, tomar vitaminas, esas cosas.
Eso si me cuesta un huevo.
Intento ahorrar.
Eso también me cuesta un huevo.
 No me identifico con las demás amas de casa. Sobre todo con las que tienen mucama, porque yo claramente no tengo.

Así que si quieren armamos una vaquita para que contrate una chica de limpieza, dale?.

martes, 18 de febrero de 2014

Parecidos

Mi abuela cuando era chica me decía que era igual a Marcela Kloosterboer. Yo tenía pelo corto y granos en la cara y pesaba la mitad de lo que peso ahora, con joggins gigantes adidas, pero la miraba y le decía, sí, puede ser. Y cada vez que "Marcela Klosterboler" aparecía en la pantalla ella decía, "ahí está, la klosterboler, igual a la Belencita". Me han encontrado varios parecidos, la mayoría favorables, todo dependía de mi corte de pelo y qué tan gorda estaba. Me dijeron Catherine Zeta Jones, Amelié, Celeste Cid, Erica Rivas, Katy Perry y... Natalia Oreiro. Dependiendo del gesto o maquillaje, o tal vez peinado o vestuario me parecía más o menos. De acuerdo a los ojos del que lo decía era sincero o un chamuyo del momento para comprarme. Ojo, no es posible que encontrarte un parecido sea motivo de levante, por mi cabeza puede pasar que sos un loco obsesionado con esa artista, pero no que me querés levantar. Nunca. Nunca se me ocurrió usarlo a favor en un casting. Vieron que hay gente que en su cv actoral pone: parecido a Chayanne, imitador de Shakira. Las notas de prensa usan "la nueva Pampita", y otros términos colgándose de los pechos de los famosos. No se me ocurre poner tantos nombres cuando me preguntan parecidos o que me nombren "la nueva Oreiro". El ser parecido a alguien es un medio pelo: nunca llegas a ser esa persona, pero un poquito sí. Osea, una cagada. Una cagada que todo el rato que queda después de que te encontraron un parecido te creas esa persona, actúes como ella, busques ropa parecida a la de ella. Podés parecerte a Amelié con tu corte francesito pero nunca vas a serlo. Podés tener un aire a Catherine Zeta, pero no te vas a casar con Michael Douglas, ni tampoco vas a hacer Chicago. Podés tener un mínimo viento a Katy Perry... pero no, definitivamente no lo sos. Así que yo en el campo "parecidos", relleno "La Klosterboler" y listo.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La Lady Di que no fue



Era una noche de verano y mientras tomaban una cerveza en la vereda con las piernas con mal bronceado y las uñas de los pies despintados con un vestido atado al cuello que era lo único que les quedaba bien con semejante calor. No sólo se les acercaba la moza, se les acercaban varios muchachos, ellas hablaban de chongos, de ropa, de dietas. Fumaban porque les quedaba bien, les combinaba con los vestidos atados en el cuello.
Se les acercaron dos. Uno hablaba en inglés y ellas no entendían nada de inglés. El otro hablaba en colombiano o mexicano.
Medio que les traducía medio que el colombiano-mexicano las quería todas para él, hasta que se quedó con una y la otra tuvo que arreglarse como podía con el inglés.
Entre charlas y coincidencias y un spanglish malabareado ella se imaginó en Inglaterra como Lady Di saludando en un carruaje y viajando en el bondi de dos pisos. Pero se hizo la difícil y decidió no darle un beso en ese primer encuentro. Pactaron como pudieron encontrarse al día siguiente, a la misma hora, en la misma mesa del mismo bar de la misma vereda: punto de encuentro para una cena romántica a la luz de las velas.

Al día siguiente se preparó toda la tarde y a la nochecita emprendió para la vereda del bar donde se encontraría con su viaje al primer mundo.
Se sentó el la misma mesa que estaba vacía justo para ella, todo cuadraba. Esperó. Pidió una cerveza chiquita. Siguió esperando.
Esperó.

Hasta que la moza verborrágica se sentó al lado de ella preguntándole si ella era ella, que la había llamado Kurt y que no tenía su número para comunicarse pero bueno, le dejó dicho aunque ella cree que es mentira porque los hombres son todos iguales pero bueno por lo menos llamó que no podía venir porque tenía algo con la madre o no sé quien o que tenía que irse que lo re re re re re re lamentaba pero bueno que lo sentía mucho y... "cobrame la cerveza", le dijo ella. Se levantó y se fue.

No sabremos bien si era cierto, si era mentira o si fue su imaginación la que vio desde la esquina cómo su inglés se encontraba con la moza.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Argentinos en USA

El argentino, en general después de la época del 1 a 1 se acostumbró a viajar a Miami, a Disney, a USA digamos. Atrás quedaron las épocas donde era más barato ir a la tierra de mickey que a Mar Del Plata, pero hoy por hoy siguen (seguimos) yendo al país de las hamburguesas, las donas y los waffles. Amado y criticado, seguimos viajando. Claro que la situación del dólar no deja que haya tanto acento porteño en las calles pero identificamos al argentino por como luce: no es por alardear, pero las mujeres son las más lindas del mundo. Se ve que esa mezcla europea latina hace que sean bombas que cuando abren la boca y confirmamos el "che!" O el "boludo!" Pierdan un poco el encanto pero si logren enfundarnos en una familiaridad que no nos dan los turistas de otros países de Latinoamérica 
Pero podemos encontrar a un argentino en yankielandia comiendo tostadas en lugar de huevos y panceta, o utilizando el refill a morir, o tal vez haciendo cuentas de cuanto le costará ese paquete de galletitas en pesos argentinos. Te los cruzas a la vuelta,cuando parece todo el avión es nac and pop y estaban distribuidos por la ciudad y vos nunca te los cruzaste o cuando ves a alguien que viajó con vos a la ida. Te los cruzas en los cajeros intentando conseguir dólares, pero tienen cara de argentinos, se nota. No se bien en que, pero se nota. 

Y los argentinos nos destacamos entre la muchedumbre obesa y rubia. Aunque ellos sólo destaquen a Messi o a Maradona.

jueves, 31 de octubre de 2013

La pelotuda simpática


La cosa es así: me fuí, volví, acá estamos, después de tanto tiempo sin escribir en el blog volví con una nueva carrera comenzada (Producción de modas), sin abandonar el teatro y con menos tiempo que nunca pero sí con ganas de escribir.

Cuando te vas de un lugar por mucho tiempo cuesta retomar el ritmo. Depende a quién, claro. A esa gente zarpada en amistosa no le cuesta tanto.

¿Qué onda con esa gente?, esa, esa conchuda que es tan copada y con una sonrisa tan blanco ala y con su simpatía del orto que tiene que desplegar por todo el lugar, esa es la conchuda que todas odiamos, la conchuda que le va bien, que se viste mal y gana bien, que tiene una vida maravillosa, que hace yoga porque tiene tiempo, no tiene smartphone y le queda cool y porque todo es wonderful en ella.

Es muy difícil quedar bien frente a esta mujer, seguramente tiene un séquito de pelotudas que la persiguen y que a la menor ironía que decís te atacan: hay que tener mucha energía para ir derribando pelotuda hasta llegar al mago de oz, a la conchuda de oz, a la conchuda simpática y atacarla desde el vamos. No cometas el error de sonreirle ni una sola vez, porque corres el riesgo de que se te haga la amiga. Se te hace la amiga hasta que llega alguno que se quiere garchar o otra forra como vos y pasaste a ser historia, porque todos en el lugar la aman y si ella no te habla, tampoco te hablarán.

Es difícil encontrar la solución frente a la conchuda simpática. Podríamos probar con la cara de pocos amigos total, con no responderle, con mirar hacia otro lado, mirando el celu con no encontrar ni un solo punto en común con ella. Podemos pasar así la noche entera... pero claro, la noche sería una cagada.

Creo que no hay solución a la conchuda simpática más que ignorarla, ir con tu amigo gay a todo lugar que te la puedas cruzar o fumártela en pipa hasta que pase.


Así que, si vos sos una de esas conchudas simpáticas, tené en cuenta que no le vas a caer bien a todo el mundo, pelotuda.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Así es.



Las mujeres, lindas o feas, flacas o gordas, con tetas o sin ellas. Todas las mujeres sufrimos día a día comentarios de hombres. En la calle, en la parada del colectivo, en el colectivo, en el subte, en un bar, en un boliche, en todos lados. En todos lados escuchamos "hola bebe que linda que sos", "mamita te llevo?" o directamente "te chupo todas las tetas".

Y así vamos por la vida, acostumbradas a salir con los tacos en la cartera para ponértelos cuando llegas a destino "para que no te digan nada por la calle", a tomar un taxi creyendo que es lo más seguro y darte cuenta que el taxista es pajero igual que todos los que están sueltos y que es aún más peligroso. Y así vamos... con miedo a usar minifaldas para no provocar, a no usar calzas con algo corto porque es de putona y "qué me van a decir".

Las mujeres vivimos día a día algo que los hombres claramente NO viven ni van a vivir nunca. No hay distinción de edad, pueden ser tus abuelos pero el pajero siempre te va a mirar, van a venir los linyeras a olerte el pelo o los obreros te gritan cosas desde la construcción y vos tenes que andar así, como si nada hubiera pasado, con cara de poker y sin responder nada, porque puede ser peor, porque no sabés cómo va a reaccionar ese tipo y porque te la tenes que comer doblada. Y sí, ya sabes como va a reaccionar ese tipo, porque ya reaccionó con su piropo de mal gusto y evidentemente o se clava una paja adelante tuyo, o te grita malcogida o te secuestra. Yo que sé.

Es así nomas. Hay que fumársela  Así estamos, preocupándonos por un sketch de Francella y Julieta Prandi de hace 12 años, pero viviendo con miedo por la calle.


lunes, 21 de enero de 2013

El Winnie Pooh

Lo que me pasa a veces es si no sé si escribí algunas cosas acá alguna vez o no. O tal vez me olvido de las cosas que invento o inventé y soy bastante vaga para ponerme a revisar archivos. Trataré de no repetirme.

¿Te acordás cuando abrió facebook?, cuando ponías de estados solo frases de canciones, en español, en inglés... bueno, así. Esta tradición quedó del fotolog, cuando una publicaba fotos con frases abajo. Después el tiempo hizo que el facebook sea un arma mortal para poner ideas, hacer publicidad, publicar fotos, videos y revisar cuentas ajenas.

Ahora, volviendo al fotolog, había dos tipos: el grasún, y el cool. El flog cool, subía fotos inéditas, fotos de bandas, fotos blanco y negro y frases de libros cool que capaz nunca leyó el flogger en su vida pero igualmente lo postea.

Y ¿viste cuando te cruzás a alguien del cual sabés algo muy íntimo, algún secreto o algo que nadie se imaginaría?. ¿Cómo reaccionás frente aquel señor que te tiró onda alguna vez y ahora se te hace el amigo? ¿cómo hacés frente a la conocida con la que tomaste unos tequilas y tuviste que llevar a la casa pero ella no lo recuerda?.
Cuestión es que me crucé con una chica de la que sé algo que esconde. Lo ví una vez y no pude olvidarlo: tiene tatuado un Winnie Pooh de Boca. La cuestión no es tanto el osito, sino que sea de un cuadro. Ah! y además, el personaje no estaba tatuado ni en el brazo, ni en una pierna, ni en la espalda: está en una teta. Real. Increíble pero cierto. Cuando cualquiera puede pensar que eso se da en cualquier watchiturra del conurbano, no. Me la crucé y la ví muy cool, muy progre, muy palermo.
Obviamente no la saludé ni nada, son esas cosas que una sabe sin querer, de conocidos o de verlo sin querer. Pero no pude evitar pensar en eso. Yo por ejemplo, tengo un tatuaje del ojo de horus que me hice porque bailaba arabe, no reniego de ello, fue hace muchos años, y creo que es de bastante mejor gusto que un winnie pooh. Ojo, no por Winnie, con el cual me saqué una foto en mi último viaje a disney pero bueno, no hace falta aclarar más.
 Y te lo digo, mostrá tu pecho progre y kirchnerista pero no te hagás la cool, no reniegues de tu pasado, querida. Y si lees esto o te lo hacen leer, espero que no te tapes el tattoo y que disfrutes de tu lado bizarro y tumbero, my love.


miércoles, 16 de enero de 2013

Tremendas



Las mujeres somos tremendas. Solas y en conjunto. Caminando por la calle o en la cama. Las mujeres somos histéricas, locas, celosas, sensibles y sobre todo, tienen pocos códigos. No es casualidad que cuando un grupo de mujeres se junta uno de los tópicos es sacarle el cuero a una que no está presente, o a otra que se robó el chongo de una, o simplemente a esa modelo de la revista. Las mujeres nos vestimos, para otras mujeres. Adelgazamos, para otras mujeres. Nos teñimos, adivinen para quién?, sí, para otras mujeres!. Este acto casi lésbico de querer estar mejor para que nos vea la otra. Que nos importe un ovario si nuestro novio, concubino, marido o chongo nos vea mejores, sino que ella, esa, y todas nos envidie tanto hasta reventar. La batalla interminable a ver quién es la más linda, la más flaca, la más diosa. Quién tiene el mejor auto, la mejor cartera, el mejor hombre. Todo es válido en esta batalla de las mujeres. Todo es válido para decir "acá estoy yo".
¿Superficial?, sí, un montón. Dejamos la huella digital, marcamos el territorio para que nadie toque esto que es mío. Hacemos escenas donde no debería haberlas y generamos problemas donde no los hay. Nos hacemos la cabeza con el más mínimo movimiento que vemos en facebook y revisamos celulares, carteras, cartas. No nos para ni el calor ni el frío. Ni la gripe ni la malaria. No tenemos códigos señores, a ver cuándo lo aprenden. Desde que ustedes están con nosotras, las mujeres, su vida ya no tiene sentido más que nosotras. Desde ese día olvidense de todo su entorno, somos saboteadoras de fiestas, de amigos. Si no nos gusta no hay vuelta atrás. Somos invasoras. Invadimos la intimidad, no dejamos que miren fútbol y tampoco que se hagan la paja tranquilos.

Las mujeres somos todo eso y más. Y soportamos. Las mujeres soportan.
Soportamos día a día los piropos por la calle. Esos piropos que a veces te levantan la autoestima y que a veces te dan miedo. Esas escenas de hombres que se te acercan y te huelen o te respiran en la mitad de la 9 de julio. Soportamos una sociedad en donde si no sos linda no sos nadie. Una sociedad sucia y un marido que camina de la mano con vos y de refilón mira un culo. Soportamos las puteadas "soloporsermujer" que ligamos mientas manejamos. Soportamos que nos pidan pagar la mitad del telo. Soportamos desde chiquitas que los nenes nos tiren del pelo. Soportamos aguantar el llanto en una película romántica. Soportamos esperar el primer "te amo". Soportamos esperar el anillo de compromiso. Soportamos la nueva moda de las plataformas. Soportamos a otras minas, minas malas, minas buenas, fantasmas, ex's, amigas y suegras. Soportamos la menstruación, el parto y la depilación, esos tres clichés que tanto se leen en las revistas que amamos consumir. Soportamos la dominación en el sexo, soportamos que nos caguen a palos a nosotras o a amigas, o a otras mujeres, que son como hermanas simplemente por el hecho de ser del mismo sexo. Soportamos casos como el de Marita Verón. Soportamos chiflidos de linyeras y cartoneros mientras sacamos los papelitos de prostíbulos de el microcentro.  Soportamos estrías, celulitis, tacos, hijos y la cuenta gigante de ser mujer.

Así que no está tan mal que ellos soporten que somos tremendas.

martes, 9 de octubre de 2012

Neutral.

Me gustaría tener un barco de color rosado y viajar vestida de marinera por algunos puertos exóticos. Quiero tener pesos para poder cambiar dólares y comprarme un millón de golosinas yankees.

Tener un perrito chiquito redondo y peludo. Tener ganas de saludar a aquellos que en realidad no tengo tantas ganas de saludar.
De tener un libro que me diga cómo hacer las cosas pero no para leerlo sino para saber que está ahí, como una especie de manual.
Ganas de no llorar por todo sin sentido, ganas de tener ganas de ir al gimnasio más seguido.

Tengo ganas de tener una cartera fucsia para las primaveras y los inviernos. Ganas de llorar y que no me duela la cabeza.

Ganas de que las cosas con algunas personas cambien y que otras se queden así. Ganas de una montaña rusa, de un chocolate light.

Ganas de hacer un musical y no tener inspiración para hacerlo. Letras que me faltan y que las palabras que no aparecen aparezcan pronto.

Y a veces de pedir perdón y que me lo pidan. De no escuchar a mi cabeza y escucharla igual. De darme cuenta por qué me pasa lo que me pasa y por qué no me pasa lo que no me pasa. De ser sincera conmigo como lo soy con otros.

De estar bien, de estar mal y de no estar neutral. Porque lo neutral hace mal.

jueves, 13 de septiembre de 2012

fonduta di cioccolato



En los primeros "cumplemes" que tuve con mi novio, tirábamos la casa por la ventana. Lo seguimos haciendo claro, para no perder la costumbre y la pasión, pero tal vez con menos presupuesto.

Ya les he contado que yo no limpiaba ni cocinaba nada, cuando digo nada es nada, nada de nada, cero. En este post se habla un poco de eso. Temía entrar a la cocina, temía prender el horno, la hornalla, temía salir volando por los aires al encender un fósforo. Lo odiaba.
Pero como era un cumplemes y venía tan mal acostumbrada de que él me cocinara o de el delivery, que decidí llamar unas amigas para que me ayuden con una super picada que obviamente diría que yo sola preparé. Pedí prestada una fonduetera o fonduecera (o como mierda se llame, eso para hacer fondue), para hacer un rico fondue de chocolate en el que mojaríamos frutillas y bananitas y tal vez tiraríamos por nuestros cuerpos desnudos cual Te mataré Ramírez y luego degustaríamos el chocolate aguila en el cuerpo del otro para refugiarnos en la pasión del aniversario.
Esto no pasó. No. Cuando te dicen que pongas "un poquito de" alcohol para encender la mecha y que quede encendida para calentar el chocolate que está en la cacerolita, (una cosa así para los que no tienen ni puta idea de lo que hablo). Mi novio creyó que con ese "poquito de" no alcanzaba, así que decidió tirar una gran cantidad de alcohol que se derramó sin querer en la bella mesa de madera, que al encenderlo provocó una llamarada en el mecherito y EN  LA MESA DE MADERA!. Gritos y desesperación de quemarnos vivos, pudimos (pudo) apagarlo con un repasador, pero el mecherito quedó mal puesto, así que tuvimos que esperar unas, mmmm... 2 horas? para que se termine de consumir el fuego y poder comer el cioccolato.

Lejos quedó la idea de lamernos sensualmente el postre, lejos quedaron las frutillitas y bananitas, cerca quedó mi miedo de prender un fósforo y cerca quedó que casi nos quemamos vivos.

Pero bueno... cumplimos un mes a la luz de una fogata...en un departamento de dos ambientes.

lunes, 23 de julio de 2012

Bombacha veloz.



Tengo un millón de bombachas. Miles, muchas, un montón. En su mayoría de Victoria's Secret, osea que duran. Tengo algunas hace varios años. Algunas rotas, para ir a depilarme o para cuando me indispongo. Algunas para ocasiones especiales conmigo misma y con mi novio, estas últimas generalmente son incómodas. Tengo las cómodas para todos los días y las cómodas-lindas para algunos días con poca autoestima. También están esas que guardo porque algún que otro recuerdo me traen: la rosa que me regalaron para aquella noche buena, esa que usé y vió la primera vez con mi novio y esa que era la última de vidriera y ahora es mía. Las hay con volados, corazones, inscripciones, PINK y mensajes subliminales.

Los hombres no tienen mil calzoncillos. Tampoco tienen uno para cada ocasión, si tienen 3 o 4 es mucho y ni-en-pedo se lo cambian todos los días. Ahora sí: el que usa boxer no usa slip y el que usa slip no usa boxer, es ley. Yo soy de usar culottes y vedetinas, pero una tanga de vez en cuando me mando. Ellos no. El calzón del mismo estilo, aunque tenga que usar siempre el mismo.

Y para cerrar y volviendo al tema de mis mil chabombas a punto de explotar del segundo cajón:

¿Por qué no les puedo decir adiós?. ¿Por qué critico a mi novio por tener 4 calzones y yo guardo bombachas de hace muchos años?. ¿Por qué sigo comprandolas?. ¿Por qué no puedo reciclarlas, hacerlas repasador o pañuelo y liberar espacio en la cajonera?.

No sé quién dijo que la mujer madura primero que el hombre... comparando el clásico slip/boxer bordo, verde o azul que seguro habita en sus hogares, aseguro que en nuestro cajón está lleno de vedetinas con dibujitos, puntillitas y colores, como a los 4 o 5 años. 

miércoles, 18 de julio de 2012

Dancing with the ass

Para mí esa Andrea Rincón tiene el culo operado, bueno... las tetas ni hablar, es obvio. Ay pero esta otra le quedó para el culo la estirada en la cara. Sí si... tendrá un re lomo pero la verdad que es un cuco, grasa total. Yo no entiendo realmente qué es lo que le ven a estas minas, obvio que el cuerpo escultural que tienen pero en la cabeza no tienen nada, cero. No se dan cuenta que las está re bardeando el conductor?? Se están rebajando!, es una vergüenza que una mujer se deje tratar de esa manera, es como un insulto constante que les enfoquen el orto todo el tiempo o las lolas o que el chabón las toquetee tanto!.
Osea, a ver, no es de envidiosa ni nada, pero cualquiera tiene ese cuerpo si tenes la guita como para hacerte electrodos, inyectarte cosas, operarte toda... así yo también estoy diosa... OJO eh, yo para ser una mina normalita bastante bien estoy no digo un 10 pero ponele un 6 o 7... depende del día, con un poco de arreglo las paso por encima... y además queda re-mal el culo operado, parece que tiene dos naranjas.

Cómo mi amor?. Me estás diciendo que el culo operado no se nota?. Ah mirá vos, así que "LOS HOMBRES NO SE DAN CUENTA SI EL CULO ES OPERADO O NO". Osea que lo único que les importa es que sea un culo, porque si vamos a decir que eso es lo único que importa entonces les darían a todos todos los culos sin importar tamaño, color o sexo. No me pongo de ninguna manera vos me dijiste eso! ah no? no le dan a cualquier cosa? Ah sí mirá vos a Andrea Rincón sí, bueno mirá te voy a decir una sola cosa, y espero que no te lo tomes a mal ni que afecte tu comportamiento, creo que es lo mejor para la relación y para mi caracter y hormonas. Te lo tengo que decir porque es hora de ponerte en el lugar que corresponde....

NO VAMOS A VER MÁS A TINELLI.


Dibujo: correctaeducacion.blogspot.com.ar


jueves, 21 de junio de 2012

Tengo

Tengo ganas de recopilar cosas que tengo. Cuando pienso que no tengo nada, miro para atrás y veo que sí, algo tengo.

Tengo 23 años. Tengo este blog hace 3 (en distintos lugares). Tengo un carácter de mierda. Tengo una obra estrenada y reestrenada y dando vueltas por ahí. Tengo otra más por estrenar. Tengo otras dos proyectadas. Tengo dolor de garganta. Tengo que tomar un medicamento que es celeste. Tengo un starbucks a dos cuadras de mi casa. Tengo un novio saliendo de anginas. Tengo un novio talentoso. Tengo un novio que juega a un juego de pc de guerra. Tengo una gata chiquitita. Tengo un hermano, también chiquitito. Tengo un papá fan de USA. Tengo una mamá muy mamá. Tengo unos papás jóvenes. Tengo unos kilos de más. Tengo pelos. Tengo ganas de que las cosas se den sin buscarlas. Tengo ganas de buscar algunas cosas. Tengo el esmalte de las uñas de los pies corrido. Tengo una uña que está creciendo después de caída. Tengo algunos celos. Tengo curiosidad por saber todo lo que pasa. Tengo ganas de ver los bailes en bailando por un sueño. Tengo una tienda abajo de mi casa que tiene cosas muy lindas. Tengo unos zapatos por estrenar que me regaló mi suegra. Tengo suegra. Tengo suegro. Tengo cuñados. Tengo primos que no veo. Tengo tíos que tampoco veo. Tengo un abuelo. Tengo un celular que se apaga a cada rato. Tengo un historial con varios celulares rotos. Tengo 1.335 amigos en facebook. Tengo 745 fotos que me etiquetaron. Tengo muchas fotos de viajes. Tengo muchas ganas de estar en New York. Tengo ganas de tener plata para comprarme cosas en New York. Tengo millas en American Airlines. Tengo ganas de viajar con mi novio. Tengo proyectos de pareja por primera vez en mi vida. Tengo varios amigos que veo poco pero los quiero igual. Tengo otros amigos que sí veo mucho. Tengo alumnas mujeres. Tengo amigos artistas. Tengo que volver a actuar. Tengo que dejar de comerme las uñas. Tengo que parar con la comida chatarra. Tengo que tomar la pastilla anticonceptiva. Tengo que estudiar fotografía. Tengo que largar el autoboicot. Tengo que recuperar todo lo que perdí de la compu.

Tengo que escribir más en el blog. Perdón.


viernes, 1 de junio de 2012

Pequeñas delicias de la convivencia.

No soy una persona ordenada. No soy adicta a limpiar, encuentro mis cosas igual en el quilombo, no noto ni percibo que haya algo tirado a mi lado, paso como si todo estuviese pulcro y ubicado "a lo Belu".

Le hecho la culpa de esto a mi madre, que nunca me dejó lavar un plato, ordenar, ni cocinar. No, mentira, la pasé bien en esas épocas en donde lo único que hacía era sentarme a comer y ni en pedo te llevaba un plato a la pileta.

Cuando comencé mi relación no podía entrar a la cocina, posta. Mis únicos acercamientos a ella fueron tres purés instantáneos que salieron aguados e incomibles (pero avanzaron uno al otro, ojo, el último fue un toque más espeso que el primero), se tomaban como sopa, no como puré. Me sentí mejor ya que el otro día cené en Pippo y me dieron uno similar, y me lo comí, osea que  mi novio en aquel momento podría haberse ahorrado la cara de asco.

Mi novio usaba unaespeciede método para invitarme a ordenar: preguntaba "y qué hacemos con esta bombacha?", "y cómo podremos organizar esto?", "qué te parece si cortás este tomate?". Me tiraba tips sobre convivencia. Me convocaba a la reflexión sobre algo que para mí no era un problema, que estaba acostumbrada.

Me costaba mucho reconocer que arrancaba una convivencia. Sentía que como todavía en mi casa materna tenía mi taza de campanita, por ejemplo, no estaba completamente instalada. Tenía todavía allá mis perfumes, varios de mis zapatos y mis libros, claro.

Sentía que tal vez si no reconocía el estar viviendo en este departamento me desvinculaba con todo tipo de quehacer doméstico. Me negaba a ser Susanita, creía que al momento de empezar a decir sí, vivimos juntos me convertía en su sirvienta, en su esclava, en su maria la del barrio. Intentaba mantener el romanticismo de el noviazgo en casas separadas pero cada vez se me hizo más difícil ya que todo el tiempo estábamos juntos. Cada vez más dormía con él y las horas se hicieron días, los días se hicieron meses, todos decían que sí y yo decía que no hasta que llegó el momento en que dije ok. Ok!. Ok, estamos viviendo juntos. Ok. Sí, ok. Y ahora?. Me parecía de más hablarlo, charlarlo. No sé, decirle che, qué onda, estamos viviendo juntos?, nos vamos a casar? voy a engordar cada día un poco más hasta que me tenga que mandar a hacer mi ropa por una modista porque no encuentro talles?, voy a tener que dejar mis actividades y de ver a mis amigas?, se acabó el sexo?, mis papás van a hacer un playroom en mi cuarto?, qué somos????? qué estamos haciendo??? vos también sos de los que dicen que estamos viviendo juntos???.

Un millón de preguntas rondaban mi cabeza y no podía encontrar la manera de decir una especie de a la convivencia.

Hasta que encontré una forma, no sé si la mejor, pero sí la que me salió.

Me cambié la localidad en facebook.


(y no fue tan grave)



miércoles, 23 de mayo de 2012

Fabula Ancestral


El otro día fui a ver La Bella y La Bestia 3D. Amo esa película. Amo ese musical y me sé los diálogos de memoria. Siempre quise ser la Bella. En inglés es Belle, y se pronuncia Bel, así que siempre creí que era yo. Además es una de las pocas princesas de Disney castañita con ojos marrones, como yo.
Podría verla siempre, Disney y tu mundo maravilloso que nos hace creer que todas somos princesas. Y rememorando mis épocas en donde esta película y La Sirenita eran parte del top five, me acordé de que muchas, muchísimas chicas optaban, en sus quince, disfrazar a su hermano/papá/tío de la bestia para que entre a bailar el vals con ellas. Una mersada total, sabiendo que los muñecos que aquí y aún se alquilan tienen muy poco parecido con la versión de Walter Disney. Pero sí, era furor y no sé si sigue siendo, no sé si se sigue usando la fiesta de quince, sé que están carísimas y que las pibas de hoy son más vivas en administrar el dinero de sus padres.


En la época que yo cumplí 15, muchas otras compañeras también cumplían. Era una época en que cada fin de semana (o fin de semana por medio) tenías una fiesta. Eran los primeros acercamientos de ir a bailar, de arreglarse, de pasar la noche fuera de casa bailando hasta el amanecer.



Mis quince fueron lindos, hoy por hoy me arrepiento de no haber elegido el viaje, obvio, me meto en el culo mi vestido (alguna que otra vez lo he usado para actuar), los zapatos, la fucking moda que una tiene a los 15 años y demás.

Mi fiesta fue una de las últimas, en el salón más top, cliché y grasún de Villa Ballester: "Eclipse". Fue medio a las corridas porque creía que quería un viaje, pero a último momento decidí que quería ser estrella y que todo gire a mi alrededor por una noche. Tenía lo último en invitaciones, pantalla gigante cuando no era tan común verlas, proyectando fotos de mi vida (mi corta vida de quince), y videos que estaba de moda hacer, un videoclip gracioso y cool que deje bien a la cumpleañera y que entretenga a los asistentes en las eternas fiestas.
Había fotos mías por doquier. Chiquitas y grandes y un cuadro gigante con una foto. Pocas pude elegir, porque las cámaras profesionales no eran digitales sino de rollo, y en las muestras había salido el 80% con los ojos cerrados por el flash. Freddy, mi fotógrafo (por qué todos los fotógrafos se llamaban Freddy o Charly o Willy?) para la fiesta trajo un truco para que no salir como dormida en todas las sesiones, aunque en varias cerraba igual. Esto último me traumó de por vida, es el día de hoy que si tengo una sesión de fotos aclaro que no usen flash, que siempre salgo con los ojos cerrados aunque no sea tan así.

Siempre fue competencia (aunque sana), quién tenía la mejor fiesta, el mejor salón, el mejor vestido. En qué fiesta les camuflaban alcohol a los pibes y cual no. En cual era más copado el dj o había mejor efecto. Si la comida estaba buena, si había show de pastas o de pizzas, si la mesa dulce era abundante, si el cotillón era innovador o se veía que no hubo presupuesto, si te sentabas con amigas o con tu familia.



Yo me senté con mis amigas. Hoy por hoy veo a pocas de esa mesa, aunque en ese momento eramos todas re amis. Dí velas, las quince velas. Agrupé a la gente en cada vela, escribí unas palabras para cada grupo en una cartulina fucsia, porque todos los centros de mesa y detalles de mi vestido eran de ese color. Las velas mas importantes fueron para mis padres, mis abuelos y mi hermanito, que en ese momento era una pulga.

Pero a pesar de mi fanatismo, nunca NUNCA se me ocurrió disfrazar a alguien de la Bestia para mí, era más que un lindo vestido y una historia de amor. Igual, me sentí una princesa.




viernes, 18 de mayo de 2012

Menstruañol

Me duele la panza, todo es terrible tan terrible. Los odio a todos soy una pelota, tengo una uña mocha y mi pelo es un horror.

Lo que más desearía en el mundo es comprarme unos zapatos y que te conectes al facebook. No sé que onda si me bloqueaste o qué pero no te veo conectado.

Subo frases y videos para demostrar mi dolor, para mostrar mi postura con que la vida no tiene ningún sentido.

Me conecto y desconecto para llamar la atención, pero si me hablan tardo en contestar y digo que no estaba en la compu.

Le contesto mal a las vendedoras, estoy mirando, no me molestes, es horrible esta ropa, cuando en realidad no me compro nada porque no tengo un peso.

Envidio a todas las bien vestidas que van y vienen por esta puta ciudad deseando sus zapatos, sus carteras, sus jeans.

Insulto a los publicistas que crearon la campaña de menstruañol, yo no hablo ese idioma, yo hablo español, ponele inglés, pero no menstruañol, dejen de hacer quedar a las mujeres como boludas.

Lloro y lloro y me río y lloro porque me salen solas las lágrimas y después me río me reviento un grano y lloro.

Para calmarme no necesito ni alcohol ni drogras, solo una botella de coca cola. Me tiento con un cuarto de libra que pueda saciarme. Me compro un doble cuarto de libra esperando saciedad y no, no hay nada. Me como un alfajor, nada. Me como uno, dos, tres sandwichs de miga seguidos y aún no tenemos nada. Me ducho me ducho me ducho y me vuelvo a duchar hasta que mis músculos se relajan. Bendita seas agua. No entiendo que me pasa, qué insoportable, perdón, perdonenmé, no sé que me pasa, no soy así generalmente, lo que pasa es que no sé que me pasa, bueno, en realidad creo que sí sé que me pasa.

Perdón, es que me está por venir.

miércoles, 9 de mayo de 2012


Y vas en ese colectivo que te lleva a hacer trámites, a tu trabajo, a estudiar, o en el mejor de los casos a tu casa. Dependiendo la hora vas cómodo o incómodo. Aunque vayas sentada, hay veces que viajas mal, como por ejemplo el asiento de atrás, el que no tiene nada adelante. Temes por tu vida y tus dientes, temes irte de boca al piso y decirle "Hola, qué tal?" al chofer, desde abajo, claro.
Nadie es tu amigo ahí, más bien es una guerra. Señora, tiene menos de 60, tranquilamente puede ir parada, ese asiento es mío ni bien de desocupe. El señor mayor, lo que tiene de grande lo tiene de caballero así que matanga que me levanto a darle el asiento. "A ver un asiento para la señora que tiene un bebe!", hombres que se hacen los dormidos, los que no la vieron. Señoras que critican a esos muchachos y dicen que ya no existen caballeros, pero el señor de sesentaylargos sentado ni se inmutó.
Señoras mal vestidas, señores con el pantalón muy alto. Chicas lindas que miran chicos normales de una punta a otra. Fashionistas que hacen equilibrio en sus tacos altos cuando el bondi dobla. Sporties que van al gym con zapatillas nike, calzas y la campera anudada en la cintura.
Frases en los colectivos: chistes absurdos y antiguos, noticias buenas y malas. BRUTAL ASESINATO EN GBA e inmediatamente después DISFRUTE DE SU VIAJE, carita feliz.
Hombres en traje hablando por blackberry planeando una cita o un after office. Mujeres peleando con sus maridos por nokia c3 o preguntando qué cocinar.

Chicas de treintaypico con el pelo frizzado mirando el facebook desde su smarthphone mientras una señora la mira mal, porque tiene una bolsa grande y cree que ese es el único pretexto para ocupar su asiento. Chicas como una, que se niegan a pagar 2,50 el subte, contestando mensajitos de amor, que tiene un blog y observa las acciones ajenas, hasta en los medios de transporte.


jueves, 3 de mayo de 2012

Me levanto descalza, descalza. Miro al balcón y sigo caminando, descalza. Siento el frío del piso en las plantas de los pies. Llego al balcón y siento el frío de la brisa que se siente porque es alto y hay un mar, hay un mar enfrente. Siento el viento y la brisa que me despeinan y me dan frío en los pies, también. Un frío incómodo en los pies, no tanto en el pelo o en la cabeza. Me siento en cuclillas aunque sé que hay una silla, me siento en cuclillas y mis pies quedan en puntita. Pienso en mi empeine y de pronto el frío de los pies se pasa a mis talones levantados. Un concierto de barcos y otras cosas desafinan a lo lejos.  Hay olor a mar, mar de puerto y no de playa. Olor a pescaditos. Hay containers de importación acumulados en el muelle con vaya a saber qué cosas. El cuarto es celeste, la casa es blanca. El acolchado de la cama tiene dibujos de florcitas o algo así. Es una cama cómoda, venía acostumbrada a cama no tan cómodas. La almohada es acolchonada y suave. En un rincón del balcón mi novio se toma una cerveza. Una cerveza de latita porque acá están más baratas que en Buenos Aires. El ascensor que nos lleva debajo, más al centro cerró. Hoy nos quedamos. Esta casa tiene paz y el baño está tapado. Entro al cuarto a buscar una mesita. Una mesita plegable blanca de madera, para comer en el balcón unas empanadas gigantes de mariscos y camarones. El color de mi esmalte de uñas está desquebrajado. Tengo pelos en las piernas y mis pies están quemados con marcas de la sandalia. Mi pelo no es el mejor, tengo varios kilos de más de más de los que tenía ya antes, en Buenos Aires. Uso siempre el mismo vestido y no uso corpiño, me cuesta subir escaleras y la menstruación me cambia el humor, pero estoy descalza, y nunca fuí más feliz.